INTERNACIONAL

Tragedia en Venezuela: padres buscan a sus hijos entre los escombros

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron más de 3.300 muertos en el norte de Venezuela, donde familias de La Guaira denuncian falta de asistencia estatal en las tareas de rescate.

Redacción El Capitán 7 de julio de 2026 6 min de lectura
Tragedia en Venezuela: padres buscan a sus hijos entre los escombros
Foto: BBC Mundo

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, provocando la muerte de al menos 3.342 personas y dejando 16.740 heridos, según el último balance oficial emitido por el Gobierno.

El desastre natural, que ocurrió con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos sismos a las 18:04 horas, golpeó con especial crudeza al estado La Guaira. En la urbanización Tanaguarena, la tragedia alcanzó niveles dramáticos cuando un grupo de aproximadamente 15 adolescentes del Colegio La Merced de Caraballeda quedó atrapado bajo los escombros mientras ensayaba una coreografía para su acto de graduación. María Lourdes Pérez, madre de dos de las víctimas, relató que su hijo mayor, Santiago, de 21 años, falleció en su propio departamento tras diez horas de intentos desesperados por rescatarlo. Mientras tanto, su hijo menor, Gonzalo, de 16 años, permanece desaparecido bajo las ruinas del edificio donde practicaba un baile tributo a Michael Jackson junto a sus compañeras de curso.

La situación en las zonas afectadas es crítica debido a la precariedad de los servicios de emergencia y la falta de equipamiento pesado. Según denunciaron familiares y sobrevivientes, las tareas de remoción de escombros han recaído mayoritariamente sobre los propios vecinos y padres, quienes utilizan herramientas domésticas ante la ausencia de una respuesta institucional coordinada. Pérez detalló que debió gestionar de forma privada el alquiler de una máquina excavadora tipo “Jumbo” para intentar localizar a Gonzalo y a sus amigas. A pesar de que delegaciones internacionales de México, Colombia y Estados Unidos arribaron a la zona al quinto día, la magnitud del daño estructural supera la capacidad de los equipos presentes, dejando a cientos de familias en una espera agónica por hallar a sus seres queridos.

Los testimonios recogidos en el terreno indican que la infraestructura de servicios colapsó totalmente en sectores como la calle La Playa. En el caso de la familia Pérez, el drama se multiplicó: Santiago, estudiante de Administración de Transporte en la Universidad Simón Bolívar, murió a pesar de los esfuerzos de su padre y amigos por liberarlo de un túnel de escombros que terminó colapsando durante las maniobras de los bomberos. Por otro lado, Gonzalo, quien ya tenía un cupo asegurado para estudiar Ingeniería Mecatrónica en la Universidad Católica Andrés Bello, es buscado intensamente en un área donde rescatistas internacionales detectaron señales térmicas que podrían indicar la presencia de vida, aunque el desplazamiento masivo de las placas de concreto dificulta cualquier avance manual.

Contexto

Este sismo se posiciona como el evento sismológico más mortífero en la historia reciente de Venezuela, superando en letalidad a otros desastres naturales previos. La región de La Guaira ya había sido escenario de una catástrofe histórica en 1999, conocida como la “Tragedia de Vargas”, donde una serie de deslaves e inundaciones provocaron miles de muertes y la destrucción total de la infraestructura costera. María Lourdes Pérez, quien sobrevivió a aquel evento perdiendo todos sus bienes materiales, señaló que la diferencia fundamental radica en la pérdida de vidas humanas dentro del núcleo familiar, algo que no ocurrió hace 25 años. La recurrencia de desastres en esta zona geográfica pone de manifiesto la vulnerabilidad de las construcciones y la falta de planes de contingencia efectivos en un país que atraviesa una compleja situación socioeconómica.

De acuerdo con datos técnicos proporcionados por la NASA a través de mapas satelitales preliminares, se estima que aproximadamente 58.870 edificios resultaron dañados o destruidos en toda la región afectada por los movimientos telúricos. Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calculó que los terremotos generaron cerca de 1,2 millones de toneladas de escombros solo en las áreas más críticas de La Guaira. Esta acumulación de material sólido, compuesta por vigas de acero y concreto reforzado, requiere de maquinaria de alta potencia que actualmente es escasa en el país, lo que obliga a los civiles a realizar excavaciones de alto riesgo sin protocolos de seguridad ni asesoramiento técnico profesional.

Impacto

El impacto social de la tragedia se ve agravado por la desarticulación de los servicios forenses y de apoyo psicológico. Fuentes locales informaron que los cadáveres recuperados por los vecinos permanecen en la vía pública o en domicilios particulares hasta 14 horas antes de ser trasladados a centros asistenciales como el Seguro Social, debido a la falta de vehículos oficiales y personal de morgue. La ausencia de un sistema de salud mental para asistir a los sobrevivientes es otra de las carencias señaladas por los damnificados, quienes enfrentan cuadros de estrés postraumático y duelo sin acompañamiento profesional. La comunidad de Tanaguarena se ha organizado en brigadas de vigilancia para proteger los cuerpos de las víctimas y coordinar la distribución de víveres entre quienes aún trabajan en los sitios de colapso.

A nivel educativo y juvenil, el golpe es devastador para la generación que estaba por finalizar sus estudios secundarios. El Colegio La Merced y otras instituciones de la zona han suspendido todas las actividades, mientras que las universidades nacionales evalúan el impacto en su matrícula tras la pérdida de numerosos estudiantes. La incertidumbre sobre el número real de desaparecidos persiste, ya que mientras las cifras oficiales hablan de heridos y fallecidos confirmados, organizaciones civiles y observadores internacionales estiman que la cantidad de personas bajo los escombros podría elevar las estadísticas de mortalidad de manera significativa en los próximos días, a medida que las tareas de limpieza avancen hacia las bases de los edificios multifamiliares.

El futuro inmediato de las tareas de rescate depende de la llegada de mayor asistencia técnica y maquinaria pesada que permita remover las placas de concreto desplazadas. La tensión entre los familiares y las autoridades locales aumenta con el paso de las horas, dado que las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen drásticamente tras cumplirse una semana del evento inicial. El compromiso de los padres, como el de María Lourdes Pérez, de no abandonar los sitios de búsqueda hasta recuperar a sus hijos, marca el pulso de una sociedad que, ante la ausencia del Estado, ha decidido asumir por cuenta propia la reconstrucción y el rescate en medio de una de las peores catástrofes naturales de su historia.

Fuente: BBC Mundo

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por BBC Mundo.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias