CULTURA

El padre Carlos Martins reveló la estrategia psicológica del diablo

El sacerdote canadiense Carlos Martins detalló cómo las entidades demoníacas operan mediante una inteligencia deliberada y tácticas de manipulación psicológica personalizadas para cada individuo.

Redacción El Capitán 3 de junio de 2026 6 min de lectura
El padre Carlos Martins reveló la estrategia psicológica del diablo
Foto: La Nación

El sacerdote católico Carlos Martins, especialista en el ministerio de la liberación, afirmó que la existencia del diablo se manifiesta a través de una inteligencia estratégica y deliberada que trasciende los fenómenos físicos tradicionales durante los exorcismos.

A través de su plataforma de divulgación, el religioso canadiense explicó que su experiencia acumulada en rituales de liberación le permitió identificar un patrón de comportamiento en las entidades que enfrenta. Según Martins, el mal no opera de forma genérica, sino que actúa como un observador meticuloso que recopila información sobre la vida privada de las personas para diseñar tentaciones específicas. De acuerdo con fuentes eclesiásticas consultadas sobre estos procedimientos, la labor del exorcista requiere una formación técnica que combina la teología con el discernimiento psicológico, dado que el objetivo de estas entidades es explotar las debilidades humanas como el poder, el dinero o el ego. El sacerdote enfatizó que el contacto con estas fuerzas le reveló una estructura de pensamiento que busca desorientar al oficiante y a la víctima mediante el uso de identidades falsas, asegurando que en el 99% de los casos los nombres revelados por los entes son etiquetas destinadas a generar confusión.

Durante su trayectoria, Martins observó que la percepción pública del exorcismo suele estar distorsionada por el cine, centrándose en manifestaciones físicas que, para un profesional experimentado, carecen de relevancia sustancial. El sacerdote relató que, si bien en sus inicios como seminarista presenció fenómenos como la levitación de sillas u objetos, estos eventos son tácticas de intimidación dirigidas a clérigos con poca experiencia. Con el paso del tiempo y tras haber realizado decenas de intervenciones, el asombro ante lo sobrenatural físico desaparece. Para el religioso, lo verdaderamente alarmante no es lo que se ve o se oye en la habitación, sino la capacidad intelectual de la entidad para manipular la psiquis del sujeto. Esta “extraña familiaridad” con la que los demonios mencionan datos privados del pasado de una persona es lo que, según su testimonio, confirma que se trata de una conciencia real y no de una patología clínica o un mito religioso.

La metodología de estas entidades, según describió el padre Martins, se basa en la adaptación constante a los intereses del individuo. El diablo, en su visión, no utiliza un catálogo estático de pecados, sino que realiza un seguimiento pormenorizado para determinar qué estímulo resultará más seductor para cada persona. Fuentes cercanas a la arquidiócesis indicaron que este enfoque subraya la importancia de la vigilancia espiritual y la integridad moral como barreras de defensa. Martins recordó que incluso antes de su ordenación, cuando todavía se definía como ateo a mediados de los años 90, ya experimentaba un acoso persistente por parte de una entidad que se identificaba como “Confusión”. Esta experiencia previa le otorgó una perspectiva única sobre la transición de la incredulidad a la convicción absoluta sobre la realidad del mal, permitiéndole abordar su primer exorcismo oficial con una falta de sorpresa que desconcertó a sus pares en aquel momento.

Contexto

El ministerio del exorcismo dentro de la Iglesia Católica ha experimentado una institucionalización creciente en las últimas décadas, impulsada por la necesidad de dar respuesta a fenómenos que escapan a la explicación psiquiátrica convencional. El padre Carlos Martins se formó en un período donde la Iglesia buscaba profesionalizar estas prácticas, estableciendo protocolos estrictos que exigen descartar primero cualquier patología mental mediante la consulta con médicos y psicólogos. Su conversión al cristianismo en la década de 1990 marcó el inicio de una carrera dedicada a documentar estos casos, lo que eventualmente lo llevó a producir el pódcast The Exorcist Files. Este espacio se convirtió en una referencia global para entender la visión institucional sobre la posesión, alejándose del sensacionalismo para enfocarse en la dimensión teológica y psicológica del combate espiritual.

Históricamente, la figura del exorcista era vista con escepticismo incluso dentro de ciertos sectores del clero. Sin embargo, la persistencia de testimonios sobre fenómenos inexplicables y la demanda de asistencia espiritual llevaron a la creación de asociaciones internacionales de exorcistas. En este marco, el testimonio de Martins sobre su etapa como ateo resulta fundamental para comprender su enfoque factual: él no buscaba validar una creencia preexistente, sino que la evidencia de los hechos lo obligó a aceptar una realidad que antes negaba. La mención de que el diablo le dijo “se suponía que ibas a ser uno de nosotros” durante su primer encuentro como seminarista, subraya la noción de una batalla por la voluntad humana que ha sido el eje central de su doctrina durante más de treinta años de servicio.

Impacto

Las revelaciones de Martins tienen un impacto directo en la forma en que las comunidades religiosas y los estudiosos de la fenomenología abordan el concepto de la maldad en la era moderna. Al desplazar el foco de los fenómenos físicos —como la levitación o la fuerza sobrehumana— hacia la manipulación intelectual, el sacerdote redefine el peligro demoníaco como una amenaza a la autonomía del pensamiento y la toma de decisiones. Esto implica que la vulnerabilidad no reside en la exposición a rituales oscuros, sino en las debilidades cotidianas y la falta de introspección. Según analistas del comportamiento religioso, este enfoque moderniza la figura del diablo, presentándolo como un adversario que utiliza herramientas de ingeniería social y psicología profunda para lograr sus objetivos.

Para el ciudadano interesado en estos temas, el mensaje de Martins sugiere que la inmunidad al miedo es la herramienta más eficaz contra estas manifestaciones. Al desmitificar los eventos aparatosos y calificarlos como simples trucos para asustar a principiantes, el sacerdote reduce el poder de intimidación que históricamente han tenido estos relatos. No obstante, la advertencia sobre la “inteligencia deliberada” plantea un escenario de vigilancia constante sobre las propias ambiciones y deseos. La repercusión de sus declaraciones en medios internacionales como el Daily Mail y LADbible demuestra un interés renovado por la figura del exorcista como un técnico de lo invisible, cuya función es descifrar los juegos mentales de una entidad que busca, ante todo, pasar desapercibida o generar desorientación mediante el engaño sistemático.

Hacia adelante, el padre Martins continuará con la difusión de sus archivos y experiencias, buscando alertar sobre lo que considera una falta de preparación frente a las tentaciones personalizadas. La tensión pendiente radica en la delgada línea entre la fe y la ciencia, un terreno donde el sacerdote asegura que la evidencia de la maldad inteligente terminará por imponerse sobre cualquier duda razonable en el futuro cercano.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias