Un conductor de 49 años atropelló a un niño de 6 años este martes por la noche en Comodoro Rivadavia, Chubut, y se dio a la fuga tras el incidente ocurrido en el barrio Abel Amaya.
El hecho se registró pasadas las 21:00 horas en la intersección de la avenida Chile y la calle Padre Corti, frente a un establecimiento comercial de la zona sur de la ciudad petrolera. Según confirmaron fuentes de la Comisaría Seccional Quinta, el menor cruzaba la calzada junto a su madre tras salir de una clase de kung fu cuando fue embestido por un Chevrolet Meriva de color blanco. El vehículo, que realizaba una maniobra de giro hacia la derecha, no respetó la prioridad de paso de los peatones e impactó directamente contra el niño, provocando que cayera sobre el asfalto. Las cámaras de seguridad del sector capturaron la secuencia completa, donde se observa que las dos ruedas del lateral izquierdo del rodado pasaron por encima de las extremidades inferiores de la víctima antes de que el automovilista continuara su marcha sin detenerse a prestar auxilio.
Tras el siniestro, una pareja que circulaba por el lugar asistió a la madre y trasladó de urgencia al menor hacia el Hospital Regional. En la guardia de Pediatría, los profesionales médicos realizaron estudios radiológicos y constataron que, pese a la violencia del impacto y el peso del vehículo sobre sus piernas, el niño no presentaba fracturas óseas. El parte médico oficial indicó que el paciente sufrió escoriaciones múltiples y fuertes dolencias en ambos tobillos, por lo que recibió el alta médica horas más tarde bajo pauta de alarma. La intervención policial se inició de oficio luego de un llamado desde el centro asistencial, lo que derivó en una investigación inmediata para localizar al responsable del vehículo identificado en los registros fílmicos obtenidos por la familia y los vecinos del barrio.
Cerca de la 1:00 de la madrugada del miércoles, el conductor involucrado se presentó voluntariamente en la dependencia policial acompañado por su abogado particular. El hombre declaró ante los efectivos que tomó conocimiento de la gravedad de lo sucedido a través de la viralización de los videos en redes sociales y medios locales. En su testimonio preliminar, el sujeto sostuvo que en el momento del hecho no se percató de haber golpeado a ninguna persona ni de haber pasado por encima del menor, justificando así su decisión de no detener la marcha. Ante esta situación, la fiscalía de turno dispuso la identificación formal del individuo, la verificación de la documentación del Chevrolet Meriva y la notificación de la apertura de una causa judicial, aunque el hombre no quedó detenido y recuperó la libertad supeditado al proceso.
Contexto
Este incidente se produce en un punto crítico de Comodoro Rivadavia, donde los vecinos del barrio Abel Amaya han denunciado reiteradamente el mal estado de la calzada y la falta de señalización adecuada en las inmediaciones de los comercios de la avenida Chile. El padre del menor relató que su esposa intentó advertir al conductor mediante señas antes del cruce, debido a que el terreno presentaba condiciones dificultosas para caminar. Según la reconstrucción de los familiares, el automovilista habría acelerado para forzar el paso antes que los peatones, una conducta que se enmarca en una problemática creciente de seguridad vial en la provincia de Chubut, donde los índices de siniestralidad urbana han mostrado un incremento del 12% en el último semestre según datos de la Agencia Provincial de Seguridad Vial.
La zona donde ocurrió el atropello es un área de alta circulación peatonal debido a la presencia de paradas de transporte público y centros de actividades deportivas para menores. Los antecedentes en la jurisdicción de la Comisaría Quinta muestran que las maniobras de giro imprudente y el exceso de velocidad son las principales causas de infracciones en este sector. La difusión inmediata de las imágenes captadas por cámaras privadas fue determinante para la resolución parcial del caso, ya que la presión social y la identificación del dominio del vehículo forzaron la entrega del conductor antes de que se emitiera una orden de captura formal por parte del Ministerio Público Fiscal.
Impacto
El caso ha generado una profunda indignación en la comunidad local y pone nuevamente en debate la responsabilidad penal de los conductores que abandonan la escena de un accidente, una figura que en el Código Penal argentino agrava las penas en casos de lesiones o muerte. Desde el entorno familiar del niño, el reclamo se centra en la inhabilitación definitiva del conductor para operar vehículos motorizados, argumentando que la maniobra de aceleración descrita por la madre demuestra un desprecio por la integridad física de terceros. Expertos en seguridad vial señalan que este tipo de conductas de “fuga y posterior presentación” suelen ser estrategias legales para evitar controles de alcoholemia o toxicología inmediatos, los cuales son imposibles de realizar con precisión horas después del evento.
Para el sistema de salud y seguridad de Comodoro Rivadavia, el episodio resalta la importancia de los corredores sanitarios y la solidaridad civil, destacando la acción de los vecinos que suplieron la ausencia de una ambulancia en los primeros minutos críticos. No obstante, el impacto psicológico en el menor y su familia es significativo; el padre expresó su preocupación por posibles secuelas permanentes en la cadera que, aunque descartadas inicialmente por las radiografías, requerirán un seguimiento traumatológico estricto en las próximas semanas. La falta de detención del conductor, pese a la evidencia fílmica de la fuga, ha generado críticas hacia los criterios de flagrancia aplicados por la justicia provincial en casos de siniestros viales con lesiones leves.
La investigación continuará con el peritaje del vehículo secuestrado y la toma de testimonios adicionales a los testigos presenciales que asistieron a la madre en la avenida Chile. Se espera que en los próximos días la fiscalía evalúe si la carátula de “lesiones culposas” se mantiene o si se suman agravantes por el abandono de persona, dependiendo de la evolución clínica del niño de 6 años. La familia ha convocado a otros vecinos que posean cámaras de seguridad adicionales para aportar mayor claridad sobre la velocidad a la que circulaba el Chevrolet Meriva antes del impacto.