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Zelensky crea un comando de largo alcance para golpear a Rusia

El gobierno de Ucrania oficializó la creación de una unidad militar especializada en ataques estratégicos a gran distancia para destruir la infraestructura energética y logística dentro del territorio de la Federación Rusa.

Redacción El Capitán 10 de julio de 2026 6 min de lectura
Zelensky crea un comando de largo alcance para golpear a Rusia
Foto: Infobae

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, firmó un decreto para crear un comando de impacto de largo alcance dentro de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de intensificar las operaciones contra objetivos estratégicos en territorio ruso.

La nueva estructura militar busca centralizar la totalidad de los recursos tecnológicos y operativos destinados a degradar la capacidad logística del Kremlin. Según explicaron fuentes del Estado Mayor ucraniano, la unidad concentrará el 100% de las capacidades de drones y misiles de fabricación nacional para ejecutar lo que Kiev denomina “sanciones de largo alcance”. Esta estrategia ya ha forzado a Moscú a prohibir las exportaciones de diésel y a restringir la navegación en zonas críticas como el mar de Azov, evidenciando una vulnerabilidad creciente en la retaguardia rusa tras más de cuatro años de conflicto a gran escala. El mandatario ucraniano subrayó que este comando tendrá un impacto global sobre la capacidad de Rusia para sostener su esfuerzo bélico, trasladando el frente de batalla a miles de kilómetros de la frontera común.

La efectividad de esta campaña se reflejó recientemente en ataques coordinados contra instalaciones de procesamiento de hidrocarburos. El pasado viernes, las fuerzas ucranianas alcanzaron la refinería de Ilsky en la región de Krasnodar, una de las plantas más importantes del sur de Rusia, y el complejo de Ust-Luga en la región de Leningrado. De acuerdo con datos proporcionados por operadores del sector energético y analistas internacionales, la producción nacional de gasolina en Rusia se ha desplomado hasta alcanzar apenas el 65% de su capacidad instalada. Esta reducción es consecuencia directa de los incendios y daños estructurales provocados por drones suicidas, que han obligado a varias refinerías a suspender sus operaciones por tiempo indeterminado ante la falta de repuestos críticos afectados por las sanciones internacionales.

En el frente marítimo, la presión de Kiev se ha extendido a la denominada “flota en la sombra” de Moscú. Robert Brovdi, comandante de las fuerzas de drones de Ucrania y figura central en la planificación de estas incursiones, confirmó que en los últimos cinco días fueron atacados 10 buques cisterna en el mar de Azov, elevando a casi 50 la cifra de embarcaciones de combustible dañadas en menos de una semana. Esta ofensiva naval obligó a las autoridades rusas a suspender temporalmente el tráfico marítimo a través del canal que conecta el río Don con el mar de Azov. Fuentes de la industria exportadora de cereales indicaron que esta interrupción logística pone en riesgo inmediato a casi una cuarta parte de las exportaciones rusas de trigo, lo que añade una presión económica adicional sobre el presupuesto estatal del Kremlin.

Contexto

La creación de este comando especial ocurre en un momento donde la guerra de desgaste ha mutado desde los enfrentamientos de trincheras en el Donbás hacia una guerra tecnológica de alta precisión. Históricamente, Ucrania dependía exclusivamente de la asistencia militar occidental, la cual suele venir acompañada de restricciones geográficas para no atacar suelo ruso con armamento extranjero. Sin embargo, el desarrollo de una industria nacional de drones de largo alcance ha permitido a Kiev superar estas limitaciones políticas. Durante los últimos meses, los ataques contra depósitos de petróleo en regiones como Rostov y terminales portuarias se han vuelto sistemáticos, transformándose en un ritual informativo diario para la población ucraniana, que ve en estas acciones una respuesta a los bombardeos rusos sobre sus propias ciudades.

Desde la invasión a gran escala lanzada por Moscú, la disparidad de fuerzas obligó a Ucrania a buscar métodos asimétricos de combate. La infraestructura energética rusa, principal motor de financiamiento de la guerra, se convirtió en el objetivo prioritario. Ante la crisis de combustible que ya afecta a la península de Crimea —ocupada desde 2014— y la escasez reportada en diversas provincias rusas, el Kremlin se vio forzado a implementar medidas de emergencia. La prohibición de exportar diésel, anunciada el pasado miércoles, es una admisión tácita de que los ataques ucranianos están logrando desabastecer el mercado interno ruso, afectando tanto al transporte civil como a la logística militar necesaria para movilizar tropas en el frente.

Impacto

El impacto de esta nueva fase del conflicto es multidimensional, afectando la economía, la logística y la percepción política interna en Rusia. En términos económicos, la parálisis de las refinerías reduce los ingresos por exportaciones y encarece los costos operativos de la guerra. Según fuentes del Ministerio de Economía ucraniano, la degradación de la infraestructura petrolera rusa es la vía más rápida para forzar una mesa de negociación, ya que debilita el respaldo financiero del círculo íntimo de Vladimir Putin. Zelensky ha afirmado que sectores cercanos al poder en Moscú comienzan a comprender que no existe una alternativa viable a la paz ante la erosión constante de sus activos estratégicos.

Para el ciudadano ruso promedio, la guerra ha dejado de ser un evento lejano para manifestarse en la falta de combustibles y en la presencia de drones en cielos antes considerados seguros. No obstante, expertos en seguridad advierten que esta escalada también refuerza la determinación de Putin de continuar la lucha, utilizando su superioridad en misiles balísticos para castigar la red eléctrica ucraniana. A pesar de los éxitos del nuevo comando de largo alcance, Ucrania sigue enfrentando una deficiencia crónica en sistemas de defensa aérea, lo que mantiene a su población civil expuesta a represalias masivas. La efectividad de esta nueva unidad militar será medida por su capacidad de neutralizar las plataformas de lanzamiento rusas antes de que estas puedan ejecutar nuevos ataques sobre Kiev.

El próximo paso para el comando de largo alcance será la integración de inteligencia satelital avanzada para ampliar el radio de acción hacia los complejos industriales de los Montes Urales. Mientras Ucrania consolida esta estructura, la comunidad internacional observa con atención si esta presión económica logrará quebrar la resistencia del Kremlin o si, por el contrario, derivará en una respuesta militar aún más agresiva. La tensión se mantiene centrada en la capacidad de Rusia para reparar sus refinerías bajo el régimen de sanciones, un factor que determinará la duración de la crisis energética interna que hoy asedia a Moscú.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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