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Belgrano y Huracán empataron 1-1 en un final agónico en Córdoba

Belgrano y Huracán igualaron 1 a 1 en el Estadio Julio César Villagra por la octava fecha del Torneo Clausura, tras un penal fallado por Lucas Passerini en la última jugada.

Redacción El Capitán 5 de septiembre de 2026 6 min de lectura
Belgrano y Huracán empataron 1-1 en un final agónico en Córdoba
Foto: La Nación Deportes

Belgrano y Huracán igualaron 1 a 1 este viernes en el Estadio Julio César Villagra por la octava fecha del Torneo Clausura, en un encuentro marcado por la intervención del VAR y un penal fallado en el último segundo.

El desarrollo del partido en Alberdi estuvo signado por la intensidad y la polémica desde el inicio. El equipo dirigido por Ricardo Zielinski logró imponer condiciones durante la mayor parte del trámite, apoyado en una posesión efectiva y una presión alta que forzó intervenciones constantes del arquero Hernán Galíndez. A los 10 minutos, el encuentro se detuvo brevemente para un homenaje coordinado en todos los estadios del país tras el retiro de Lionel Messi de la Selección Argentina, un momento de alta carga emotiva que precedió a la primera gran controversia de la noche. Belgrano logró vulnerar la red rival mediante un centro que terminó en gol en contra de Máximo Palazzo, pero el árbitro Luis Lobo Medina, tras revisar las imágenes del VAR, anuló la conquista debido a una mano previa de Emiliano Rigoni en el control del balón. Poco después, el equipo de Diego Martínez también sufrió la anulación de un tanto por una posición adelantada de Jordy Caicedo que, según las repeticiones televisivas, dejó dudas sobre la precisión del trazado de líneas.

La apertura del marcador llegó finalmente a través de una acción de alta jerarquía individual. Ramiro Hernandes condujo un ataque vertical, eludió a su marcador y asistió a Nicolás “Uvita” Fernández, quien dentro del área ejecutó una volea de zurda inalcanzable para Galíndez. Con el 1-0, el local parecía encaminarse a una victoria necesaria para escalar en la tabla de posiciones, manteniendo el control del mediocampo y neutralizando los intentos de contragolpe del conjunto de Parque Patricios. Sin embargo, la falta de eficacia para liquidar el pleito en los pies de sus delanteros mantuvo a Huracán en partido. Fuentes del cuerpo técnico cordobés señalaron tras el encuentro que la incapacidad de transformar la superioridad táctica en una ventaja de dos goles fue el principal error estratégico del equipo durante el segundo tiempo, permitiendo que la visita encontrara espacios en el tramo final.

El empate de Huracán se produjo a los 39 minutos del complemento, en una de las pocas llegadas claras que pudo hilvanar el equipo porteño. La jugada se gestó por la banda derecha con una combinación precisa entre Juan Bisanz y Óscar Cortés. El colombiano logró descargar para César Ibáñez, quien envió un centro preciso al corazón del área chica. Allí, Jordy Caicedo se impuso en el duelo aéreo y conectó un cabezazo demoledor que venció la resistencia del arquero local. El 1-1 parcial modificó el clima en el Gigante de Alberdi, obligando a Belgrano a volcarse masivamente al ataque en los minutos de adición. La tensión escaló hasta el minuto 53, cuando Lucas Zelarayán fue derribado dentro del área por Emmanuel Ojeda en una acción calificada como imprudente por los analistas arbitrales. Lobo Medina no dudó en señalar el punto penal, advirtiendo a los jugadores que, por reglamento, la ejecución sería la última acción del partido.

