INTERNACIONAL

Trump impulsa a Gianni Infantino para la Secretaría General de la ONU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promueve al titular de la FIFA, Gianni Infantino, como sucesor de António Guterres en las Naciones Unidas tras el estrecho vínculo forjado durante el Mundial 2026.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 6 min de lectura
Trump impulsa a Gianni Infantino para la Secretaría General de la ONU
Foto: La Nación

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa formalmente la candidatura de Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, para ocupar el cargo de secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tras la salida de António Guterres.

La iniciativa de la Casa Blanca busca posicionar al dirigente suizo de 56 años en la cima del organismo multilateral más importante del mundo, aprovechando el capital político construido durante la organización conjunta del Mundial 2026 entre Estados Unidos, Canadá y México. Según indicaron fuentes diplomáticas cercanas a la administración republicana, el mandatario estadounidense valora la capacidad de gestión de Infantino y su supuesta habilidad para generar consensos globales en entornos de alta complejidad. La relación entre ambos se consolidó en diciembre pasado, cuando el titular de la FIFA otorgó a Trump el primer Premio de la Paz de la entidad, un gesto que fue interpretado por analistas internacionales como el inicio de una alianza estratégica que trasciende el ámbito deportivo para ingresar de lleno en la arena de la gobernanza global.

El proceso de sucesión en la ONU se presenta como un escenario de alta tensión geopolítica, dado que el futuro secretario general deberá ser elegido este año ante la jubilación del portugués António Guterres, quien finaliza su segundo mandato consecutivo. Para que Infantino logre acceder al puesto, deberá sortear un complejo mecanismo institucional que requiere, en primera instancia, el respaldo del Consejo de Seguridad. Este cuerpo está integrado por 15 miembros, donde los cinco permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido— poseen derecho de veto. De obtener el visto bueno de este núcleo de poder, la candidatura deberá ser ratificada posteriormente por la Asamblea General. Operadores del mercado diplomático sugieren que la postulación de Infantino cuenta con el aval implícito de varios bloques regionales que se vieron beneficiados por la expansión del torneo mundialista a 48 equipos, una reforma estructural que el suizo lideró desde su llegada a la FIFA.

En la carrera por el máximo cargo diplomático también figura el argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Grossi, quien ya formalizó su postulación, propone una reforma profunda de las Naciones Unidas para recuperar la legitimidad perdida ante las crisis humanitarias y los conflictos bélicos actuales. Durante una presentación en La Rural, organizada por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) a finales de 2025, el diplomático argentino utilizó una analogía futbolística al afirmar que en 2026 se jugarían “dos mundiales” y que confiaba en ganar ambos, en clara alusión a la competencia por la Secretaría General. La disputa entre el perfil técnico y reformista de Grossi frente al perfil ejecutivo y mediático de Infantino marca una división clara en las preferencias de los Estados miembros, especialmente en un momento donde la ONU enfrenta cuestionamientos por su falta de operatividad en la resolución de controversias internacionales.

Contexto

La relación entre Trump e Infantino alcanzó su punto de mayor visibilidad durante el desarrollo del Mundial 2026, la edición más grande de la historia con 104 partidos disputados a lo largo de seis semanas. El torneo, que culminó con la coronación de España, estuvo marcado por una fuerte controversia reglamentaria que involucró directamente al presidente estadounidense. El conflicto se originó tras la expulsión de Folarin Balogun, delantero estrella de la selección de Estados Unidos, durante el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia. La tarjeta roja implicaba una suspensión automática para el siguiente encuentro frente a Bélgica, un duelo decisivo para las aspiraciones del equipo anfitrión. Sin embargo, tras una comunicación directa entre Trump e Infantino, la FIFA tomó la decisión inédita de suspender la sanción y dejar al jugador bajo un “período de prueba” de un año, permitiéndole jugar.

Este antecedente de intervención política en decisiones técnicas generó un fuerte rechazo en la comunidad deportiva internacional, que cuestionó la independencia de los procesos de la FIFA. Aunque Trump declaró posteriormente que no le pidió a Infantino un resultado específico y que solo buscaba evitar una “mancha” para el espectáculo del torneo, el episodio dejó en evidencia la permeabilidad de la estructura del fútbol ante las presiones de Washington. La organización del Mundial había sido otorgada a la región durante el primer mandato de Trump, y el éxito comercial del evento, con 48 equipos participantes, fue utilizado por Infantino como plataforma para demostrar su capacidad de gestión a gran escala. Esta sintonía fina entre la Casa Blanca y la sede de la FIFA en Zúrich es la base sobre la cual se edifica ahora la candidatura para la ONU.

Impacto

La posible llegada de un dirigente deportivo a la Secretaría General de la ONU representaría un cambio de paradigma en la diplomacia multilateral, tradicionalmente reservada para diplomáticos de carrera o ex jefes de Estado. El impacto de esta postulación radica en la transformación de la ONU hacia un modelo de gestión más empresarial y orientado a los resultados mediáticos, alejándose del perfil burocrático que Grossi y otros candidatos pretenden reformar desde adentro. Para Argentina, la irrupción de Infantino supone un obstáculo significativo para las aspiraciones de Rafael Grossi, quien cuenta con el apoyo de diversos sectores europeos y latinoamericanos que ven con recelo la influencia directa de Estados Unidos sobre la cúpula de los organismos internacionales. La decisión final afectará no solo la agenda de seguridad nuclear y cambio climático, sino también la percepción de independencia de la organización frente a las grandes potencias.

El escenario actual queda definido por la cuenta regresiva hacia la votación en el Consejo de Seguridad, donde se espera que las potencias con derecho a veto comiencen a negociar sus apoyos en las próximas semanas. Mientras Infantino mantiene su agenda en el ámbito deportivo, la diplomacia estadounidense ha comenzado a sondear a sus aliados para asegurar que la transición tras la era Guterres mantenga una línea afín a los intereses de Washington. La tensión pendiente se centra en la reacción de China y Rusia ante un candidato tan estrechamente vinculado a la administración Trump, lo que podría derivar en un bloqueo sistemático que obligue a buscar una figura de consenso o fortalezca las chances de candidatos alternativos como el argentino Grossi en las etapas finales del proceso de selección.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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