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Randy Bresnik comandará Artemis III en el regreso humano a la Luna

La NASA designó a Randy “Komrade” Bresnik para liderar la misión Artemis III, el primer descenso lunar tripulado en más de cinco décadas, destacando su experiencia de 32 horas en caminatas espaciales.

Redacción El Capitán 8 de julio de 2026 4 min de lectura
Randy Bresnik comandará Artemis III en el regreso humano a la Luna
Foto: La Nación

La NASA confirmó que Randy “Komrade” Bresnik será el comandante de la misión Artemis III, la histórica operación que llevará nuevamente astronautas a la superficie lunar por primera vez desde el fin del programa Apolo en 1972.

El perfil de Bresnik combina una formación académica rigurosa con una carrera militar de élite. Nacido en Fort Knox, Kentucky, y graduado en Matemáticas por The Citadel en 1989, el actual astronauta forjó su temple como segundo teniente del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Según registros de la agencia espacial y del Departamento de Defensa, Bresnik acumuló más de 7.000 horas de vuelo en 95 tipos diferentes de aeronaves, incluyendo helicópteros y planeadores. Su paso por la escuela TOPGUN y el Curso de Instructores de Armas y Tácticas del Cuerpo de Marines (WTI) lo posicionaron como uno de los aviadores navales más calificados de su generación. Durante el conflicto en Medio Oriente en 2003, operó cazas F/A-18 Hornet en misiones de combate en apoyo a las operaciones Southern Watch y Libertad Iraquí desde bases en Kuwait, una experiencia que fuentes institucionales señalan como determinante para su posterior selección en el programa civil de exploración espacial.

Tras su incorporación a la NASA en mayo de 2004, Bresnik atravesó un proceso de formación técnica y física que incluyó simulaciones en entornos extremos. En 2010, participó en el programa Cave-a-naut de la Agencia Espacial Europea, donde trabajó en sistemas de cuevas profundas para analizar el comportamiento humano en aislamiento total. Posteriormente, en 2014, lideró la misión submarina NEEMO 19 en el laboratorio Aquarius, sumergido frente a las costas de Florida. Estas experiencias fueron el preludio de sus dos misiones orbitales. En noviembre de 2009, a bordo del transbordador STS-129, realizó sus primeras dos caminatas espaciales. En 2017, durante las Expediciones 52 y 53 de la Estación Espacial Internacional (EEI), sumó tres salidas adicionales al vacío, alcanzando un total de 32 horas y 11 minutos de actividad extravehicular (EVA). Durante su estancia de cinco meses en la EEI, supervisó más de 300 experimentos científicos y asumió el cargo de comandante del complejo orbital, consolidando su liderazgo ante la comunidad internacional.

Contexto

La designación de Bresnik para Artemis III no es un hecho aislado, sino el resultado de un proceso de reestructuración de la estrategia espacial estadounidense iniciado tras la cancelación del programa de transbordadores. Desde 2018, el astronauta se desempeña como Asistente del Jefe de la Oficina de Astronautas para la Exploración. En este rol técnico, coordinó el diseño y las pruebas de los pilares fundamentales del nuevo ecosistema lunar: la cápsula Orion, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y los nuevos trajes espaciales. Fuentes del sector aeroespacial indican que su participación fue clave en la transición hacia la colaboración público-privada, trabajando estrechamente con SpaceX en el desarrollo de la cápsula Dragon. El programa Artemis busca establecer una presencia sostenible en la Luna como paso previo a la exploración de Marte, diferenciándose de las misiones Apolo por su enfoque en la permanencia prolongada y la utilización de recursos locales.

Impacto

La elección de un comandante con el perfil de Bresnik garantiza una transición fluida entre la fase de pruebas y la ejecución operativa en la superficie lunar. Su conocimiento directo de los sistemas de aterrizaje y de la futura estación Gateway reduce los márgenes de error en una misión que enfrenta desafíos logísticos sin precedentes. Para la industria aeroespacial global, el éxito de Artemis III bajo el mando de un veterano de las caminatas espaciales validará las nuevas tecnologías de soporte vital y movilidad extravehicular. Además, el impacto se extiende al ámbito geopolítico y científico; la misión no solo busca recolectar muestras geológicas en el polo sur lunar, sino también probar la viabilidad de los nuevos trajes espaciales en condiciones de gravedad reducida, lo que definirá los estándares de seguridad para las próximas décadas de exploración tripulada.

Bresnik, quien ostenta condecoraciones como la Legión al Mérito y la Medalla de Plata al Mérito de la NASA, se encuentra actualmente supervisando los últimos ajustes en los protocolos de alunizaje. El próximo paso crítico para la misión será la integración final de los sistemas de soporte vital en la cápsula Orion y la validación de los módulos de descenso. Con la mirada puesta en el polo sur de la Luna, la gestión de Bresnik será evaluada no solo por el éxito del aterrizaje, sino por la capacidad de su equipo para operar en un entorno hostil donde la humanidad no ha caminado en más de medio siglo. La tensión ahora se traslada al cronograma de lanzamientos, que depende de la estabilidad presupuestaria y los resultados de las pruebas de motores en tierra firme.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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