CULTURA

La intrigante: el drama histórico sobre Carlota Joaquina en el Nün

La obra dirigida por Jimena del Pozo Peñalva explora las ambiciones políticas de la infanta española en el Río de la Plata mediante una puesta en escena que combina rigor histórico y crítica social.

Redacción El Capitán 2 de junio de 2026 6 min de lectura
La intrigante: el drama histórico sobre Carlota Joaquina en el Nün
Foto: La Nación

La obra teatral La intrigante, escrita por Juan Ignacio Fernández, se presenta los miércoles a las 21 horas en el Nün Teatro Bar, ubicado en Juan Ramírez de Velazco 419, con una propuesta que revisita el siglo XIX.

La pieza, que cuenta con una duración de 60 minutos, se centra en la figura histórica de Carlota Joaquina Teresa Cayetana de Borbón y Borbón. Esta infanta de España, que por su matrimonio con el rey Juan VI se convirtió en reina de Portugal y Brasil, es retratada en la puesta como una mujer desplazada por las estructuras de poder de su época. Según indicaron especialistas del circuito teatral independiente, la obra logra transformar el reducido espacio escénico del Nün en un complejo tablero político donde las cartas, los complots y las aspiraciones de soberanía sobre el territorio del Río de la Plata cobran una vigencia inusitada. La interpretación protagónica de Bárbara Massó, junto al trabajo de Ariel Mele y el músico Gali Dundun, configura un relato que no solo busca la precisión histórica, sino también una reflexión sobre la invisibilización de ciertos actores sociales en la formación de las naciones sudamericanas.

El despliegue técnico de la obra destaca por un nivel de detalle poco frecuente en la escena independiente porteña. El diseño de vestuario y escenografía, a cargo de Uriel Cistaro, se complementa con el trabajo de peluquería de Alejo Moisés y el maquillaje de Adam Efron para construir una estética que estiliza el período colonial. La dirección de Jimena del Pozo Peñalva apuesta por una estructura performática donde el lenguaje, reconstruido por Fernández con modismos y retóricas de época, funciona como el motor de la comicidad y la tensión dramática. De acuerdo con fuentes de la producción, la intención fue alejarse del naturalismo convencional para abrazar una teatralidad contemporánea que utiliza la iluminación de Facundo David y la coreografía de Rodrigo Onasis Arena como herramientas de condensación narrativa. La música percusiva de Gali Dundun, ejecutada desde detrás de un velo, añade una capa de sonoridad africana que remite directamente a las raíces esclavistas de la sociedad colonial rioplatense.

Contexto

Para comprender la relevancia de esta puesta, es necesario remitirse a las agitaciones políticas que sacudieron tanto a Europa como a América durante las primeras décadas del siglo XIX. Carlota Joaquina no fue solo una figura decorativa en la corte portuguesa; su ambición de ser reconocida como la legítima soberana de las tierras del sur —lo que hoy es Argentina y Uruguay— la llevó a mantener una correspondencia activa con figuras clave de la Revolución de Mayo. Historiadores y analistas del período señalan que Manuel Belgrano fue uno de los principales impulsores del proyecto carlotista, viendo en la infanta una posibilidad de establecer una monarquía constitucional que evitara el caos civil tras la caída de la corona española ante las tropas napoleónicas. Este antecedente histórico, a menudo relegado en los manuales escolares, es el que Juan Ignacio Fernández recupera para dotar a la obra de una profundidad que trasciende el mero entretenimiento biográfico.

La elección del Nün Teatro Bar como sede para esta representación también responde a una tendencia creciente en el teatro porteño de utilizar salas de formato íntimo para dramas de gran escala conceptual. El texto de Fernández se apoya en un conocimiento profundo de la evolución del habla hispana, permitiendo que el espectador reconozca en los arcaísmos y en la formalidad del siglo XIX el origen de muchas de las estructuras de poder que aún persisten. La obra se inserta en un contexto de revisión histórica donde las figuras femeninas, históricamente retratadas como secundarias o meras acompañantes de los próceres masculinos, son reevaluadas bajo una lente que destaca su agencia política y sus propias contradicciones. La figura de Carlota Joaquina, a menudo tildada de “intrigante” de forma peyorativa por la historiografía oficial, es aquí presentada en toda su complejidad humana y estratégica.

Impacto

El impacto de La intrigante radica en su capacidad para interpelar al espectador contemporáneo a través de decisiones de puesta en escena que desafían la corrección política. La decisión de mantener al músico Gali Dundun oculto tras un telón durante la mayor parte de la función es una denuncia explícita a la invisibilización histórica de la población afrodescendiente en la Argentina. Según observadores de la crítica cultural, este gesto artístico obliga al público a reconstruir la presencia del “otro” a través de prejuicios y saberes previos, hasta que el intérprete finalmente emerge en el saludo final. Esta maniobra escénica no solo enriquece la experiencia estética, sino que genera un debate necesario sobre cómo se construye el relato nacional y quiénes son los sujetos que quedan fuera de la vista oficial, tanto en el pasado como en el presente.

Asimismo, el contraste actoral entre Bárbara Massó y Ariel Mele ofrece una lección de técnica interpretativa que ha sido celebrada por la crítica especializada. Mientras Massó utiliza una amplia gama de recursos vocales y físicos para encarnar la energía desbordante de la infanta, Mele opta por un minimalismo gestual que, paradójicamente, captura la atención del espectador con mayor intensidad. Esta dualidad refleja la tensión entre la ambición pública y la represión privada que caracterizó la vida de Carlota Joaquina. El uso de una tarima móvil y un diseño lumínico que juega con la repetición de escenas refuerza la idea de un ciclo histórico que se muerde la cola, sugiriendo que las luchas por el reconocimiento y el poder que se daban en el barro de la colonia no son tan ajenas a las disputas políticas de la actualidad. La obra logra así una distancia crítica que permite analizar el poder sin caer en el didactismo.

Hacia adelante, La intrigante se perfila como una de las piezas fundamentales de la temporada en el circuito alternativo, con funciones confirmadas durante los próximos meses. La precisión en el rubro técnico y la solidez del texto de Fernández sugieren que la obra podría tener un recorrido extenso, incluyendo posibles participaciones en festivales nacionales e internacionales de teatro histórico. La tensión pendiente queda en manos del espectador, quien debe decidir si la infanta fue una visionaria incomprendida o una pieza más en un juego de tronos que terminó por devorarla. El próximo paso para la producción será consolidar este espacio de reflexión en un año donde la revisión de los mitos fundacionales de la Argentina parece más necesaria que nunca.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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