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Irán lanzó misiles contra cuatro países y cerró el estrecho de Ormuz

El régimen iraní atacó objetivos en Jordania, Kuwait, Bahréin y Qatar con drones y misiles balísticos tras bombardeos de Estados Unidos, agravando la crisis en el Golfo Pérsico.

Redacción El Capitán 12 de julio de 2026 6 min de lectura
Irán lanzó misiles contra cuatro países y cerró el estrecho de Ormuz
Foto: Infobae

El régimen de Irán lanzó este domingo una ofensiva con misiles balísticos y drones contra Jordania, Kuwait, Bahréin y Qatar, tras los bombardeos ejecutados por el Comando Central de Estados Unidos contra objetivos militares en territorio iraní.

La escalada bélica alcanzó un punto crítico cuando Teherán anunció formalmente el cierre del estrecho de Ormuz, una de las arterias comerciales más importantes del mundo para el transporte de hidrocarburos. Según informaron fuentes de la Guardia Revolucionaria, la medida se mantendrá vigente hasta que cesen las intervenciones militares estadounidenses en la región. La ofensiva iraní se produjo como represalia directa a una serie de ataques aéreos liderados por Washington el sábado por la noche, los cuales impactaron en aproximadamente 140 objetivos militares dentro de Irán, incluyendo las localidades de Bandar Abbas, Sirik, Jask, la isla de Qeshm y la provincia de Khuzestán. Estos bombardeos norteamericanos fueron, a su vez, una respuesta al ataque previo de la Guardia Revolucionaria contra un portacontenedores de bandera chipriota que navegaba por el estrecho de Ormuz, incidente que dejó el buque inutilizado por un incendio y a un tripulante desaparecido.

En las capitales de los países afectados, las defensas antiaéreas trabajaron durante la madrugada para interceptar los proyectiles. El Ministerio del Interior de Qatar confirmó que tres personas, entre ellas un niño, resultaron heridas debido a la caída de escombros tras las operaciones de interceptación. Por su parte, el Pentágono, a través del secretario de Defensa Pete Hegseth, ratificó que las acciones estadounidenses buscan menoscabar la capacidad operativa de Irán para agredir a la navegación civil. De acuerdo con datos del Comando Central (CENTCOM), la tercera ronda de ataques de la semana fue supervisada directamente por el presidente Donald Trump, quien advirtió que cualquier amenaza contra intereses o personal estadounidense tendría consecuencias devastadoras para el régimen de Teherán. La situación en el terreno es de máxima tensión, con sirenas antiaéreas activas en Bahréin y reportes de explosiones en diversas zonas de Kuwait y Qatar, lo que marca el fin de facto del acuerdo provisional de paz que se había intentado establecer semanas atrás.

Contexto

La actual crisis se enmarca en un proceso de sucesión política y radicalización del régimen iraní tras el reciente fallecimiento del anterior Líder Supremo. Mojtaba Khamenei, quien ha asumido el liderazgo del país, emitió su primer mensaje público desde el funeral de su padre para prometer una venganza inevitable contra los Estados Unidos. Según fuentes institucionales de Teherán, el nuevo líder sostiene que la represalia es una voluntad nacional que trasciende a los funcionarios individuales. Este recambio de poder ocurre en un momento de extrema fragilidad diplomática, donde los canales de diálogo entre la Casa Rosada y el Gran Bazar se han visto interrumpidos por incidentes marítimos recurrentes. El ataque al portacontenedores chipriota, ocurrido a 17 kilómetros al este de Omán, fue el detonante inmediato que llevó a la administración Trump a ordenar el despliegue de su poderío aéreo sobre bases de radares y centros de comando iraníes.

Históricamente, el estrecho de Ormuz ha sido utilizado por Irán como una herramienta de presión geopolítica, dado que por allí circula cerca del 20% del consumo mundial de petróleo líquido. Sin embargo, el cierre total anunciado este domingo representa una medida sin precedentes en la última década. Los antecedentes inmediatos incluyen tres rondas de ataques estadounidenses en una sola semana, una intensidad operativa que no se registraba desde los conflictos de principios de siglo. La agencia marítima británica UKMTO reportó que la tripulación del buque atacado por Irán debió abandonar la nave en botes salvavidas tras un incendio en la sala de máquinas, lo que para los analistas internacionales representó el cruce de una línea roja en cuanto a la seguridad de las rutas comerciales internacionales en aguas internacionales.

Impacto

El impacto inmediato de estas acciones se refleja en la parálisis del comercio marítimo y el aumento de la incertidumbre en los mercados energéticos globales. El cierre del estrecho de Ormuz obliga a las empresas navieras a buscar rutas alternativas mucho más costosas o a suspender sus operaciones en el Golfo Pérsico, lo que podría derivar en un incremento sostenido del precio del barril de crudo a nivel internacional. Para los países de la región como Qatar, Kuwait y Bahréin, la agresión directa supone una ruptura de la seguridad nacional y una presión extrema sobre sus sistemas de defensa, que ahora dependen críticamente de la asistencia técnica y operativa de las fuerzas estadounidenses desplegadas en la zona. La población civil en Doha y Manama ha comenzado a sentir las consecuencias físicas del conflicto con heridos reportados por la caída de material balístico interceptado.

En el plano político, la ofensiva iraní sepulta cualquier posibilidad de retomar el acuerdo provisional de paz firmado recientemente. La postura del presidente Donald Trump, quien utilizó su plataforma Truth Social para amenazar con “diezmar por completo” a Irán si se atentaba contra su vida o la de sus ciudadanos, sugiere que la respuesta de Washington podría escalar hacia objetivos de mayor valor estratégico. Operadores del mercado internacional advierten que la inestabilidad en esta región no solo afecta el suministro de petróleo, sino que también pone en riesgo la estabilidad de las monarquías del Golfo, que se encuentran atrapadas en el fuego cruzado entre las ambiciones regionales de la Guardia Revolucionaria y la estrategia de “máxima presión” renovada por la Casa Blanca. La lista de objetivos que Irán asegura haber preparado para futuros ataques mantiene en alerta máxima a las cancillerías de todo el mundo.

A pesar de la gravedad de los enfrentamientos, algunos canales diplomáticos intentan mantenerse operativos. Una delegación de Qatar llegó a Teherán en las últimas horas con el objetivo de mediar y evitar una guerra total en la región, según reportaron fuentes cercanas a la cancillería qatarí. No obstante, el éxito de estas gestiones parece remoto ante la firmeza de Mojtaba Khamenei y la determinación del Pentágono de continuar con los bombardeos si Irán no reabre las rutas marítimas. El próximo paso crítico será la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras se espera una nueva declaración oficial desde Washington que defina si las operaciones militares entrarán en una fase de ocupación o se limitarán a ataques quirúrgicos de larga distancia.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

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