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Israel advirtió que el alto el fuego en Líbano no otorga inmunidad a

El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, condicionó la vigencia de la tregua al desmantelamiento de la infraestructura terrorista y al cese total de los ataques contra territorio israelí.

Redacción El Capitán 4 de junio de 2026 6 min de lectura
Israel advirtió que el alto el fuego en Líbano no otorga inmunidad a
Foto: Infobae

El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, advirtió este miércoles que el nuevo acuerdo de alto el fuego en Líbano no concede inmunidad a Hezbollah, tras encabezar la delegación de su país en las negociaciones de Washington.

La advertencia diplomática surge en un momento de extrema fragilidad para la seguridad regional, luego de que las delegaciones de Israel y Líbano, bajo la mediación directa del Departamento de Estado estadounidense, pactaran una tregua condicionada. Según explicaron fuentes diplomáticas en Washington, el entendimiento se basa en una premisa de cumplimiento estricto: Hezbollah debe interrumpir de forma inmediata sus operaciones en el sur libanés y detener el lanzamiento de proyectiles hacia el norte de Israel. Leiter fue tajante al señalar que cualquier interpretación del grupo terrorista sobre una supuesta protección política derivada de este pacto es errónea. El funcionario remarcó que la continuidad de este proceso de paz depende exclusivamente del desmantelamiento completo de la infraestructura militar de la organización proiraní en las zonas fronterizas, un requisito no negociable para la administración de Benjamin Netanyahu.

Durante las dos jornadas de deliberaciones en la capital estadounidense, calificadas como “muy intensas” por el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, se delineó un plan operativo para establecer “zonas piloto” en territorio libanés. Este esquema prevé que el Ejército del Líbano asuma el control territorial efectivo de estas áreas, garantizando la ausencia total de milicianos de Hezbollah. La contraparte libanesa, representada por la embajadora Nada Hamadeh, insistió en la urgencia de aplicar el cese de hostilidades bajo los principios de integridad territorial y soberanía estatal. Beirut se comprometió formalmente a reforzar la capacidad operativa de sus Fuerzas Armadas con asistencia técnica y financiera de Washington, buscando desplazar la influencia de las milicias irregulares que operan históricamente en la zona sur del país, cerca de la Línea Azul.

A pesar de los avances en la mesa de diálogo, la realidad en el terreno muestra una tensión latente que amenaza con quebrar el acuerdo de forma prematura. Horas después del anuncio, Hezbollah reivindicó ataques con cohetes y drones contra posiciones militares israelíes en Al-Qantara y las proximidades del castillo de Chqif, alegando que se trataba de una respuesta a supuestas violaciones previas por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Esta dinámica de ataques y represalias ha sido una constante durante las cuatro rondas de negociaciones celebradas en lo que va del año. Desde el Ministerio de Defensa israelí indicaron que no dudarán en intensificar la ofensiva si los ataques persisten, mientras que el canciller iraní, Abbas Araghchi, advirtió que cualquier incursión sobre Beirut provocaría una escalada bélica a gran escala, vinculando directamente el conflicto libanés con la seguridad de Teherán.

Contexto

El actual escenario de conflicto se remonta a una escalada sin precedentes iniciada el pasado 28 de febrero, cuando una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos golpeó objetivos estratégicos en la República Islámica de Irán. La respuesta de Hezbollah no se hizo esperar: el 2 de marzo, el grupo lanzó una salva masiva de proyectiles contra el norte de Israel como represalia por el asesinato del entonces líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei. Este evento alteró profundamente el equilibrio de poder en la región y forzó a la diplomacia internacional a buscar una salida negociada para evitar una guerra regional total. Las conversaciones actuales en Washington representan el cuarto intento formal en 2026 para estabilizar la frontera norte de Israel, en un marco donde la administración de Donald Trump ha intentado, sin éxito hasta ahora, disociar el conflicto en Líbano de la confrontación directa con el régimen de los ayatollahs.

La mediación estadounidense ha sido el único canal de comunicación efectivo entre las partes, dado que Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas y se encuentran técnicamente en estado de guerra. El rol de Mike Huckabee y el Departamento de Estado ha sido central para sentar a Leiter y Hamadeh en la misma mesa, aunque las diferencias sobre la soberanía y el control de las fronteras reconocidas internacionalmente siguen siendo el principal escollo. Mientras Israel exige una zona de exclusión militar total para Hezbollah, el gobierno de Beirut enfrenta la debilidad estructural de sus propias fuerzas armadas para imponer el orden en el sur, un territorio que ha funcionado como un estado dentro de otro estado bajo el dominio de la organización chiíta durante décadas.

Impacto

La implementación de este alto el fuego tiene consecuencias directas para la estabilidad del mercado energético y la seguridad de los civiles en ambos lados de la frontera. Para Israel, el éxito de la tregua significaría el regreso de miles de desplazados a las comunidades del norte, cuya economía se encuentra paralizada desde marzo. Para el Líbano, representa una oportunidad crítica para que el Estado recupere el ejercicio de la soberanía en su territorio meridional, un paso indispensable para acceder a paquetes de ayuda internacional y evitar el colapso total de su infraestructura civil bajo los bombardeos israelíes. Sin embargo, el impacto real depende de la capacidad de Estados Unidos para actuar como garante y de la voluntad de Irán de permitir que su principal aliado regional retroceda tácticamente sin perder relevancia política en Beirut.

Desde el punto de vista geopolítico, el acuerdo pone a prueba la doctrina de la administración Trump de presionar a los aliados de Irán mediante sanciones y acciones militares selectivas. Si el Ejército libanés logra efectivamente controlar las “zonas piloto” sin interferencia de Hezbollah, se sentaría un precedente para la desmilitarización de otros sectores de la frontera. No obstante, analistas de inteligencia militar advierten que Hezbollah mantiene intacta su capacidad de fuego de largo alcance, lo que implica que el riesgo de una conflagración mayor sigue presente a pesar de los compromisos firmados en Washington. La desconfianza mutua es el factor dominante, y cualquier error de cálculo en el terreno podría invalidar meses de gestiones diplomáticas en cuestión de minutos.

Las delegaciones de ambos países ya fijaron una nueva fecha de encuentro en Washington para el próximo 22 de junio, donde se evaluará el cumplimiento de los compromisos asumidos y la efectividad del despliegue del Ejército libanés. Hasta entonces, la región permanece en un estado de alerta máxima, con las fuerzas israelíes manteniendo su despliegue en la frontera y Hezbollah advirtiendo que sus unidades de combate se encuentran en posición de ataque. El éxito de esta tregua precaria determinará si el conflicto se encamina hacia una resolución diplomática o si, por el contrario, el Líbano se convertirá nuevamente en el escenario de una guerra abierta entre potencias regionales.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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