Contexto

Este enfrentamiento se produjo en un momento bisagra del Torneo Clausura, con ambos equipos buscando consolidarse en la zona de clasificación a copas internacionales. Belgrano llegaba a esta octava jornada con la necesidad de ratificar su fortaleza en condición de local, donde históricamente ha construido sus campañas más exitosas bajo la conducción de Zielinski. Por su parte, el Huracán de Diego Martínez arribó a Córdoba con la premisa de sostener un orden defensivo que le permitiera sumar puntos fuera de Buenos Aires, en un certamen que se caracteriza por la paridad extrema en la zona media de la tabla. Los antecedentes inmediatos entre ambos clubes mostraban una paridad estadística, aunque el presente futbolístico del Pirata sugería una leve ventaja por el rendimiento de sus incorporaciones recientes, como el caso de Nicolás Fernández y el retorno de figuras con pasado europeo.

Además, el marco del partido estuvo influenciado por el clima de despedida nacional a Lionel Messi. La decisión del capitán argentino de retirarse del seleccionado nacional generó que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dispusiera actos conmemorativos en todas las categorías. En Córdoba, la respuesta del público fue unánime, con banderas y aplausos que marcaron el pulso de los primeros minutos de juego. Este contexto de sensibilidad deportiva pareció trasladarse al campo, donde se vio un juego físico y disputado, típico del fútbol argentino contemporáneo, donde el VAR ha pasado a tener un rol protagónico en la definición de los resultados. La intervención tecnológica en los dos goles anulados durante el primer tiempo es un reflejo de la tendencia actual, donde las decisiones milimétricas alteran el desarrollo emocional de los protagonistas y la parcialidad.

Impacto

El resultado final deja un sabor amargo en la estructura deportiva de Belgrano, que desperdició la oportunidad de sumar tres puntos clave tras el penal fallado por Lucas Passerini. El remate del delantero, que impactó de lleno en el travesaño a los 53 minutos y 17 segundos, privó al equipo cordobés de una victoria que lo hubiera posicionado entre los cinco mejores del torneo. Para Huracán, el empate representa un punto valioso obtenido en una de las canchas más difíciles del país, permitiéndole mantener la regularidad en la cosecha de unidades. Operadores del mercado deportivo y analistas de rendimiento destacan que este tipo de cierres agónicos suelen tener un impacto psicológico dispar en los planteles: mientras que para el Globo funciona como un refuerzo anímico, para el Pirata implica un proceso de reconstrucción de la confianza de sus ejecutores principales.

Desde el punto de vista reglamentario, la decisión de Lobo Medina de finalizar el encuentro inmediatamente después del disparo de Passerini se ajustó estrictamente a las normativas vigentes para ejecuciones de penal en tiempo cumplido. Esta situación reabre el debate en los medios especializados sobre la justicia de los resultados en partidos donde la tecnología interviene de manera reiterada. La anulación de los goles en la primera etapa y la sanción del penal en el cierre demuestran la dependencia actual del arbitraje respecto a la asistencia por video, un factor que está redefiniendo la dinámica de los tiempos adicionales en el fútbol local. La pérdida de estos dos puntos obliga a Belgrano a buscar una victoria como visitante en la próxima fecha para no perder terreno en la lucha por el título.

Hacia adelante, el calendario no ofrece tregua para ninguno de los dos conjuntos. Belgrano deberá trabajar en la recuperación anímica de Passerini, quien ingresó a los 25 minutos del segundo tiempo con la misión de definir el partido y terminó siendo el protagonista de la jugada más desafortunada de la noche. El cuerpo técnico de Zielinski tendrá que evaluar la rotación de nombres en la ofensiva, considerando el desgaste físico mostrado en el cierre. Por el lado de Huracán, Diego Martínez buscará capitalizar la efectividad de Caicedo para potenciar su sistema de ataque, que por momentos lució aislado del resto del equipo. La próxima semana será determinante para ambos en sus aspiraciones de protagonismo en la recta final del Torneo Clausura, con la presión de los resultados inmediatos marcando la agenda de los entrenamientos.

Fuente: La Nación Deportes

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Información publicada por La Nación Deportes.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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