YPF anunció este viernes su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para el proyecto LLL Oil, que implica una inversión de US$ 25.000 millones durante los próximos 15 años para potenciar la producción en Vaca Muerta.
La iniciativa, confirmada por el presidente de la compañía, Horacio Marín, representa el programa de exportación de petróleo más ambicioso de la historia argentina y el mayor monto presentado bajo este esquema normativo hasta la fecha. Según detallaron fuentes de la empresa, el plan contempla la perforación de 1.152 pozos y busca alcanzar un plateau de producción de 240.000 barriles diarios de crudo para el año 2032. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, respaldó el anuncio calificándolo como una de las inversiones más significativas para la economía nacional, orientada a transformar la matriz productiva y fortalecer las reservas del Banco Central mediante el ingreso de divisas genuinas.
El desarrollo operativo de LLL Oil se basa en un modelo de eficiencia integrada donde áreas geográficamente contiguas compartirán infraestructura crítica, incluyendo equipos de perforación, sets de fractura y logística de insumos como agua y arena. La producción de crudo resultante se destinará íntegramente al mercado externo, utilizando para su transporte la red de VMOS, un consorcio integrado por YPF junto a socios estratégicos como Pan American Energy (PAE), Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y Shell. Por otro lado, el gas natural asociado que se obtenga durante el proceso de extracción será canalizado para garantizar el abastecimiento del mercado interno, asegurando la soberanía energética mientras se maximiza la rentabilidad de los saldos exportables.
Contexto
La presentación de YPF ocurre en un momento de expansión del RIGI, que tras la firma del decreto 105/2026, amplió sus beneficios para incluir específicamente la exploración offshore y nuevos desarrollos en cuencas no convencionales. Hasta la semana pasada, el registro oficial contabilizaba 36 iniciativas presentadas por un total de US$ 93.000 millones, de las cuales 13 ya cuentan con aprobación formal por un monto de US$ 27.000 millones. El ministro de Economía, Luis Caputo, proyectó que el volumen total de inversiones aseguradas podría alcanzar los US$ 140.000 millones en el corto plazo, impulsado por el interés de firmas internacionales como Chevron, que prepara una propuesta adicional superior a los US$ 10.000 millones.
Históricamente, el sector minero lideraba las solicitudes de adhesión con compromisos cercanos a los US$ 50.000 millones, traccionados principalmente por proyectos de cobre en la provincia de San Juan. Sin embargo, la aceleración de los proyectos de Oil & Gas (O&G), que ya sumaban US$ 24.000 millones antes del anuncio de YPF, posiciona a los hidrocarburos como el motor principal del régimen. Este interés se explica por las ventajas impositivas que ofrece el marco legal, como la reducción de la alícuota de Ganancias del 35% al 25%, la exención de derechos de importación para bienes de capital y el acceso progresivo a la libre disponibilidad de divisas, condiciones que el sector privado reclamaba para equiparar la competitividad local con otras cuencas globales.
Impacto
El impacto económico del proyecto LLL Oil se traducirá en una generación de divisas estimada en US$ 6.000 millones anuales a partir de 2032, lo que otorgará una estabilidad inédita a la balanza comercial argentina. En términos de empleo, la compañía prevé la creación de 6.000 puestos de trabajo directos durante las etapas de desarrollo y operación, contribuyendo a la meta gubernamental de superar los 140.000 empleos totales vinculados a los proyectos RIGI. La distribución geográfica de estas inversiones muestra una fuerte concentración en la Patagonia y Cuyo, con Neuquén y Río Negro liderando la recepción de capitales, mientras que 15 distritos del país, incluyendo Córdoba, Santa Cruz y Entre Ríos, aún no registran proyectos bajo este esquema.
Desde el punto de vista técnico, la unificación de recursos logísticos permitirá reducir los costos operativos por barril, haciendo que el petróleo argentino sea más competitivo en los mercados internacionales frente a competidores regionales. La consolidación de Vaca Muerta como un polo exportador de clase mundial no solo beneficia a YPF, sino que tracciona a toda la cadena de valor de proveedores locales, desde servicios de ingeniería hasta transporte pesado. Operadores del mercado energético coinciden en que este nivel de inversión garantiza la continuidad de la actividad en la cuenca neuquina por las próximas dos décadas, independientemente de las fluctuaciones menores en el precio internacional del Brent.
El próximo paso para YPF será la validación técnica de los plazos de ejecución por parte de las autoridades de aplicación del RIGI, mientras se terminan de definir los contratos de transporte con las empresas socias en VMOS. Se espera que en los próximos meses comiencen las licitaciones para la adquisición de los nuevos sets de fractura necesarios para cumplir con el cronograma de perforación de los más de mil pozos comprometidos. La ejecución de este plan marcará el ritmo de crecimiento de la producción nacional de crudo, que aspira a duplicar sus niveles actuales antes de finalizar la década.