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Futbolistas retirados sufren más depresión y ansiedad por daños

Un estudio del Imperial College London reveló que los exjugadores profesionales presentan un riesgo significativamente mayor de padecer trastornos mentales y deterioro cognitivo debido a los impactos repetitivos en la cabeza durante su carrera.

Redacción El Capitán 12 de julio de 2026 5 min de lectura
Futbolistas retirados sufren más depresión y ansiedad por daños
Foto: BBC Sport Football

Un estudio del Imperial College London reveló que los exfutbolistas profesionales tienen una probabilidad significativamente mayor de sufrir depresión, ansiedad y dificultades cognitivas en la mediana edad en comparación con la población general, según datos presentados recientemente.

La investigación, expuesta en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer, analizó la salud cerebral de 124 exjugadores de entre 30 y 60 años. Los resultados arrojaron que el 31% de los evaluados alcanzó niveles compatibles con una depresión clínicamente significativa. Esta cifra representa un incremento del 22% respecto a un grupo de control compuesto por adultos sanos sin antecedentes en deportes de contacto o lesiones en la cabeza. El estudio, que contó con el financiamiento de la Asociación de Fútbol (FA) y la Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA), incluyó a antiguos integrantes de la Premier League, el Championship y la Women’s Super League, evidenciando que la problemática atraviesa diversos niveles y géneros del deporte profesional.

Los datos sobre la salud mental se complementaron con hallazgos alarmantes en la estructura física del cerebro. Mediante técnicas de diagnóstico por imágenes, los científicos detectaron volúmenes notablemente inferiores de materia gris en áreas clave para la memoria, el mantenimiento de la atención, la toma de decisiones y la regulación emocional. En cuanto a la ansiedad, el 42% de los exfutbolistas alcanzó el umbral de síntomas clínicos, frente al 25% registrado en personas que no practicaron el deporte. Según indicaron desde el equipo de investigación, los propios jugadores calificaron sus capacidades de pensamiento y resolución de problemas por debajo de los estándares de los no deportistas, lo que coincide con la reducción observada en el volumen cerebral general.

Heather Snyder, vicepresidenta sénior de relaciones médicas y científicas de la Asociación de Alzheimer, destacó que este es el estudio más grande de su tipo centrado en la mediana edad. La especialista explicó que los cambios cerebrales se están manifestando en un punto previo a lo que se esperaría para la aparición de síntomas clínicos tradicionales. De acuerdo con Snyder, estos hallazgos permiten la posibilidad de detectar anomalías de forma temprana, lo que abriría una ventana de intervención para beneficiar la salud cerebral de los atletas antes de que el daño sea irreversible. La información recolectada servirá para que organizaciones deportivas, médicos y padres comprendan los riesgos reales de los deportes de contacto.

Contexto

La preocupación por la salud neurológica en el fútbol no es nueva, pero ha ganado una tracción sin precedentes en la última década tras casos emblemáticos de deterioro cognitivo en leyendas del deporte. El antecedente más remoto y significativo es el de Jeff Astle, exdelantero de la selección de Inglaterra, quien falleció en 2002 tras años de síntomas neurológicos; su muerte fue la primera vinculada formalmente al acto de cabecear pelotas de cuero pesadas. Más recientemente, el fallecimiento de Gordon McQueen, ídolo del Manchester United y el Leeds United, a los 70 años por demencia vascular, reavivó el debate sobre la seguridad de los jugadores. Otros nombres como Keith Pontin, Alan Jarvis y Goff White también han sido diagnosticados post-mortem con daños cerebrales relacionados directamente con su actividad profesional.

El principal sospechoso detrás de estos cuadros es la Encefalopatía Traumática Crónica (CTE), una enfermedad degenerativa causada por impactos repetidos en el cráneo. El problema diagnóstico radica en que la CTE solo puede confirmarse mediante una autopsia, donde se examinan depósitos de proteínas y daños estructurales específicos. Según el profesor Willie Stewart, neuropatólogo consultor de la Universidad de Glasgow, el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en exfutbolistas es aproximadamente 3,5 veces mayor que en el resto de la sociedad. Stewart sostiene que existe un cambio único en el cerebro de estos atletas que no se observa en otros individuos, lo que refuerza la teoría de que la exposición prolongada al cabeceo y los choques fortuitos alteran la biología cerebral de forma permanente.

Impacto

Este descubrimiento tiene consecuencias directas en la regulación del fútbol a nivel global y en la protección de los trabajadores del deporte. En respuesta a estudios previos como el proyecto ‘Field’ de 2019, las federaciones de Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte ya han implementado restricciones severas al cabeceo en el fútbol infantil. En el ámbito profesional, la Asociación Escocesa de Fútbol ha prohibido cabecear el balón el día anterior y el día posterior a los partidos para permitir la recuperación cerebral. Por su parte, la Premier League y la PFA establecieron en 2023 un fondo de salud cerebral destinado a asistir económicamente a las familias de exjugadores afectados por la demencia, reconociendo implícitamente la responsabilidad institucional en el bienestar a largo plazo de sus afiliados.

Para el jugador actual, el impacto se traduce en nuevas directrices de entrenamiento que limitan los cabezazos de alta fuerza, como los que se producen en centros de tiros libres o córners. La evidencia científica está forzando a los clubes a priorizar ejercicios que no involucren impacto craneal, transformando la metodología de preparación física y técnica. Además, el estudio del Imperial College sugiere que la vigilancia médica debe comenzar mucho antes del retiro, integrando evaluaciones neuropsicológicas regulares como parte del protocolo de salud estándar de los planteles profesionales. La presión de las familias de los afectados sigue creciendo, exigiendo que el fútbol se adapte para evitar que las futuras generaciones enfrenten cuadros de depresión y ansiedad derivados de su profesión.

El próximo paso de la investigación consistirá en realizar un seguimiento longitudinal de los 124 participantes para observar cómo evolucionan los síntomas y los cambios biológicos con el paso de los años. Los científicos buscan determinar con exactitud qué mecanismos desencadenan la degeneración para desarrollar tratamientos preventivos. Mientras tanto, la recomendación de los expertos es clara: la protección de la cabeza debe ser la prioridad máxima en cualquier deporte de contacto. La tensión entre la tradición del juego y la seguridad médica continuará marcando la agenda de la FIFA y las ligas nacionales en los años venideros.

Fuente: BBC Sport Football

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Información publicada por BBC Sport Football.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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