INTERNACIONAL

EE.UU. e Irán escalan conflicto militar y amenazan el crudo global

Estados Unidos bombardeó posiciones iraníes por segundo día consecutivo tras el fracaso de un acuerdo diplomático, provocando represalias contra bases regionales y una fuerte inestabilidad en los precios internacionales del petróleo.

Redacción El Capitán 13 de julio de 2026 6 min de lectura
EE.UU. e Irán escalan conflicto militar y amenazan el crudo global
Foto: Infobae

Estados Unidos ejecutó este lunes una nueva serie de ataques militares contra objetivos estratégicos en Irán, profundizando una escalada bélica que amenaza el control del estrecho de Ormuz y desestabiliza los mercados energéticos globales tras el colapso de las negociaciones.

La ofensiva, coordinada por el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), se centró en la destrucción de sistemas de defensa aérea, radares costeros y plataformas de lanzamiento de misiles y drones en territorio iraní. Según reportes oficiales del organismo militar, estas acciones buscan neutralizar la capacidad ofensiva de Teherán tras el ataque con drones contra un buque comercial que el pasado sábado dinamitó un borrador de acuerdo interino. En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó lanzamientos de proyectiles contra bases estadounidenses ubicadas en Jordania, Bahrein y Kuwait, además de ejecutar maniobras hostiles contra Omán. La agencia de noticias IRNA confirmó que los bombardeos en el suroeste de Irán dejaron al menos un muerto y cuatro heridos, sumándose a las bajas registradas el domingo en las regiones de Hormozgán y Jask. Las alarmas antiaéreas sonaron en Bahrein, mientras que las fuerzas de defensa de Kuwait informaron la interceptación de objetivos hostiles y Jordania confirmó el derribo de cuatro misiles iraníes que sobrevolaban su espacio aéreo.

El impacto financiero fue inmediato en las plazas asiáticas, donde el precio del petróleo registró alzas significativas en Tokio luego de que el gobierno iraní amenazara con un cierre total del estrecho de Ormuz, una vía por la que circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de crudo. A pesar de la tensión, el Departamento de Estado de EE.UU. aseguró que el tráfico marítimo continúa fluyendo, aunque los operadores del mercado energético advierten que una interrupción prolongada podría llevar el barril de Brent por encima de los 100 dólares en el corto plazo. El presidente Donald Trump manifestó que ambas naciones estuvieron cerca de alcanzar un entendimiento definitivo el sábado, pero responsabilizó a la agresión iraní contra la navegación comercial por el quiebre del diálogo. Por su parte, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, advirtió que Teherán dejará de cumplir con el memorando de entendimiento firmado con Washington si no cesan las operaciones militares, subrayando que la reciprocidad será la base de su política exterior frente a los incumplimientos estadounidenses.

Contexto

La actual crisis se enmarca en una relación históricamente volátil que había encontrado un breve respiro mediante gestiones diplomáticas encabezadas por mediadores regionales. Durante los últimos meses, Qatar, Pakistán y Omán funcionaron como puentes para establecer un acuerdo interino que permitiera el levantamiento parcial de sanciones económicas a cambio de una reducción en la actividad nuclear y militar de Irán. Sin embargo, la seguridad en el estrecho de Ormuz, un punto geográfico de apenas 33 kilómetros de ancho en su parte más angosta, volvió a ser el epicentro del conflicto. Este paso conecta a los productores de petróleo del Golfo Pérsico con los mercados de Asia, Europa y América del Norte, convirtiéndolo en el cuello de botella más crítico de la economía global. Antecedentes de incautaciones de buques tanque y ataques a infraestructura petrolera en 2019 y 2023 ya habían generado picos de volatilidad, pero la actual intervención directa de fuerzas estadounidenses en suelo iraní marca un punto de inflexión no visto en años.

El fracaso del diálogo del pasado sábado representa un retroceso crítico para la administración Trump, que buscaba estabilizar la región antes del cierre del año fiscal. Según fuentes diplomáticas en las Naciones Unidas, el borrador del acuerdo contemplaba un cese de hostilidades en zonas de influencia compartida y un protocolo de seguridad para la navegación civil. La reanudación de las explosiones en Bandar Abbas y la isla de Qeshm, reportadas por la agencia Mehr este lunes al mediodía, confirma que la vía diplomática ha sido desplazada por la lógica de la disuasión militar. Irán sostiene que sus acciones son defensivas y que la presencia de la Quinta Flota de EE.UU. en la zona es el principal factor de inestabilidad. Mientras tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha instado a un cese inmediato de las hostilidades, advirtiendo que un error de cálculo en el terreno podría derivar en una guerra regional de consecuencias impredecibles para el suministro energético de las potencias industriales.

Impacto

La inestabilidad en el Golfo Pérsico afecta directamente la estructura de costos de la energía a nivel mundial, lo que impacta en las tasas de inflación de las principales economías. Para los mercados emergentes, un aumento sostenido en el precio del petróleo implica una presión adicional sobre las reservas de divisas y los subsidios a los combustibles. Analistas de Wall Street señalan que la prima de riesgo geopolítico ha regresado con fuerza a los contratos de futuros, ya que la amenaza de cierre de Ormuz no es percibida esta vez como una mera retórica política, sino como una posibilidad operativa dada la movilización de la Guardia Revolucionaria. En el ámbito logístico, las empresas navieras han comenzado a desviar rutas o a incrementar los seguros de guerra para los buques que transitan la zona, lo que encarece el flete de mercancías generales, no solo de hidrocarburos, afectando las cadenas de suministro globales que aún se recuperan de crisis previas.

En el plano político, la escalada obliga a los aliados regionales de Estados Unidos a redefinir sus posiciones de seguridad. Países como Jordania y Kuwait, que han tenido que activar sus sistemas de defensa para interceptar proyectiles, se encuentran en una posición vulnerable ante la represalia iraní. La tensión también pone a prueba la capacidad de mediación de Qatar y Omán, quienes a pesar de haber sido blanco indirecto de las hostilidades, mantienen canales abiertos con Teherán para intentar reflotar el diálogo. La negativa de Irán a seguir cumpliendo con el memorando de entendimiento si Washington no retrocede plantea un escenario de incertidumbre jurídica y técnica sobre los controles internacionales en la región, eliminando las salvaguardas que evitaban una confrontación directa a gran escala entre ambas potencias.

El próximo paso decisivo se dará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde se espera una sesión de emergencia para evaluar sanciones o misiones de observación en el estrecho. La Casa Blanca mantiene bajo revisión nuevas opciones de ataque si las bases estadounidenses en la región vuelven a ser blanco de proyectiles, mientras que Teherán ha convocado a sus aliados regionales para coordinar una respuesta conjunta. La evolución del precio del crudo en las próximas 48 horas será el termómetro definitivo para medir si el mercado anticipa un conflicto de larga duración o una escaramuza limitada que permita retomar la senda de la negociación antes de que el daño económico sea irreversible.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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