INTERNACIONAL

Piratas somalíes capturan un buque tanque en el Golfo de Adén

Un grupo de piratas somalíes tomó el control del buque tanque Asana frente a las costas de Yemen, en medio de una escalada de amenazas de Irán para bloquear las rutas petroleras del mar Rojo.

Redacción El Capitán 17 de julio de 2026 6 min de lectura
Piratas somalíes capturan un buque tanque en el Golfo de Adén
Foto: Infobae

Piratas somalíes abordaron este viernes el buque tanque químico Asana en el Golfo de Adén, a 120 kilómetros del puerto yemení de Al Mukalla, tomando el control total de la embarcación tras una serie de ataques coordinados en la región.

El incidente comenzó a las 6:20 GMT, cuando el navío Asana, que navega bajo bandera de Tanzania, emitió una señal de socorro crítica. Según informes de la firma británica de seguridad marítima Ambrey, la embarcación no contaba con un equipo de seguridad armado a bordo al momento del asalto, lo que facilitó el abordaje ilegal por parte de los atacantes. El Centro de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido (UKMTO) registró una secuencia de cuatro alertas consecutivas entre las 8:58 y las 10:47 de la mañana, lo que evidencia una actividad hostil intensa y simultánea en el área. El buque, operado por la firma Exon Energy con sede en las Islas Marshall, tenía como destino declarado el puerto somalí de Bosaso, de acuerdo con los registros de posicionamiento satelital de Maritime Traffic. Hasta el momento, la compañía operadora no ha emitido declaraciones oficiales sobre el estado de los tripulantes.

La respuesta internacional fue inmediata ante la gravedad del suceso en una de las arterias comerciales más sensibles del mundo. Un portavoz de la compañía de seguridad Diaplous confirmó que un buque de guerra de la Armada de Corea del Sur fue despachado de urgencia hacia la zona para interceptar a los captores y asistir al Asana. Por su parte, el grupo de gestión de riesgos Vanguard indicó que los detalles sobre el número exacto de asaltantes y las condiciones de la infraestructura del buque permanecen bajo reserva por razones de seguridad operativa. Evaluaciones preliminares de analistas de seguridad marítima sugieren que este ataque responde a un resurgimiento de la piratería somalí tradicional, diferenciándose de las acciones de la milicia Houthi, aunque el incidente ocurre en un escenario de extrema volatilidad geopolítica por las tensiones entre Irán y las potencias occidentales.

La jornada del viernes no se limitó al secuestro del Asana. El UKMTO reportó interacciones adicionales de fuerzas militares con otro buque tanque a 185 kilómetros al este de Duqm, en Omán. Estos eventos se suman a un ataque previo ocurrido el 16 de julio, donde un proyectil no identificado impactó contra un navío a 35 kilómetros de la península de Musandam, provocando daños en el casco de babor. La acumulación de estos hechos en menos de 72 horas ha puesto en alerta máxima a las flotas comerciales que transitan el estrecho de Bab el-Mandeb. Fuentes del sector naviero indicaron que la frecuencia de los incidentes está obligando a las empresas a recalcular las primas de seguro de guerra, que ya han experimentado alzas significativas desde el inicio de las hostilidades regionales.

Contexto

El resurgimiento de la piratería somalí se produce en un momento donde la atención de las fuerzas navales internacionales estaba focalizada casi exclusivamente en contener a los rebeldes Houthis de Yemen. El conflicto yemení, que se remonta a 2014, enfrenta a este grupo respaldado por Teherán contra una coalición liderada por Arabia Saudita. Si bien se había mantenido una calma relativa, la reciente reanudación de las hostilidades entre Irán y Estados Unidos ha reactivado todos los frentes de conflicto en el área. El 1 de julio ya se había registrado un ataque previo a 140 kilómetros del puerto de Balhaf, donde cuatro hombres armados dañaron el puente de mando de un buque mercante, marcando el inicio de esta nueva ola de inseguridad marítima que ahora alcanza su punto máximo con la captura del Asana.

Históricamente, el Golfo de Adén ha sido el epicentro de la piratería global, alcanzando su pico entre 2008 y 2012. Sin embargo, la presencia de misiones internacionales como la Operación Atalanta de la Unión Europea había logrado reducir los incidentes a niveles mínimos. La situación actual es distinta: Irán ha solicitado formalmente al movimiento Houthi que se mantenga en estado de alerta para cerrar la ruta del mar Rojo en caso de que su propia infraestructura energética sea atacada por fuerzas externas. Según fuentes cercanas a la milicia en Yemen, el grupo ya ha completado el despliegue de drones y misiles de largo alcance cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, esperando una orden directa para interrumpir el tráfico naviero global, lo que genera un vacío de seguridad que los grupos piratas están aprovechando para operar con mayor libertad.

Impacto

La importancia de este incidente radica en la vulnerabilidad extrema de las rutas de exportación de energía. Con el estrecho de Ormuz operando bajo restricciones severas, una interrupción en Bab el-Mandeb bloquearía simultáneamente las dos vías principales por las que circula el 20% del petróleo y gas licuado del mundo. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha sido tajante al respecto, afirmando que la región exportará crudo para todos o para nadie. Este escenario de “bloqueo dual” tendría consecuencias devastadoras para el precio internacional del barril, afectando directamente las economías de los países importadores y desestabilizando los mercados financieros globales que dependen de la fluidez del suministro energético desde el Golfo Pérsico hacia Europa y Asia.

Para el sector logístico, el impacto es inmediato y tangible. El acuerdo firmado recientemente entre la Unión Europea y Yibuti para reforzar la flota naval en el mar Rojo busca mitigar estos riesgos, pero la captura del Asana demuestra que las medidas actuales son insuficientes frente a amenazas asimétricas. Las empresas navieras se enfrentan ahora a un dilema operativo: continuar utilizando la ruta corta a través del Canal de Suez, asumiendo riesgos de secuestro y ataques con misiles, o desviar sus flotas por el Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica. Esta última opción implica un aumento de hasta 15 días en los tiempos de entrega y un incremento masivo en los costos de combustible, lo que inevitablemente se trasladará a los precios finales de los bienes de consumo a nivel global.

La resolución del secuestro del buque Asana marcará un precedente para la seguridad en el Golfo de Adén en los próximos meses. Mientras el buque de guerra surcoreano se aproxima a la posición de la embarcación capturada, la tensión diplomática entre las potencias regionales sigue en aumento. El próximo paso crítico será la respuesta de la coalición internacional ante la amenaza iraní de cierre total del mar Rojo, una medida que, de concretarse, transformaría un incidente de piratería en un conflicto bélico de escala internacional con consecuencias económicas impredecibles para el cierre del año fiscal.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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