SOCIEDAD

Alerta sanitaria en Chubut por un nuevo caso de Hantavirus con riesgo de contagio interhumano

Las autoridades sanitarias confirmaron un paciente internado en terapia intensiva en Corcovado, mientras especialistas advierten sobre la peligrosidad de la cepa Andes y el aumento de roedores.

Redacción El Capitán 24 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: La Nación

Un paciente permanece internado en la unidad de terapia intensiva de Corcovado, Chubut, tras confirmarse un nuevo caso de Hantavirus perteneciente a la cepa Andes, la única variante con capacidad de transmisión entre seres humanos.

El sistema de salud de la provincia de Chubut activó los protocolos de emergencia ante la detección de este cuadro grave, que reaviva la preocupación por la circulación viral en la región cordillerana. Según informaron fuentes del Ministerio de Salud provincial, el paciente se encuentra bajo monitoreo constante debido a la complejidad del síndrome cardiopulmonar que caracteriza a esta enfermedad. La infectóloga Elena Obieta explicó que la situación actual responde a una combinación de factores ambientales y biológicos que facilitaron la propagación del virus en los últimos meses. La especialista detalló que la cepa Andes, identificada por primera vez con capacidad de contagio interhumano a fines de la década de 1990, requiere medidas de aislamiento estrictas que no se aplican a otras variantes del virus presentes en el territorio nacional.

La dinámica de contagio en esta temporada muestra un incremento vinculado directamente con la disponibilidad de recursos para los reservorios naturales del virus. De acuerdo con datos de especialistas en epidemiología, existe actualmente una mayor oferta de alimento para los roedores colilargos (Oligoryzomys longicaudatus), lo que genera un aumento en la población de estos animales y, por decantación, una mayor carga viral en el ambiente. Obieta señaló que la intervención humana en los hábitats naturales es un factor determinante en la suba de casos. La construcción de cabañas, el desmalezamiento de zonas vírgenes y las alteraciones producidas por el cambio climático modifican las condiciones del entorno, forzando una interacción más frecuente entre las personas y los roedores. Este contacto suele producirse por la inhalación de aerosoles provenientes de las deyecciones, orina o saliva de los animales infectados en lugares cerrados o con poca ventilación.

En cuanto a las medidas de prevención para los contactos estrechos del paciente en Chubut, las autoridades sanitarias establecieron un periodo de aislamiento obligatorio de 45 días. Este lapso corresponde al tiempo máximo estipulado para la incubación del virus, un periodo significativamente más extenso que el de otras enfermedades respiratorias comunes. Durante este tiempo, las personas que estuvieron en contacto con el infectado deben utilizar barbijo de forma permanente, monitorear su temperatura corporal diariamente y reportar cualquier síntoma compatible con un cuadro gripal. Según indicaron desde los centros de salud regionales, se realizarán estudios periódicos semanales para detectar la presencia de partículas virales en sangre antes de que se manifiesten los síntomas clínicos más graves, permitiendo una intervención médica temprana que pueda reducir la tasa de letalidad.

Contexto

El Hantavirus no es una problemática nueva en la Argentina, pero su comportamiento epidemiológico ha variado desde los primeros brotes documentados. La región patagónica, específicamente la zona de la precordillera, es considerada un área endémica donde la cepa Andes tiene una presencia histórica. A diferencia de las cepas encontradas en el norte del país o en la zona de la cuenca del Plata, la variante patagónica es la única en el mundo que ha demostrado científicamente la posibilidad de transmitirse de una persona a otra sin necesidad de la mediación del roedor. Este antecedente data de 1996, cuando un brote en El Bolsón confirmó que el contacto estrecho era una vía de propagación válida, lo que cambió para siempre los protocolos de manejo de pacientes en el sur argentino.

Históricamente, los casos de Hantavirus suelen concentrarse en los meses de primavera y verano, coincidiendo con el aumento de la actividad al aire libre y las tareas rurales. Sin embargo, los registros de los últimos años muestran una desestacionalización parcial debido a inviernos menos crudos que permiten la supervivencia de una mayor población de roedores. Las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación indican que, si bien la enfermedad afecta a personas de todas las edades, el perfil epidemiológico predominante es el de hombres jóvenes vinculados a tareas rurales o de mantenimiento en zonas boscosas. Elena Obieta aclaró que, aunque los adultos mayores no son necesariamente más susceptibles por su edad, aquellos con comorbilidades como insuficiencia cardíaca o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) presentan un riesgo significativamente mayor de evolución desfavorable ante la infección.

Impacto

La confirmación de este caso en Corcovado impacta directamente en la logística sanitaria de la provincia y en la percepción de riesgo de la población local y turística. La necesidad de mantener aislamientos de 45 días genera una tensión en las estructuras familiares y laborales de los afectados, además de demandar un seguimiento clínico exhaustivo por parte del Estado. El impacto económico también es una variable a considerar, ya que los brotes de Hantavirus suelen afectar la afluencia de visitantes en las zonas cordilleranas durante las temporadas altas. Desde el sector salud, se enfatiza que la clave para reducir la mortalidad, que históricamente ronda el 30% en la cepa Andes, radica en la detección precoz y el soporte hemodinámico inmediato en unidades de cuidados críticos.

Por otro lado, la situación pone bajo la lupa las políticas de ordenamiento territorial y manejo ambiental. La expansión de la frontera urbana hacia zonas de bosque nativo sin los debidos protocolos de prevención aumenta la exposición de la población civil. Expertos en zoonosis sugieren que es fundamental reforzar las campañas de concientización sobre el sellado de viviendas, el manejo de residuos y la ventilación de espacios que han permanecido cerrados por mucho tiempo, como galpones o casas de veraneo. La interacción humana con el ecosistema del colilargo ya no es un evento fortuito, sino una consecuencia de la urbanización creciente en áreas de riesgo, lo que obliga a repensar las normativas de construcción y habitabilidad en la región andina.

Hacia adelante, el foco de las autoridades sanitarias de Chubut estará puesto en la evolución del paciente internado y en el cumplimiento estricto del aislamiento de su círculo cercano para evitar un brote por goteo. Se espera que en las próximas semanas se intensifiquen los muestreos ambientales en la zona de Corcovado para determinar la carga viral en la población de roedores local. La vigilancia epidemiológica continuará activa, mientras se aguardan los resultados de los análisis de laboratorio de los contactos estrechos, un paso fundamental para descartar la circulación comunitaria del virus en esta localidad. La tensión se mantiene sobre la capacidad de respuesta del sistema ante la posibilidad de nuevos casos que requieran tecnología de alta complejidad para su tratamiento.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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