INTERNACIONAL

Israel y Líbano negocian en Washington bajo un frágil cese del fuego

Delegaciones de Israel y Líbano reanudaron en Washington una cuarta ronda mediada por EE.UU. para intentar consolidar el alto el fuego vigente desde abril, pese a nuevos ataques en el sur del Líbano. Hezbollah no participa directamente; su adhesión sería determinante.

Redacción El Capitán 2 de junio de 2026 5 min de lectura
Israel y Líbano negocian en Washington bajo un frágil cese del fuego
Foto: Infobae
El Pulso editorial

Por qué importa

La tensión en la frontera norte de Israel y el sur del Líbano puede escalar y arrastrar a actores regionales. Para Washington, un avance en la desescalada afecta su agenda estratégica y el mercado energético global.

Delegaciones de Israel y Líbano reanudaron este martes en Washington una cuarta ronda de negociaciones mediadas por Estados Unidos, con el objetivo de consolidar el frágil alto el fuego vigente desde mediados de abril ante la continuidad de los ataques.

El encuentro diplomático, que representa el nivel de contacto más alto entre ambas naciones en décadas pese a la inexistencia de relaciones formales, estuvo encabezado por el embajador israelí ante EE.UU., Yechiel Leiter, y su par libanesa, Nada Hamadeh. Las reuniones contaron con la participación del consejero del Departamento de Estado, Michael Needham, y el jefe de gabinete, Dan Holler, quienes buscan dar sustento a un acuerdo de desescalada que el presidente Donald Trump anunció recientemente, pero que aún carece de una aceptación pública definitiva por parte de los actores en conflicto. Según indicaron fuentes diplomáticas en Washington, las conversaciones no incluyen de forma directa al grupo Hezbollah, aunque el éxito de cualquier entendimiento depende de la capacidad del Estado libanés para garantizar el cese de hostilidades por parte de la organización chiíta.

La situación en el terreno, sin embargo, contradice los esfuerzos en los despachos de la capital estadounidense. Horas después de que Trump asegurara que Hezbollah aceptaría detener sus ataques a cambio de que Israel redujera sus operaciones y desistiera de atacar los suburbios del sur de Beirut, la violencia recrudeció. El alto mando de Hezbollah, Mahmud Qomati, advirtió que el grupo no aceptará un cese del fuego parcial y amenazó con respuestas más contundentes ante cualquier agresión en la periferia de la capital libanesa. Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ratificó que su país mantiene el derecho de atacar objetivos estratégicos si continúan los disparos contra territorio israelí. En este escenario de desconfianza mutua, la embajada libanesa confirmó haber recibido la notificación de que Hezbollah aceptaría una propuesta de alto el fuego recíproco, mientras asesores del presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aseguraron que el grupo respetaría un acuerdo global si se formaliza.

Contexto

El actual conflicto se remonta al 2 de marzo, fecha en la que Hezbollah inició el lanzamiento de cohetes contra el norte de Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní. Desde entonces, la escalada bélica ha dejado un saldo trágico: el Ministerio de Salud libanés reportó hasta este martes un total de 3.468 muertos, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) contabilizan 26 soldados y un contratista civil fallecidos. El contexto político está marcado por una creciente fricción entre la Casa Blanca y el gobierno de Benjamin Netanyahu. Según fuentes cercanas al Departamento de Estado, Trump exigió al primer ministro israelí que detuviera la ofensiva militar para no entorpecer las negociaciones paralelas con Irán sobre su programa nuclear. Netanyahu accedió a suspender los bombardeos sobre Beirut, pero mantuvo la presión militar en el sur del Líbano, una decisión que, de acuerdo con analistas internacionales, ha debilitado la posición negociadora de Trump frente a la Guardia Revolucionaria y el líder religioso Mojtaba Khamenei.

La jornada del martes fue particularmente sangrienta en el sur del Líbano. La fuerza aérea israelí interceptó dos proyectiles lanzados hacia su territorio y respondió con ataques sobre las localidades de Al-Mansouri y Al-Hosh. En Marwaniyeh, la Defensa Civil libanesa recuperó seis cuerpos de un edificio destruido, incluyendo a dos niños. Entre las víctimas civiles se reportó la muerte de la estudiante universitaria Theodosia James Karam, quien falleció junto a sus padres cuando su vehículo fue alcanzado por un proyectil en la carretera del puente Khardali. Estos incidentes subrayan la dificultad de implementar una tregua efectiva mientras las tropas israelíes mantienen su despliegue y Hezbollah conserva su capacidad de fuego. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, insistió en que la vía negociada es la opción menos costosa para su país, aunque reconoció la urgencia de consolidar los términos del acuerdo para evitar un colapso total de la infraestructura civil en las zonas de conflicto.

Impacto

La inestabilidad en la frontera entre Israel y Líbano tiene consecuencias que trascienden el ámbito regional y afectan directamente la agenda global de Washington. El estancamiento de las negociaciones de paz mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado un alza sostenida en el precio internacional del petróleo, impactando en las economías occidentales. Para la administración Trump, la resolución de este conflicto es una prioridad estratégica de cara a las elecciones de medio término, ya que la percepción de una política exterior ineficaz podría erosionar su base de apoyo. Asimismo, la tensión entre Trump y Netanyahu ha llegado a niveles críticos; informes de asesores de seguridad nacional sugieren que el mandatario estadounidense calificó de errática la conducta del premier israelí, acusándolo de poner en riesgo un acuerdo histórico con Teherán que podría reconfigurar el equilibrio de poder en Medio Oriente.

El éxito de esta cuarta ronda de conversaciones en Washington depende ahora de la capacidad de los mediadores para transformar las promesas verbales en un mecanismo de verificación concreto sobre el terreno. Mientras las delegaciones se preparan para continuar las sesiones este miércoles, la presión aumenta sobre el gobierno libanés para que ejerza un control real sobre las milicias en el sur. Por otro lado, Israel enfrenta el dilema de mantener su estrategia de seguridad nacional sin romper definitivamente su alianza con la Casa Blanca. El próximo paso clave será la definición de una zona de exclusión militar que permita el retorno de los desplazados a ambos lados de la frontera, un punto que hasta ahora ha sido el principal escollo en las mesas de diálogo. La comunidad internacional observa con cautela, entendiendo que cualquier error de cálculo en las próximas horas podría derivar en una guerra abierta de consecuencias impredecibles para la estabilidad energética y política del mundo.

Fuente: Infobae

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Contexto

Según Infobae, el intercambio de fuego comenzó el 2 de marzo tras la muerte del líder supremo iraní. Desde entonces se registraron víctimas civiles y militares en ambos lados. La Casa Blanca impulsa una desescalada mientras persisten tensiones políticas con el gobierno de Benjamin Netanyahu.

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Información publicada por Infobae.

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