CULTURA

Mujeres al volante: la transformación de la autonomía femenina en

Luly Dietrich impulsa un cambio cultural en la conducción femenina tras detectar que el 35% de las mujeres posee licencia, enfocándose en superar bloqueos emocionales y mandatos sociales.

Redacción El Capitán 2 de junio de 2026 5 min de lectura
Mujeres al volante: la transformación de la autonomía femenina en
Foto: La Nación

Luly Dietrich consolidó en Buenos Aires el proyecto Mujeres al Volante, una iniciativa que busca revertir la brecha de género en la conducción mediante el abordaje de bloqueos emocionales y la promoción de la autonomía personal frente al vehículo.

La iniciativa surgió de una crisis de identidad profunda en 2009, cuando Dietrich se desempeñaba como directora de comunicaciones del Grupo Dietrich. En aquel entonces, mientras atravesaba tratamientos de fertilidad y cuestionaba su rol profesional, decidió canalizar su experiencia familiar en el sector automotriz hacia un propósito social. Según registros de la organización, el proyecto nació no como una estrategia comercial, sino como una respuesta a la necesidad de transformar una renuncia personal en una herramienta colectiva. La fundadora identificó que, para gran parte del público femenino, el acto de conducir estaba condicionado por inseguridades arraigadas y una dependencia histórica de terceros para el traslado cotidiano, lo que limitaba sus posibilidades de desarrollo individual.

El abordaje de Mujeres al Volante se diferencia de las academias de conducción tradicionales al centrar su metodología en la gestión del miedo. De acuerdo con especialistas de la comunidad, la dificultad para manejar rara vez responde a una falta de capacidad técnica, sino a traumas previos como choques, situaciones de violencia vial o una enseñanza basada en la presión. Dietrich sostiene que el miedo es una emoción aprendida y, por lo tanto, pasible de ser transformada. A través de talleres y su reciente libro, “Manejá tu miedo con amor”, la organización trabaja sobre patrones comunes como el perfeccionismo paralizante y el achicamiento del radio de circulación, donde las conductoras se limitan a trayectos conocidos por temor a la agresividad del tránsito en avenidas o autopistas.

Contexto

La evolución de la mujer en el ámbito vial argentino muestra un crecimiento sostenido pero lento en las últimas décadas. Según datos oficiales de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en el año 2009 solo el 24% de las licencias de conducir emitidas en el país correspondían a mujeres. Esta cifra experimentó un salto significativo tras la crisis sanitaria de 2020, alcanzando actualmente el 35% del padrón de conductores. Fuentes del sector indican que la pandemia de COVID-19 funcionó como un catalizador, obligando a muchas mujeres a buscar alternativas de movilidad autónoma para evitar el transporte público y resolver la logística familiar de manera independiente. Este cambio de paradigma refleja una ruptura con el modelo tradicional donde el hombre ocupaba históricamente el lugar de conductor principal.

Históricamente, el acceso al volante estuvo atravesado por mandatos culturales y prejuicios que naturalizaban la supuesta impericia femenina. Dietrich recuerda que su propia formación comenzó a los 13 años en un Mehari, bajo la tutela de su padre, pero destaca que la figura central fue su madre, quien utilizaba el auto como una herramienta de libertad absoluta. Sin embargo, esta realidad no era la norma en la mayoría de los hogares argentinos, donde el manejo solía ser un territorio vedado o desalentado para las mujeres. La persistencia de bromas sexistas y comentarios descalificadores en el entorno familiar y social contribuyó a que muchas mujeres aprobaran el examen de conducir pero nunca llegaran a retirar el vehículo de la cochera por un bloqueo psicológico persistente.

Impacto

El impacto de esta transformación excede el ámbito de la seguridad vial y se traslada directamente a la economía y la organización social. Una mujer con licencia de conducir activa incrementa sus posibilidades de inserción laboral, optimiza los tiempos de cuidado y adquiere una herramienta crítica para la resolución de emergencias. Según operadores del mercado automotor, el crecimiento del segmento femenino también está obligando a las terminales y concesionarias a modificar sus estrategias de atención y servicios de posventa, reconociendo a la mujer como una decisora de compra autónoma y no solo como una acompañante. La autonomía al volante se traduce, en última instancia, en una mayor confianza para la toma de decisiones en otros aspectos de la vida profesional y privada.

Desde una perspectiva psicológica, el proceso de superar el miedo a manejar funciona como una metáfora de empoderamiento. Los talleres de Mujeres al Volante han demostrado que, al desarticular el bloqueo frente al tránsito, las participantes suelen reportar mejoras en su autoestima y una reducción de la ansiedad en otros entornos competitivos. La comunidad ha logrado visibilizar que el problema no es el tránsito en sí, sino la relación emocional que se establece con el espacio público. Al ocupar el asiento del conductor, la mujer deja de ser un sujeto pasivo en la movilidad urbana para convertirse en un actor con plenos derechos y responsabilidades, lo que modifica la dinámica de poder dentro del núcleo familiar y social.

El próximo paso para la organización y para el sector vial en general será reducir la brecha del 65% de licencias que aún permanecen en manos masculinas. Se espera que, con la implementación de políticas de educación vial con perspectiva de género y la proliferación de espacios de contención emocional, la cifra de conductoras continúe su tendencia alcista en los próximos años. El desafío pendiente reside en transformar el entorno vial en un espacio menos hostil, donde el error sea parte del aprendizaje y no un motivo de exclusión o estigmatización para quienes buscan ganar su independencia en las calles.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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