SOCIEDAD

Gabriel Rolón define la felicidad como un proceso de aceptación

El psicoanalista Gabriel Rolón presentó su concepto de 'faltacidad', una propuesta que integra las heridas y ausencias como elementos fundamentales para alcanzar un bienestar real en la cultura de la inmediatez.

Redacción El Capitán 18 de julio de 2026 5 min de lectura
Gabriel Rolón define la felicidad como un proceso de aceptación
Foto: La Nación

El psicoanalista Gabriel Rolón presentó en Buenos Aires su tesis sobre la felicidad imperfecta, donde planteó que el bienestar humano depende de la capacidad de integrar las ausencias y heridas personales en el presente cotidiano.

La propuesta del especialista se centra en desmitificar la idea de una plenitud absoluta y constante. Según explicaron fuentes del ámbito de la salud mental, la perspectiva de Rolón busca confrontar la presión social por los resultados inmediatos y la búsqueda de soluciones mágicas que suelen derivar en cuadros de frustración clínica. El analista sostuvo que el recuerdo de los momentos felices conlleva una carga de dolor inevitable, ya que marca la falta de aquello que ya no está. En este sentido, indicó que la construcción de un mundo personal requiere de una valentía intelectual para abrazar una felicidad que, por definición, es incompleta y convive con la memoria de las pérdidas atesoradas para evitar el olvido definitivo.

Dentro de su análisis técnico, Rolón introdujo el neologismo “faltacidad” para describir el estado real al que puede aspirar un sujeto. Este concepto, desarrollado en su última obra literaria, define una felicidad capaz de contener todas las faltas, dolores y heridas del individuo. De acuerdo con operadores del sector editorial y terapéutico, este enfoque representa un cambio de paradigma frente a las corrientes de autoayuda tradicionales que promueven la eliminación del sufrimiento. Para el autor, la felicidad no es un destino sino un punto específico de la temporalidad que ocurre en la eternidad del aquí y ahora, advirtiendo que proyectar este estado hacia el pasado o el futuro anula el sentido de la existencia actual.

El amor también fue analizado como una herramienta de resistencia frente a la angustia existencial y la finitud humana. Rolón describió al vínculo afectivo como un invento humano diseñado para mitigar la soledad y hacer que la tristeza sea menos perturbadora, funcionando como un alivio temporal ante la conciencia de la muerte. Sin embargo, advirtió sobre la dinámica de poder que subyace en las relaciones. Según el especialista, amar implica otorgar voluntariamente un poder sobre uno mismo a otra persona. La sanidad del vínculo, por lo tanto, no reside en la ausencia de ese poder, sino en la renuncia ética del otro a utilizarlo para dañar o ganar discusiones durante momentos de enojo o conflicto emocional.

Contexto

El surgimiento de estas reflexiones se da en un marco de alta demanda de consultas psicológicas en Argentina, un país que lidera las estadísticas mundiales de psicólogos por habitante. Históricamente, la escuela freudiana y lacaniana ha tenido un peso determinante en la formación de la subjetividad de la clase media urbana, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El trabajo de Gabriel Rolón, que comenzó a ganar masividad a partir de la publicación de “Historias de diván” en 2007, ha servido como un puente entre el rigor clínico del psicoanálisis y el consumo masivo. Este fenómeno ocurre mientras las redes sociales imponen estándares de éxito y bienestar que la comunidad médica califica como inalcanzables y potencialmente nocivos para la salud pública.

La publicación de su libro “La felicidad” se inserta en una trayectoria que incluye más de una decena de títulos dedicados a explorar el padecimiento subjetivo. En años anteriores, el debate sobre la salud mental en Argentina estuvo marcado por la sanción de la Ley 26.657 y la necesidad de desmanicomialización, pero el enfoque de Rolón se desplaza hacia la esfera de la vida privada y los vínculos interpersonales. Su análisis sobre la finitud y la memoria resuena con una sociedad que ha atravesado crisis socioeconómicas recurrentes, donde la pérdida y la reconstrucción son constantes no solo en lo individual sino también en lo colectivo, consolidando una cultura del duelo procesado a través de la palabra.

Impacto

La difusión de estos conceptos tiene un impacto directo en la forma en que los ciudadanos gestionan sus expectativas de vida y sus relaciones de pareja. Al validar la existencia del dolor dentro de la felicidad, se reduce el estigma sobre la vulnerabilidad y se promueve una responsabilidad subjetiva sobre el propio bienestar. Fuentes del Ministerio de Salud indicaron que la comprensión de la salud mental como un proceso de integración y no como una ausencia total de síntomas es clave para prevenir trastornos de ansiedad vinculados a la autoexigencia. La idea de la “faltacidad” permite que el individuo deje de perseguir un ideal inexistente y comience a trabajar con los elementos reales de su historia personal.

En el plano de los vínculos, la advertencia sobre el poder en el amor establece un nuevo estándar para identificar relaciones saludables o tóxicas. Al definir la sanidad como la renuncia al uso del poder para dañar, se ofrece una herramienta diagnóstica sencilla para que las personas evalúen sus dinámicas de convivencia. Esto es particularmente relevante en un escenario donde la violencia psicológica suele estar invisibilizada bajo la máscara del afecto. La propuesta de Rolón fomenta una ética del cuidado mutuo basada en el respeto por la fragilidad del otro, lo que podría traducirse en una disminución de los conflictos interpersonales derivados de la lucha por el control en el ámbito privado.

Hacia adelante, el desafío planteado por el psicoanalista queda sujeto a la capacidad de los individuos para sostener la tensión entre su finitud y el deseo de permanencia. El próximo paso en esta discusión pública se centrará en cómo aplicar estos principios de “felicidad imperfecta” en entornos laborales y sociales cada vez más competitivos. La tensión entre la aceptación de la falta y la exigencia de productividad constante seguirá siendo el eje de debate en los principales foros de salud mental del país durante el próximo año.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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