La escritora Gabriela Exilart lanzó su nueva novela titulada ‘Tierra herida’, publicada por la editorial Plaza & Janés, una obra de ficción histórica ambientada en Tandil durante el invierno de 1906 que aborda las rebeliones obreras y el surgimiento del feminismo.
El lanzamiento de esta pieza literaria marca el regreso de la autora marplatense al género que la consolidó como referente en Argentina. La trama se sitúa en un período de profunda transformación para el país, donde el crecimiento económico convivía con condiciones laborales inhumanas en las canteras de piedra. Según indicaron desde el sector editorial, la novela retoma la saga de la familia Aguilar para construir un relato que entrelaza secretos familiares, amores cruzados y la lucha de clases en una provincia de Buenos Aires marcada por la llegada masiva de inmigrantes europeos y el desplazamiento de los pueblos originarios.
La protagonista central es Ana, una maestra de escuela de 42 años que reside en la estancia La Señalada. Su historia personal está atravesada por el trauma del asesinato de su padre a manos de los seguidores de Tata Dios durante su infancia, un hecho histórico real que Exilart utiliza para anclar la ficción en la realidad bonaerense. Ana enfrenta un matrimonio desgastado con un hombre de carácter seco y autoritario, mientras intenta proteger la vocación de su hijo Sandro, quien desafía el mandato paterno de trabajar en el campo para desempeñarse como cadete en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, empleo obtenido mediante la gestión de Facundo Aguilar.
Contexto
Para comprender el trasfondo de ‘Tierra herida’, es necesario remitirse a la Argentina de principios del siglo pasado, un país que buscaba organizarse institucionalmente mientras recibía oleadas migratorias que alteraban su tejido social. Gabriela Exilart, nacida en Mar del Plata el 19 de agosto de 1970, es abogada y profesora universitaria, formación que le permite dotar a sus relatos de una precisión técnica sobre las normativas y tensiones legales de la época. La autora ya ha explorado escenarios históricos complejos en obras previas como ‘Napalpí. Atrapada en el viento’, donde abordó la masacre de comunidades indígenas en el Chaco, o ‘Los hijos de la cosecha’.
En esta oportunidad, la narrativa se enfoca en el Tandil de 1906, un polo productivo donde la explotación en las canteras generó los primeros focos de resistencia sindical organizada. El fragmento inicial de la obra presenta a una Ana desvelada por pesadillas recurrentes, un recurso literario que Exilart emplea para conectar el presente de la protagonista con figuras del pasado como Prudencio, un joven de origen indígena cuyos padres fueron asesinados por el ejército. Esta conexión resalta la persistencia de las heridas de la denominada Conquista del Desierto en la memoria colectiva de los habitantes de la pampa húmeda décadas después de finalizados los conflictos armados.
Impacto
La publicación de esta novela impacta directamente en el mercado editorial de ficción histórica, un segmento que mantiene un crecimiento sostenido en el público femenino y joven en Argentina. De acuerdo con analistas del mercado librero, la obra de Exilart logra visibilizar roles femeninos activos en una época donde la mujer estaba legalmente subordinada al hombre. Ana, al ser dueña de su propia estancia y ejercer la docencia en Cerro Leones, representa una ruptura con el arquetipo de la mujer pasiva, lo que genera una identificación inmediata con las agendas contemporáneas de empoderamiento y autonomía económica.
Asimismo, el libro pone de relieve la figura de Celestina, otro personaje clave que se ve envuelto en una acusación de asesinato, lo que permite a la autora explorar las falencias del sistema judicial de principios de siglo y la vulnerabilidad de las clases trabajadoras ante la ley. La inclusión de personajes como Josefa y Ramona, empleadas de la estancia con vínculos afectivos profundos con la protagonista, añade una capa de análisis sobre las jerarquías sociales y la movilidad ascendente, representada en la compra de una vivienda propia en el pueblo tras años de ahorro, un hito significativo para la clase obrera de la época.
El cierre de la novela plantea una tensión pendiente sobre el destino de los personajes masculinos y la inminente revolución social que se gestaba en las zonas rurales y mineras. Con la consolidación de Sandro en el sistema bancario y el deterioro del vínculo matrimonial de Ana, Exilart proyecta un escenario donde las estructuras tradicionales comienzan a resquebrajarse ante el avance de la modernidad y la conciencia de clase. Se espera que la autora realice una gira de presentaciones en las principales ferias del libro del interior del país durante el segundo semestre del año.