La Policía de Córdoba detuvo este miércoles a un familiar de Agustín Alexis Guevara, el principal sospechoso del asesinato de Matías Gerardo Ochonga, ocurrido durante los festejos por el triunfo de la Selección Argentina en la ciudad de San Francisco.
El operativo de detención se concretó tras una serie de allanamientos simultáneos en diversos barrios de San Francisco y en la localidad santafesina de Frontera. Según informaron fuentes de la Fiscalía de Feria de San Francisco, el hombre capturado está acusado de encubrimiento agravado, bajo la sospecha de haber facilitado la logística y el ocultamiento de Guevara, alias “Manay”, quien permanece prófugo con una orden de captura nacional. Los investigadores judiciales, tras analizar registros fílmicos de cámaras de seguridad públicas y privadas, junto con testimonios clave recolectados en las últimas 72 horas, lograron identificar la red de contención que permitió al presunto autor material escapar del centro de la ciudad tras el ataque ocurrido en la intersección de avenida Libertador Norte y bulevar 25 de Mayo.
El crimen de Matías Ochonga, de 20 años, se produjo en la madrugada del domingo 13 de julio, cuando la víctima recibió tres disparos por la espalda a corta distancia. El ataque ocurrió en medio de una multitud que celebraba la victoria deportiva, lo que dificultó inicialmente la respuesta de los servicios de emergencia. Debido a la saturación de personas en la zona céntrica, la ambulancia del servicio municipal no pudo acceder al punto exacto del incidente, por lo que efectivos policiales debieron trasladar al joven herido en la caja de un patrullero hasta el Hospital J. B. Iturraspe. A pesar de los esfuerzos médicos, se confirmó su fallecimiento pocos minutos después de su ingreso al centro de salud. Los peritajes balísticos preliminares indican que el agresor utilizó un arma de fuego de calibre convencional y actuó con determinación, aprovechando la distracción del festejo popular para ejecutar los disparos y huir a pie antes de ser interceptado por el anillo de seguridad dispuesto para el evento.
La principal hipótesis que maneja el Ministerio Público Fiscal se aleja de un hecho de inseguridad aleatorio o una gresca espontánea por los festejos. Los investigadores apuntan a un ajuste de cuentas vinculado a disputas territoriales y actividades de narcotráfico que afectan la zona limítrofe entre Córdoba y Santa Fe. De acuerdo con operadores judiciales de la región, tanto la víctima como el victimario poseían un frondoso prontuario delictivo y mantenían una rivalidad previa. El ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, ratificó esta línea investigativa al señalar que el episodio responde a un conflicto de larga data entre bandas antagónicas. Según el funcionario, Guevara estaría vinculado a uno de los clanes familiares más importantes que operan en la distribución de estupefacientes en la localidad de Frontera, lo que explica la complejidad de los operativos para dar con su paradero actual.
Contexto
El historial de los involucrados permite reconstruir una trama de violencia recurrente en el este cordobés. Matías Ochonga había recuperado su libertad apenas el 3 de julio, menos de dos semanas antes de ser asesinado, tras cumplir parte de una condena bajo el régimen de libertad condicional por delitos contra la propiedad. Al momento de su muerte, sobre él pesaban dos pedidos de captura vigentes por causas judiciales que no habían sido resueltas. Su perfil era conocido en el ámbito policial de San Francisco: en agosto de 2024 había sido protagonista de un robo de motocicleta donde disparó contra una joven, hecho por el cual fue detenido en septiembre de ese mismo año. Además, en febrero pasado, denuncias vecinales en redes sociales y llamados al 911 lo señalaban como autor de diversos ilícitos en la zona, acompañando estas acusaciones con fotografías donde el joven posaba con armas de fuego de grueso calibre.
Por su parte, Agustín Alexis Guevara, de 25 años, cuenta con antecedentes penales por robo calificado, abuso de armas y violación de domicilio. Su vinculación con los sectores más duros del hampa en Frontera lo posiciona como un individuo de alta peligrosidad. La zona donde ocurrió el crimen, el límite entre San Francisco (Córdoba) y Frontera (Santa Fe), es históricamente un punto crítico para las fuerzas de seguridad debido a la facilidad con la que los delincuentes cruzan la frontera interprovincial para evadir la jurisdicción de las policías locales. Esta permeabilidad geográfica ha permitido que clanes familiares dedicados al narcomenudeo establezcan bases de operaciones que desafían la vigilancia estatal, convirtiendo los espacios públicos en escenarios de disputas por el control del mercado ilegal de sustancias.
Impacto
Este asesinato ha generado una profunda preocupación en las autoridades políticas y judiciales debido a la audacia del ataque en un contexto de masividad. El hecho de que el homicidio se perpetrara en pleno centro de San Francisco, durante una celebración que contaba con un operativo de seguridad especial, pone de manifiesto la impunidad con la que operan las bandas vinculadas al narcotráfico en la región. Para la comunidad local, el impacto se traduce en una creciente sensación de vulnerabilidad, dado que el conflicto criminal se trasladó de los barrios periféricos al corazón comercial y social de la ciudad. La utilización de un evento deportivo nacional como cobertura para un sicariato marca un precedente alarmante en la escalada de violencia que atraviesa el interior provincial, obligando a las fuerzas de seguridad a replantear los protocolos de control en eventos masivos.
Desde el punto de vista institucional, la detención del familiar de Guevara representa un avance significativo para desarticular la red de encubrimiento que protege a los líderes de estas organizaciones. Fuentes del Ministerio de Seguridad indicaron que se están cruzando datos de llamadas telefónicas y movimientos financieros para identificar a otros colaboradores. La presión social por el esclarecimiento del caso ha llevado a que la Policía de Córdoba refuerce la presencia de unidades tácticas en los barrios conflictivos, buscando prevenir represalias o nuevos enfrentamientos entre las facciones involucradas. El caso Ochonga se convierte así en un termómetro de la capacidad del Estado para contener el avance del crimen organizado en las ciudades medianas del país, donde la narcocriminalidad busca consolidar feudos territoriales.
La Fiscalía de Feria continúa con la recepción de pruebas testimoniales y el análisis de los teléfonos secuestrados en los últimos allanamientos para determinar si hubo más partícipes necesarios en la logística del crimen. Mientras tanto, la búsqueda de Agustín Alexis Guevara se mantiene como la prioridad absoluta de la Departamental San Justo, con la colaboración de la policía santafesina en la zona de Frontera. Se espera que en las próximas horas se realicen nuevas pericias sobre el material fílmico para precisar la ruta de escape definitiva del sospechoso, mientras el detenido por encubrimiento será indagado en la sede judicial para establecer el grado de su responsabilidad en la fuga del presunto homicida.