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Irak firma 48 acuerdos con firmas de EE.UU. para reactivar su economía

El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, selló en Washington una serie de convenios estratégicos con gigantes energéticos para diversificar rutas de exportación y modernizar la infraestructura crítica del país.

Redacción El Capitán 18 de julio de 2026 5 min de lectura
Irak firma 48 acuerdos con firmas de EE.UU. para reactivar su economía
Foto: Infobae

El primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, firmó esta semana 48 acuerdos y asociaciones estratégicas con empresas de Estados Unidos para reactivar la economía nacional y reconstruir la infraestructura energética tras décadas de conflicto bélico.

La delegación iraquí, encabezada por Al Zaidi en su primer viaje oficial al extranjero desde que asumió el cargo en abril, concretó una serie de memorandos de entendimiento, acuerdos de cooperación y declaraciones de asociación que involucran tanto al sector público como al privado. Según informaron fuentes de la oficina del primer ministro, el núcleo de estas negociaciones se centró en la industria del petróleo y el gas, sectores que representan el 90% de los ingresos fiscales del país. Entre las compañías estadounidenses que sellaron compromisos con los ministerios de Energía y Petróleo de Irak se destacan gigantes globales como ExxonMobil, KBR, GE Vernova, Shell y Halliburton. Estas alianzas buscan no solo aumentar la capacidad de extracción, sino también modernizar los servicios públicos y la red eléctrica, áreas que sufren un deterioro crónico debido a la corrupción endémica y la falta de inversión sostenida.

Uno de los puntos más disruptivos de la agenda bilateral fue la firma de un convenio con Starlink, la empresa de servicios de internet satelital de Elon Musk. De acuerdo con operadores del mercado tecnológico, esta iniciativa pretende dotar a Irak de una conectividad de alta velocidad que sea independiente de las redes terrestres, frecuentemente vulnerables a sabotajes o fallas técnicas. En paralelo, el gobierno iraquí confirmó la puesta en marcha de un ambicioso plan para rehabilitar el oleoducto que conecta a Irak con Siria. Este proyecto, que cuenta con el respaldo explícito del Departamento de Estado de EE.UU., será ejecutado por un consorcio internacional integrado por Chevron Corporation, Transocean Inc. y la firma catarí Urbacon Trading and Contracting. La meta inicial es alcanzar una capacidad de transporte de dos millones de barriles diarios de crudo, conectando la producción iraquí directamente con el puerto de Baniyas, en la costa mediterránea siria, para evitar el tránsito por zonas de alta tensión militar.

Contexto

La urgencia de estos acuerdos se explica por la parálisis económica que atraviesa Irak, agravada por el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Históricamente, la gran mayoría de las exportaciones de crudo iraquí transitaban por esa vía marítima, pero la reanudación de las hostilidades entre Teherán y Washington, intensificada tras los bombardeos israeloestadounidenses contra territorio iraní el pasado 28 de febrero, ha clausurado esa ruta comercial. Ali al Zaidi, un ex empresario que llegó al poder con el visto bueno de la Casa Blanca, enfrenta el desafío de desarmar a las milicias proiraníes que operan en suelo iraquí. Estos grupos armados son señalados por el Pentágono como responsables de cientos de ataques contra bases e infraestructuras estadounidenses en la región, lo que genera un clima de inestabilidad que ahuyenta la inversión extranjera directa necesaria para la reconstrucción nacional.

El acercamiento a Washington marca un giro diplomático respecto a gestiones anteriores. Durante las reuniones en la capital estadounidense, el presidente Donald Trump elogió la gestión de Al Zaidi, calificándolo como un “campeón” y destacando la sintonía política entre ambas administraciones. Este respaldo es vital para Irak, que busca salir del aislamiento financiero y asegurar líneas de crédito internacionales. La construcción del denominado ‘Corredor Energético Vital’ es la pieza central de esta estrategia de supervivencia económica. Al desviar el flujo de petróleo hacia el Mediterráneo a través de Siria, Irak intenta blindar su principal recurso ante las disrupciones geopolíticas en el Golfo Pérsico, asegurando que el flujo de divisas no dependa de la voluntad de potencias regionales rivales que controlan los pasos marítimos tradicionales.

Impacto

La implementación de estos 48 acuerdos tendrá un efecto directo en la seguridad energética regional y en la balanza comercial iraquí. Según indicaron analistas del Ministerio de Petróleo, la diversificación de las rutas de exportación permitirá a Irak recuperar cuotas de mercado perdidas durante la crisis actual, estabilizando el ingreso de dólares al Banco Central. Para el ciudadano iraquí, la participación de empresas como GE Vernova y Shell en la red eléctrica podría significar una reducción en los cortes de suministro que afectan la calidad de vida y la producción industrial. Asimismo, la entrada de Starlink promete una apertura digital en un país donde el acceso a la información ha sido históricamente restringido o deficiente. El proyecto del oleoducto hacia Baniyas no solo beneficia a Irak, sino que posiciona a Siria como un nodo logístico clave, fomentando una integración económica que podría mitigar los efectos de la guerra en el Levante.

Desde una perspectiva macroeconómica, la participación del consorcio liderado por Chevron y Transocean garantiza estándares técnicos internacionales y transparencia en una obra de infraestructura que será monitoreada de cerca por organismos multilaterales. El Departamento de Estado de EE.UU. subrayó que esta iniciativa desbloqueará nuevas oportunidades de inversión y apoyará los flujos comerciales globales al establecer una puerta de entrada estratégica a los mercados europeos. Sin embargo, el éxito de este plan depende de la capacidad del gobierno de Al Zaidi para garantizar la seguridad física de las obras frente a las amenazas de las milicias locales. El impacto final se medirá en la capacidad de Irak para reducir su dependencia casi total del petróleo y comenzar un proceso de diversificación productiva que incluya servicios y tecnología, tal como sugieren los acuerdos firmados en Washington.

El próximo paso crítico para la administración de Al Zaidi será la fase de estudios técnicos y de ingeniería que determinarán la capacidad final del oleoducto mediterráneo. Se espera que en los próximos meses comiencen a arribar los primeros equipos técnicos de las firmas estadounidenses a Bagdad para iniciar la ejecución de los memorandos. La tensión pendiente reside en la reacción de Irán ante este desplazamiento de la influencia económica hacia Occidente, lo que podría derivar en nuevas fricciones en la frontera oriental de Irak o en el Parlamento iraquí, donde los bloques afines a Teherán mantienen una presencia significativa.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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