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Irán advirtió a EE.UU. el fin de los acuerdos tras ataques en Ormuz

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, declaró el fin de la era de pactos unilaterales con Washington tras una escalada bélica que incluyó el bombardeo de 140 objetivos y el cierre del estrecho de Ormuz.

Redacción El Capitán 12 de julio de 2026 6 min de lectura
Irán advirtió a EE.UU. el fin de los acuerdos tras ataques en Ormuz
Foto: Infobae

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió este domingo a Estados Unidos que la era de los acuerdos unilaterales finalizó, tras una serie de ataques cruzados que incluyeron el bombardeo estadounidense a 140 objetivos militares en territorio persa.

La escalada bélica alcanzó un punto crítico luego de que las fuerzas del Comando Central estadounidense (Centcom) ejecutaran una ofensiva masiva con aviones de combate, drones y buques navales. Según fuentes del Pentágono, la operación fue una respuesta directa al ataque iraní contra el buque portacontenedores M/V GFS Galaxy, de bandera chipriota, mientras transitaba por el estrecho de Ormuz. El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, afirmó que Teherán tomó una decisión errónea y aseguró que el país pagará las consecuencias. Los ataques estadounidenses se concentraron en instalaciones de misiles, depósitos de municiones, redes de comunicaciones y puestos de vigilancia costera, afectando principalmente la provincia de Bushehr, donde se ubica una planta nuclear estratégica, y diversas localidades cercanas al litoral sur de Irán.

En respuesta a la ofensiva de Washington, la Guardia Revolucionaria de Irán desplegó una andanada de misiles y drones dirigida contra bases militares estadounidenses en Jordania, Kuwait, Qatar y Baréin. Fuentes de la inteligencia regional confirmaron que Qatar logró interceptar varios proyectiles, aunque Teherán aseguró haber impactado en una base aérea dentro del emirato. Asimismo, los Guardianes de la Revolución reivindicaron un ataque sin precedentes contra el puerto de Duqm, en Omán, con el objetivo de destruir bases de apoyo logístico para los portaaviones de la Marina de EE.UU. El gobierno omaní condenó la acción con firmeza, mientras que Jordania reportó el impacto de tres misiles en su territorio que, según datos oficiales, no provocaron víctimas ni daños materiales de consideración en las infraestructuras civiles.

La tensión se trasladó al plano diplomático y económico con el anuncio oficial de Teherán sobre el cierre total del estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso. Esta vía marítima es considerada la arteria comercial más importante del sector energético global, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 20% del comercio mundial de hidrocarburos. Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo y exjefe de los Guardianes de la Revolución, enfatizó que el control de este paso estratégico posee un valor superior al de cualquier programa de armamento. Según Rezai, la protección de Ormuz es una prioridad absoluta para la República Islámica, calificando la maniobra como un paso estratégico más relevante que la posesión de decenas de bombas atómicas, en un mensaje directo a la comunidad internacional sobre la capacidad de bloqueo iraní.

Contexto

El actual conflicto se desencadenó tras la ruptura del memorando de entendimiento pactado entre Washington y Teherán el pasado 17 de junio. Aquel acuerdo buscaba establecer una tregua duradera, desbloquear el flujo comercial en el estrecho de Ormuz y abrir una mesa de negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, el presidente Donald Trump decidió dar por terminado el pacto de forma abrupta ante la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio. La fragilidad de la diplomacia se vio agravada por el clima de inestabilidad interna en Irán tras la muerte de Alí Khamenei en los ataques del 28 de febrero, evento que marcó el inicio de las operaciones militares a gran escala y que llevó a su sucesor, Mojtaba Khamenei, a declarar que la venganza contra los intereses estadounidenses era inevitable.

Desde la llegada de la nueva administración a la Casa Blanca, la política exterior hacia el régimen de Teherán se ha endurecido significativamente. El gobierno de Trump ha sostenido que Irán mantiene intenciones de atentar contra la seguridad nacional de EE.UU., incluyendo acusaciones directas sobre planes de magnicidio. Por su parte, Irán ha utilizado el incumplimiento de los términos del 17 de junio como justificación para sus acciones defensivas y ofensivas. Qalibaf, al publicar fragmentos subrayados del memorando en redes sociales, buscó exponer ante la opinión pública internacional lo que Teherán considera una traición a la palabra empeñada por Washington, señalando que la realidad de la guerra está golpeando las puertas de ambos países ante la falta de garantías diplomáticas sólidas.

Impacto

El cierre del estrecho de Ormuz genera una alarma inmediata en los mercados energéticos globales, con una presión alcista sobre el precio del barril de petróleo que podría desestabilizar las economías occidentales en el corto plazo. Analistas del sector energético advierten que la interrupción del tránsito de buques petroleros en esta zona obliga a las empresas logísticas a buscar rutas alternativas más costosas y prolongadas, lo que impactará directamente en los costos de transporte y en la inflación a nivel mundial. Para Irán, el uso de Ormuz como herramienta de presión representa su carta más fuerte de negociación, superando incluso la amenaza nuclear, al tener la capacidad de asfixiar el suministro de crudo hacia Asia y Europa de manera simultánea.

En el ámbito geopolítico, la extensión de los ataques iraníes a países como Omán y Jordania marca una peligrosas regionalización del conflicto. La implicancia de naciones que tradicionalmente han mantenido una postura de mediación o neutralidad relativa sugiere que la arquitectura de seguridad en Oriente Medio está colapsando. La presencia militar de EE.UU. en la región, distribuida en bases que ahora son blancos declarados, obliga al Pentágono a una redistribución de fuerzas que podría debilitar otros frentes internacionales. La escalada también pone en jaque los esfuerzos de no proliferación nuclear, ya que Teherán ha vinculado directamente su seguridad territorial y el control de sus recursos con la supervivencia del régimen frente a lo que denomina la agresión unilateral de Washington.

El próximo paso en esta crisis dependerá de la capacidad de respuesta de los organismos internacionales y de la disposición de la Casa Blanca para iniciar una desescalada o profundizar la ofensiva militar. Con el estrecho de Ormuz bloqueado y las advertencias de venganza por parte de Mojtaba Khamenei aún vigentes, la región se encamina a un periodo de incertidumbre extrema. El mercado petrolero espera con cautela las primeras reacciones de la OPEP ante el cierre de la vía marítima, mientras que en el terreno militar, el despliegue de nuevos portaaviones estadounidenses hacia el Golfo Pérsico anticipa que la confrontación directa podría intensificarse en las próximas horas.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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