La Justicia Federal investiga la muerte de Matías Oscar Vilchez, un marinero de 37 años fallecido a bordo del buque pesquero Don Nicola a 27 millas náuticas de Mar del Plata, bajo la carátula de presunto abandono de persona.
El fiscal federal Carlos Martínez encabeza las actuaciones que ponen bajo la lupa el accionar del capitán de la embarcación, Diego Sebastián Bosich, y del médico de la Prefectura Naval Argentina que intervino mediante radioconsulta. Según los registros oficiales, el incidente comenzó el 24 de abril cuando Vilchez manifestó fuertes dolores en el pecho mientras el buque operaba en la captura de merluza. A pesar de los pedidos de auxilio del tripulante, la evacuación aérea fue descartada inicialmente por el profesional de la fuerza de seguridad, quien diagnosticó un cuadro sincopal y sugirió el regreso por vía marítima. Los peritajes posteriores determinaron que la causa del deceso fue un paro cardiorrespiratorio derivado de un aneurisma de arteria pulmonar, una condición que requería atención de alta complejidad inmediata.
La querella, representada por el abogado Leandro Laserna, sostiene que existió una cadena de negligencias y maltratos durante las 17 horas que duró la agonía de Vilchez. De acuerdo con fuentes judiciales, el capitán Bosich informó horas después de la primera consulta que el paciente se encontraba estable y presentaba una “leve hemorragia digestiva sin descompensación hemodinámica”, una descripción que contrastaba drásticamente con la realidad que el marinero comunicaba a su familia. A través de mensajes de audio enviados a su esposa, la víctima llegó a expresar: “Me estoy muriendo. Que manden helicóptero”. La investigación busca determinar por qué, ante el evidente agravamiento del cuadro, no se activaron los protocolos de aeroevacuación que Prefectura dispone para emergencias en altamar, limitándose únicamente a la administración de Omeprazol.
Los testimonios recolectados por la fiscalía indican que el Don Nicola había zarpado del puerto de Mar del Plata una semana antes del trágico desenlace. Vilchez, un marinero con casi dos décadas de experiencia en el sector pesquero, se encontraba realizando su segundo viaje como relevo en esta embarcación específica. La familia del fallecido denunció que la comunicación por parte de la empresa y las autoridades fue engañosa hasta el último momento. Achinelli Martínez, cuñada de la víctima, manifestó ante las autoridades que les aseguraron que el marinero llegaba a puerto enfermo pero con vida, cuando en realidad el cuerpo fue retirado por una unidad de traslado forense apenas el buque amarró en el muelle local.
Contexto
Este caso se inscribe en una problemática recurrente dentro de la industria pesquera argentina, donde las condiciones de seguridad sanitaria en altamar son objeto de constantes reclamos por parte de los gremios del sector. Históricamente, las decisiones de evacuación médica dependen de una triangulación compleja entre el capitán del barco, la empresa armadora y el servicio de radioasistencia de la Prefectura Naval Argentina. En situaciones de emergencia a distancia, la evaluación del riesgo suele verse influenciada por los costos operativos que implica el despliegue de helicópteros de rescate o la interrupción de las tareas de pesca para regresar a puerto, lo que genera tensiones entre la rentabilidad económica y la preservación de la vida de los trabajadores.
Antecedentes en la jurisdicción de Mar del Plata muestran que la demora en las aeroevacuaciones ha sido motivo de litigios previos, aunque pocos han llegado a instancias de procesamiento efectivo para los responsables jerárquicos. La normativa vigente establece que el capitán es la máxima autoridad médica a bordo ante la ausencia de un profesional, pero su criterio debe estar estrictamente subordinado a las indicaciones técnicas de la autoridad marítima. En el caso de Vilchez, la discrepancia entre el diagnóstico de “hemorragia leve” informado por el capitán y el cuadro de aneurisma pulmonar real plantea un interrogante sobre la veracidad de los datos suministrados a la Prefectura durante las comunicaciones de emergencia.
Impacto
La resolución de esta causa podría sentar un precedente fundamental para la seguridad jurídica y física de los trabajadores embarcados en el Mar Argentino. Si la Justicia logra probar el abandono de persona, las empresas pesqueras y la Prefectura Naval se verán obligadas a revisar los protocolos de asistencia remota y los criterios de urgencia para el despacho de aeronaves. Para el sector gremial, este hecho refuerza la necesidad de contar con personal capacitado en primeros auxilios avanzados en buques de gran porte y sistemas de telemedicina más precisos que no dependan exclusivamente del relato subjetivo de un capitán sin formación médica.
Desde el punto de vista institucional, la investigación pone en tela de juicio la eficacia de los servicios de radioconsulta de la Prefectura. Según operadores del mercado pesquero, existe una tendencia a minimizar los síntomas de los marineros para evitar los altos costos de logística que conlleva un operativo de rescate aéreo. La familia de Vilchez, ya constituida como querellante, busca que la imputación se extienda no solo por negligencia, sino por una omisión deliberada de auxilio que resultó fatal. El impacto emocional y social en la comunidad portuaria de Mar del Plata es significativo, dado que Vilchez era un trabajador respetado con una trayectoria de 20 años en la flota nacional.
El proceso judicial continuará con el análisis de las cajas negras del buque y los registros de audio de las frecuencias de radio utilizadas durante la emergencia. Se espera que en las próximas semanas el fiscal Martínez cite a declarar a los tripulantes que compartieron las últimas horas con Vilchez para constatar si existieron pedidos de auxilio desoídos. La tensión se mantiene entre los familiares y la empresa propietaria del Don Nicola, mientras se aguardan los resultados finales de las pericias complementarias a la autopsia que determinarán el momento exacto en que el cuadro se volvió irreversible.