INTERNACIONAL

Israel eliminó a un jefe de la Yihad Islámica en el sur de Gaza

Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la muerte de Ahmed Abú Mughizib, líder de una célula de lanzamiento de cohetes, en una operación selectiva realizada en el enclave palestino.

Redacción El Capitán 4 de junio de 2026 6 min de lectura
Israel eliminó a un jefe de la Yihad Islámica en el sur de Gaza
Foto: Infobae

El Ejército de Israel informó este miércoles la muerte de Ahmed Abú Mughizib, alto mando de la Yihad Islámica, tras una ofensiva aérea ejecutada en el sector sur de la Franja de Gaza durante la jornada previa.

La operación, confirmada por portavoces de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), se centró en neutralizar a quien era considerado el jefe de una célula estratégica dedicada al lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí. Según los reportes oficiales del mando militar, Abú Mughizib no solo coordinaba ataques con cohetes, sino que también desempeñaba un rol fundamental en la logística de contrabando de armamento hacia el enclave. Las autoridades castrenses justificaron la urgencia de la maniobra al señalar que el dirigente representaba una amenaza inmediata para las tropas desplegadas en el terreno y para la seguridad de los civiles en el Estado de Israel. Hasta el momento, la organización extremista Yihad Islámica ha mantenido un hermético silencio y no ha emitido comunicados oficiales que confirmen o desmientan el deceso de su integrante, una conducta habitual en situaciones de descabezamiento de sus cuadros operativos.

En paralelo a esta acción, las FDI intensificaron sus incursiones nocturnas en el sur de la Franja, dirigiendo ataques contra múltiples objetivos vinculados al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). Estas maniobras resultaron en la eliminación de Yusef Aish Awad Ramadan, identificado como subcomandante de la unidad de élite Nujba. Ramadan era un objetivo de alta prioridad para la inteligencia israelí, ya que se le atribuye una participación directa en el secuestro de cuatro rehenes durante las incursiones del 7 de octubre de 2023 en las inmediaciones del kibutz Reim. Entre las víctimas vinculadas a su accionar se encuentran Hirsch Goldberg Polin, Eli-Ha Cohen, Alon Ohel y Or Levi. El Ejército acompañó el anuncio con la difusión de material audiovisual que documenta el ataque selectivo, reforzando la narrativa de una campaña de precisión destinada a desarticular la estructura de mando de las milicias palestinas en el centro y sur del territorio en conflicto.

Contexto

La actual escalada se produce en un escenario de extrema fragilidad tras el acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025, el cual buscaba estabilizar la región tras meses de hostilidades ininterrumpidas. La muerte de figuras como Abú Mughizib y Awad Ramadan se inscribe en una estrategia israelí de “objetivos selectivos” que busca degradar la capacidad operativa de Hamas y la Yihad Islámica sin necesidad de grandes desplazamientos de infantería en zonas densamente pobladas. Históricamente, la Yihad Islámica ha operado como una fuerza complementaria pero autónoma de Hamas, a menudo financiada por actores externos y con una estructura más rígida y menos política. Por su parte, la unidad Nujba de Hamas, a la que pertenecía Ramadan, es considerada el brazo de operaciones especiales responsable de las infiltraciones más complejas en suelo israelí, lo que explica la persistencia de las FDI en localizar a cada uno de sus mandos medios y superiores involucrados en los eventos de octubre de 2023.

Desde el inicio de las operaciones tras el ataque del 7 de octubre, el mapa de control en Gaza ha sufrido transformaciones radicales, con Israel manteniendo una presencia de seguridad permanente en corredores estratégicos. La retórica de los grupos armados palestinos ha pasado de la resistencia defensiva a una advertencia de represalias a gran escala. Abú Obeida, vocero de las Brigadas Ezeldín al Qasam, manifestó recientemente que Israel está cometiendo un error de cálculo al interpretar la paciencia de las milicias como una señal de debilidad. Según fuentes de inteligencia regional, la presión interna sobre el gobierno israelí para recuperar a los rehenes restantes y la presión internacional por el cumplimiento de los pactos de 2025 generan un equilibrio precario donde cada baja de alto perfil es vista por una parte como un éxito táctico y por la otra como una violación de los compromisos diplomáticos que pone en riesgo la mediación de terceros países.

Impacto

La eliminación de estos líderes tiene consecuencias inmediatas tanto en el plano militar como en el diplomático. En lo operativo, la pérdida de un jefe de lanzamientos como Abú Mughizib interrumpe temporalmente la cadena de mando necesaria para coordinar ataques masivos con cohetes, obligando a la Yihad Islámica a reorganizar sus células y protocolos de comunicación. Sin embargo, el impacto más profundo se siente en la mesa de negociaciones. La advertencia de Hamas sobre que Israel “pagará un alto precio” sugiere que el grupo podría abandonar definitivamente los términos del alto el fuego de 2025, lo que devolvería a la región a un estado de guerra abierta total. Los mediadores internacionales, que han trabajado durante meses para sostener la tregua, se encuentran ahora ante lo que el propio Obeida calificó como un “momento de la verdad”, donde su capacidad de influencia sobre las partes parece estar disminuyendo frente a la lógica de la confrontación directa.

Para la población civil en Gaza y en las comunidades fronterizas de Israel, estas operaciones selectivas suelen ser el preludio de nuevas oleadas de violencia. La retórica de Hamas, que asegura que la sangre de sus líderes funciona como “combustible” para su causa, indica que no habrá una desescalada voluntaria. Por el contrario, la organización ha llamado a intensificar los esfuerzos en todos los frentes, incluyendo Cisjordania y el Líbano, buscando una regionalización del conflicto que desvíe la atención y los recursos de las FDI. El impacto psicológico de la muerte de Ramadan, vinculado a secuestros específicos, también refuerza la postura del sector más duro del gabinete israelí, que sostiene que la única vía para la recuperación de los cautivos y la paz a largo plazo es la eliminación total de la estructura jerárquica de los grupos que operan en la Franja.

El futuro inmediato de la región depende ahora de la magnitud de la respuesta que Hamas y la Yihad Islámica logren articular en los próximos días. Mientras el Ejército de Israel mantiene su estado de alerta máxima en el Comando Sur, la comunidad internacional observa con preocupación si los canales de diálogo indirecto podrán contener una nueva espiral de fuego. La tensión pendiente radica en si estos asesinatos selectivos lograrán disuadir nuevos ataques o si, como afirma el brazo armado de Hamas, solo servirán para regenerar una estructura de resistencia que se declara lista para una batalla prolongada entre lo que denominan la verdad y la falsedad.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

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