Autoridades federales de Estados Unidos, en coordinación con agencias de Canadá y Europa, detuvieron este martes a 24 integrantes de organizaciones criminales indias acusados de asesinatos, extorsión y narcotráfico a escala global, tras una extensa investigación transnacional.
El operativo conjunto permitió desarticular tres estructuras delictivas de alta peligrosidad que operaban en múltiples continentes. Según informaron fuentes del Departamento de Justicia en Los Ángeles, entre los acusados figuran Lawrence Bishnoi, de 33 años, y Jaggu Bhagwanpuria, de 38, ambos originarios de la región de Punjab. A pesar de encontrarse actualmente encarcelados en la India, los investigadores determinaron que ambos dirigían operaciones internacionales desde sus celdas, coordinando ataques violentos y redes de contrabando. La acusación formal alcanza a un total de 37 personas, de las cuales 24 ya se encuentran bajo custodia de las fuerzas de seguridad, mientras que las 13 restantes permanecen prófugas con pedidos de captura internacional vigentes.
Uno de los puntos centrales de la investigación es el asesinato de Hardeep Singh Nijjar, un destacado activista de la comunidad sij y promotor del movimiento separatista Khalistán, ocurrido en suelo canadiense en 2023. De acuerdo con el pliego de cargos presentado por la fiscalía estadounidense, Lawrence Bishnoi habría ordenado la ejecución de Nijjar utilizando su red de contactos globales. Bishnoi, quien cultiva una imagen de líder religioso y patriota para reclutar seguidores en India y Estados Unidos, es señalado como el cerebro detrás de una estructura responsable de homicidios políticos, secuestros y tiroteos. Por su parte, Bhagwanpuria, antiguo socio de Bishnoi convertido en rival, lidera una banda de más de mil integrantes con presencia activa en el Reino Unido, Europa, Australia y Nueva Zelanda, dedicada principalmente al sicariato y al tráfico de personas.
Contexto
La escalada de violencia vinculada a estas organizaciones tiene raíces profundas en las tensiones políticas de la región de Punjab y la diáspora sij. Hardeep Singh Nijjar había sido catalogado como terrorista por el gobierno de Nueva Delhi debido a su activismo por la creación de un estado independiente. En mayo de 2024, la policía canadiense ya había arrestado a cuatro ciudadanos indios por su presunta participación material en el crimen de Nijjar, abriendo una línea de investigación sobre posibles nexos estatales. Sin embargo, en esta nueva fase liderada por Estados Unidos, el primer fiscal adjunto Bill Essayli aclaró que las pruebas actuales se centran exclusivamente en las bandas criminales y no implican, por el momento, una participación directa del gobierno indio en la planificación del asesinato.
Históricamente, estas redes criminales han aprovechado la porosidad de las fronteras norteamericanas para el tráfico de sustancias ilícitas. En el marco de esta operación, se identificó a Ravinder Singh Dhanda, de 57 años y residente en Vancouver, como una pieza clave en la logística de distribución. Según datos proporcionados por la oficina del FBI en Los Ángeles, la red de Dhanda era responsable de importar semanalmente cientos de kilogramos de cocaína y metanfetamina desde territorio estadounidense hacia Canadá. Esta infraestructura logística no solo servía para el financiamiento de las actividades terroristas y criminales de los grupos de Bishnoi y Bhagwanpuria, sino que también consolidaba el control territorial de las bandas en comunidades de inmigrantes en América del Norte.
Impacto
El desmantelamiento de estas células representa un golpe significativo a la capacidad operativa del crimen organizado transnacional en el hemisferio norte. Patrick Grandy, subdirector a cargo de la oficina del FBI en Los Ángeles, sostuvo que la operación ataca el núcleo de organizaciones que han aterrorizado comunidades mediante actos de violencia despiadada. Para la seguridad interna de Estados Unidos y Canadá, la captura de estos cuadros operativos reduce la frecuencia de los envíos de narcóticos a gran escala y debilita los mecanismos de extorsión que afectaban a comerciantes y familias de la comunidad india en el exterior. Además, el caso pone de relieve la vulnerabilidad de los sistemas penitenciarios internacionales, dado que los líderes principales lograban vulnerar la seguridad carcelaria para emitir órdenes de ejecución a miles de kilómetros de distancia.
En el plano diplomático, el avance de la causa judicial ocurre en un momento de reconfiguración de las relaciones entre Ottawa y Nueva Delhi. Bajo la gestión del primer ministro canadiense Mark Carney, se ha buscado una distensión tras meses de acusaciones cruzadas por espionaje y represión transnacional. Carney visitó India en febrero pasado con el objetivo de reflotar un acuerdo comercial estratégico que podría sellarse en noviembre. No obstante, la resolución de este caso judicial genera una fuerte presión interna en Canadá, donde sectores de la comunidad sij exigen mayores garantías de protección frente a la injerencia extranjera y critican lo que consideran una postura excesivamente pragmática del gobierno frente a las autoridades indias.
La justicia estadounidense mantiene la prioridad de capturar a los diez acusados que aún permanecen en libertad para completar el proceso judicial. Se espera que en las próximas semanas se inicien los trámites de extradición pertinentes para aquellos detenidos fuera de la jurisdicción de los Estados Unidos. Mientras tanto, el monitoreo sobre las comunicaciones en las prisiones de máxima seguridad en la India se ha intensificado, ante la evidencia de que las estructuras de mando de Bishnoi y Bhagwanpuria continúan activas a pesar del encierro de sus cabecillas. El próximo paso clave será la audiencia preliminar en California, donde se revelarán más detalles sobre los co-conspiradores no identificados en el asesinato de Nijjar.