La Federación Croata de Fútbol (HNS) presentó este lunes un reclamo formal ante la FIFA por el desempeño del VAR en la derrota ante Portugal, que significó su eliminación en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
El organismo rector del fútbol croata envió una carta detallada a la sede de la FIFA en Zúrich solicitando explicaciones técnicas sobre la anulación de tres goles durante el encuentro. Según fuentes de la federación balcánica, el documento no busca revertir el resultado deportivo, que favoreció a Portugal por 2 a 1, sino obtener precisiones sobre la aplicación del reglamento en jugadas determinantes. La mayor controversia se centra en el gol de Josko Gvardiol a los 103 minutos de juego, invalidado por una posición adelantada de Mario Pasalic. Los directivos croatas cuestionan la interpretación de la tecnología Connected Ball, que detectó un roce previo de Igor Matanovic para sancionar el fuera de juego, una decisión que cambió el rumbo del partido en el tiempo suplementario.
La queja formal, revelada inicialmente por el medio Sportske Novosti, profundiza en la interpretación de la regla del fuera de juego. La HNS sostiene que el sistema de videoarbitraje falló al evaluar si el contacto de Matanovic con el balón fue lo suficientemente significativo como para alterar la jugada. Además, el reclamo incluye una observación técnica inusual sobre la fisonomía de los jugadores: la federación alega que el cabello de un futbolista no debería ser considerado una parte del cuerpo válida para trazar las líneas de fuera de juego, a menos que su volumen modifique físicamente la trayectoria de la pelota. Esta postura surge tras la revisión de las imágenes oficiales donde los vectores de posición se trazaron sobre puntos milimétricos que, según los croatas, no otorgan una ventaja deportiva real en el campo de juego.
Desde el entorno de la FIFA indicaron que el sistema de sensores integrados en el balón oficial del Mundial 2026 proporciona datos de alta precisión que son irrefutables para el cuerpo arbitral. Sin embargo, para la delegación croata, la falta de claridad en la comunicación de estas decisiones durante el partido generó un perjuicio irreparable. El encuentro, que fue calificado por analistas internacionales como uno de los más dinámicos del torneo por su propuesta ofensiva de ambos lados, terminó empañado por estas intervenciones tecnológicas. La HNS remarcó que la anulación de tres tantos en un mismo partido de eliminación directa es un hecho sin precedentes que merece una auditoría externa sobre los protocolos de comunicación entre el árbitro principal y la sala VOR (Video Operation Room).
Contexto
Croacia llegó a este Mundial 2026 con la presión de sostener un ciclo histórico de éxitos internacionales que comenzó con el subcampeonato en Rusia 2018 y continuó con el tercer puesto en Qatar 2022. El equipo dirigido por Zlatko Dalic atraviesa una etapa de transición generacional donde figuras consagradas conviven con jóvenes promesas como el propio Gvardiol. La eliminación en dieciseisavos de final representa el cierre prematuro de una campaña que buscaba ratificar la vigencia del fútbol balcánico en la elite global. Históricamente, la relación entre la federación croata y los estamentos arbitrales de la FIFA ha sido tensa, especialmente tras las polémicas en las semifinales de la edición anterior, lo que explica la celeridad y el tono del reclamo presentado tras el duelo contra los portugueses.
Por otro lado, la implementación de la tecnología Connected Ball en este Mundial ha sido el eje de múltiples debates desde el inicio de la fase de grupos. Este sistema utiliza un sensor de movimiento de 500 Hz dentro de la pelota para enviar datos 500 veces por segundo, permitiendo determinar el momento exacto del impacto. Aunque la FIFA promociona esta herramienta como la solución definitiva a las controversias, el caso croata pone de manifiesto las zonas grises de la normativa, especialmente cuando se trata de toques imperceptibles para el ojo humano pero detectables por la máquina. El antecedente inmediato de quejas similares proviene de selecciones europeas que también han visto cómo jugadas de gol eran revertidas por márgenes de error que consideran subjetivos o excesivamente técnicos.
Impacto
El reclamo de Croacia impacta directamente en la credibilidad del sistema VAR de cara a las fases finales del Mundial 2026. Si la FIFA accede a entregar las explicaciones técnicas solicitadas, se sentaría un precedente para que otras selecciones exijan la apertura de los registros de datos de la tecnología Connected Ball. Esto podría obligar a la International Football Association Board (IFAB) a revisar la redacción de la Regla 11 sobre el fuera de juego, específicamente en lo que respecta a qué partes del cuerpo deben ser consideradas para la medición. Operadores del mercado deportivo y analistas de arbitraje sugieren que este conflicto podría derivar en una mayor transparencia, como la publicación de los audios del VAR en tiempo real para evitar la sensación de arbitrariedad que hoy denuncia la HNS.
Para el seleccionado croata, las consecuencias son tanto deportivas como institucionales. La eliminación supone una pérdida económica significativa en concepto de premios por avanzar de ronda, además de un golpe al ranking FIFA que afectará su posición en futuros sorteos de eliminatorias europeas. En términos de gestión, la firmeza de la HNS busca proteger la imagen de su cuerpo técnico y jugadores ante la opinión pública local, desplazando la responsabilidad de la derrota hacia factores externos y tecnológicos. La federación busca que su protesta sirva como un mecanismo de presión para garantizar que, en los próximos compromisos internacionales, los criterios de evaluación sean más consistentes y menos dependientes de interpretaciones milimétricas que, a su juicio, desnaturalizan la esencia del juego.
El próximo paso en este conflicto administrativo será la respuesta oficial del Comité de Árbitros de la FIFA, que se espera para las próximas 48 horas. Mientras Portugal se prepara para su cruce de cuartos de final, la delegación croata iniciará el regreso a Zagreb, a la espera de un descargo que aclare si el uso de la tecnología en el fútbol está cumpliendo su objetivo de justicia o si, por el contrario, está generando nuevas formas de injusticia deportiva. La tensión entre la innovación tecnológica y la interpretación humana del reglamento sigue siendo el debate central de un Mundial que ya entró en su etapa de definiciones más críticas.