Un agente del Servicio Penitenciario de Mendoza fue denunciado por maltrato animal tras viralizarse un video donde transportaba una llama en el asiento trasero de su vehículo particular durante los festejos por el triunfo de la Selección.
El episodio, que tuvo lugar en las calles céntricas de la capital provincial, derivó en una presentación formal ante el Ministerio Público Fiscal y la apertura de un sumario administrativo por parte de la Inspección General de Seguridad. El protagonista del hecho fue identificado como un efectivo que presta servicios en el complejo penitenciario Almafuerte I. La situación tomó estado público cuando las imágenes del animal asomado por la ventanilla del coche comenzaron a circular masivamente en redes sociales, lo que motivó la intervención de las autoridades de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque de la provincia. Según informaron fuentes del organismo, el traslado del ejemplar se realizó en condiciones que violan las normativas vigentes de seguridad vial y bienestar animal, exponiendo al ejemplar a niveles de estrés innecesarios debido al ruido y las aglomeraciones propias de las celebraciones deportivas.
Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque de Mendoza, fue quien radicó la denuncia inicial tras tomar conocimiento de las publicaciones realizadas por periodistas locales. El funcionario explicó que, si bien el animal puede ser considerado de corral o de compañía según su origen, la metodología de transporte empleada resulta inaceptable bajo los estándares actuales de protección. De acuerdo con fuentes del Ministerio Público Fiscal, la investigación se encuentra en una etapa preliminar de verificación de pruebas. Los peritos deben determinar la autenticidad del material fílmico y establecer si las condiciones del traslado constituyen efectivamente un delito tipificado en la Ley 14.346 de maltrato animal o si se trata exclusivamente de una contravención administrativa y de tránsito. Por el momento, no se han dictado medidas privativas de la libertad, aunque el agente involucrado enfrenta la posibilidad de sanciones severas dentro de la estructura del Servicio Penitenciario.
Desde la Inspección General de Seguridad confirmaron que el agente penitenciario aún no ha sido notificado formalmente, pero que el proceso administrativo ya está en marcha. Los voceros del área indicaron que los camélidos requieren condiciones específicas para su movilidad, las cuales no se cumplen en un vehículo sedán convencional. La falta de espacio, la ausencia de sujeción adecuada y la exposición a estímulos sonoros de alta intensidad son los puntos clave que agravan la situación del uniformado. Además de la posible infracción a la ley de protección animal, se suma el incumplimiento de la Ley de Tránsito de Mendoza, que prohíbe el transporte de animales de forma que interfieran con la visibilidad del conductor o representen un peligro para los ocupantes y terceros. La investigación también busca determinar la procedencia legal del animal y si el agente contaba con los permisos de tenencia correspondientes para un ejemplar de estas características en una zona urbana.
Contexto
Este incidente se produce en un marco de creciente sensibilidad social respecto a los derechos de los animales en la provincia de Mendoza, que ha sido pionera en la reconversión de zoológicos en ecoparques. La legislación argentina, a través de la Ley 14.346, establece penas para quienes inflijan malos tratos o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales, aunque la aplicación efectiva en casos de traslados inadecuados suele ser objeto de debate jurídico. Históricamente, el uso de animales en festejos populares ha sido una práctica recurrente en diversas regiones del país, pero en los últimos años, la presión de organizaciones civiles y la actualización de los protocolos de fauna silvestre y doméstica han limitado estas acciones. El antecedente inmediato de este caso es la transformación del antiguo zoológico provincial, un proceso liderado por la gestión actual que busca erradicar el exhibicionismo y el sufrimiento animal en contextos de cautiverio o transporte irregular.
La figura del agente penitenciario añade un componente de gravedad institucional al hecho, dado que se trata de un funcionario público encargado de velar por el cumplimiento de la ley. En Mendoza, el régimen disciplinario para las fuerzas de seguridad es estricto en cuanto a la conducta privada de sus integrantes cuando esta afecta la imagen de la institución. Fuentes del Ministerio de Seguridad señalaron que este tipo de comportamientos son analizados bajo la lupa del decoro y la responsabilidad civil. El hecho de que el traslado ocurriera durante los festejos por la Selección Argentina no es un atenuante para las autoridades, quienes consideran que la euforia colectiva no justifica la vulneración de las normas de bioseguridad y bienestar animal. La llama, un animal autóctono de la región andina, posee una fisiología sensible al estrés térmico y acústico, factores que estuvieron presentes durante toda la jornada de celebración en el centro mendocino.
Impacto
La relevancia de este caso trasciende la anécdota y pone en el centro del debate la eficacia de las sanciones administrativas frente a actos que la sociedad civil percibe como crueldad. Para los especialistas en derecho animal, la denuncia de Haudet marca un precedente sobre la responsabilidad de los funcionarios en la protección de especies que no necesariamente son consideradas fauna silvestre protegida, pero que aun así gozan de derechos básicos. El impacto directo se verá reflejado en el legajo del agente penitenciario, quien podría enfrentar desde suspensiones hasta la cesantía, dependiendo de la resolución del sumario. Asimismo, el caso obliga a las fuerzas de seguridad vial a reforzar los controles sobre el transporte de animales en zonas urbanas, una problemática que suele incrementarse durante eventos masivos o festividades regionales donde la supervisión tiende a relajarse en favor del orden público general.
Por otro lado, el Ministerio Público Fiscal debe resolver si existe mérito suficiente para una imputación penal. Según operadores judiciales, es poco probable que el hecho derive en una condena de prisión, ya que la jurisprudencia suele tratar estos casos como faltas menores a menos que se demuestre una lesión física evidente en el animal. Sin embargo, la presión social y la visibilidad mediática del video actúan como un catalizador para que las instituciones actúen con celeridad. La propiedad del animal es otro punto de conflicto: si se comprueba que la llama fue retirada de un predio sin autorización o que no posee marca de propiedad, el agente podría enfrentar cargos adicionales por irregularidades en la tenencia de ganado o especies similares. La comunidad científica y veterinaria local ha manifestado su repudio, enfatizando que el traslado en el asiento trasero de un auto particular es una práctica que pone en riesgo la integridad del animal y la seguridad del tráfico.
El próximo paso en la investigación será la citación del agente para que preste declaración ante la Inspección General de Seguridad. En paralelo, se espera que el Ministerio Público Fiscal reciba los informes veterinarios si es que el animal logra ser localizado y peritado por especialistas. La resolución de este conflicto determinará si la justicia mendocina opta por una visión punitivista que desaliente estas prácticas en el futuro o si el caso se cierra con una multa económica y una sanción administrativa leve. La tensión entre las tradiciones de festejo y las nuevas normativas de protección animal sigue vigente, y este episodio se suma a una lista de antecedentes que buscan redefinir los límites de lo aceptable en el espacio público argentino.