ECONOMÍA

Pilca Viejo: el modelo educativo que transforma la estepa rionegrina

El Centro Educativo Rural Pilca Viejo consolida un sistema de producción agroecológica de 600 metros cuadrados para abastecer a 85 alumnos y capacitar a productores de la Línea Sur.

Redacción El Capitán 30 de mayo de 2026 4 min de lectura
Pilca Viejo: el modelo educativo que transforma la estepa rionegrina
Foto: La Nación

El Centro Educativo Rural Pilca Viejo, ubicado a 80 kilómetros de Bariloche, consolidó un modelo de autosustentabilidad mediante la producción de alimentos propios para sus 85 alumnos, provenientes de 23 parajes rurales de la provincia de Río Negro.

La institución, situada a 16 kilómetros del centro urbano más cercano, opera bajo una modalidad de residencia donde 45 de sus estudiantes conviven de lunes a viernes debido a las extremas distancias geográficas. Según datos de la dirección del establecimiento, algunos jóvenes recorren más de 180 kilómetros desde parajes remotos de la estepa para acceder a la educación secundaria. En este escenario de aislamiento, la escuela implementó un sistema de aprendizaje basado en la acción, donde la teoría pedagógica se traduce directamente en la producción de hortalizas, frutas y productos con valor agregado que abastecen el comedor escolar y los mercados de cercanía.

El eje central de esta transformación productiva es un invernadero de 600 metros cuadrados —con dimensiones de 15 por 40 metros— equipado con tecnología de riego avanzada. Federico Mutti, director de la institución, explicó que el proyecto evolucionó desde una huerta de subsistencia hacia una unidad productiva de escala regional. Durante la última temporada estival, el centro logró cosechas significativas de tomate y frutilla, que fueron procesadas por los propios alumnos para elaborar conservas, ketchup y dulces. Esta dinámica permite que materias como Química, Biología y Horticultura se integren en un proceso que abarca desde el compostaje agroecológico hasta la comercialización de excedentes en circuitos locales y la conformación de bolsones de alimentos en conjunto con el municipio.

Contexto

El Centro Educativo Rural Pilca Viejo tiene apenas cuatro años de trayectoria y representa la primera incursión de la Fundación Cruzada Patagónica en territorio rionegrino. Esta organización civil cuenta con más de cuatro décadas de experiencia en el desarrollo rural de la Patagonia, gestionando previamente otros dos centros educativos en la región. La creación de Pilca Viejo respondió a una demanda histórica de las familias rurales de la Línea Sur, cuyos hijos, tras finalizar la escuela primaria en instituciones de modalidad hogar, carecían de opciones cercanas para completar el ciclo secundario sin desvincularse totalmente de su entorno productivo y cultural.

La consolidación de la infraestructura actual fue posible gracias a un esquema de financiamiento mixto y la articulación con el sector público. Mientras que el Estado provincial garantiza los salarios del cuerpo docente y una parte de las partidas alimentarias, la inversión en capital físico provino de donantes privados y del apoyo de la Secretaría de Agricultura de Río Negro. Lucio Reinoso, titular de dicha cartera, destacó que el financiamiento para el invernadero de gran escala buscó romper la barrera del autoconsumo básico para convertir a la escuela en un centro de referencia técnica para los productores locales, quienes enfrentan condiciones climáticas adversas y suelos con baja retención hídrica.

Impacto

La relevancia de este proyecto trasciende lo estrictamente pedagógico para posicionarse como un pilar de soberanía alimentaria en la Región Sur. Al producir localmente, la escuela reduce drásticamente los costos logísticos que suelen encarecer los productos frescos en la estepa, aplicando el concepto de “Kilómetro Cero”. Desde el Ministerio de Desarrollo Económico provincial indicaron que este modelo permite diversificar la dieta de los pobladores rurales y validar qué variedades de cultivos se adaptan mejor a las horas de luz y temperaturas extremas de la zona, generando un conocimiento técnico que luego es transferido a las familias de los estudiantes.

Para los alumnos, el impacto se traduce en una salida laboral concreta y en la posibilidad de tecnificar los emprendimientos familiares. Al aprender técnicas de agroecología y procesamiento de alimentos, los jóvenes adquieren herramientas para transformar la economía de subsistencia en unidades productivas rentables. “La idea es que los chicos vean todo el proceso, no solo producir”, señaló Mutti, enfatizando que el objetivo final es que los egresados puedan imaginar y ejecutar sus propios proyectos productivos en sus parajes de origen, mitigando el éxodo rural hacia las grandes ciudades.

El próximo paso para Pilca Viejo consiste en fortalecer la red de comercialización y profundizar la investigación sobre cultivos resistentes al cambio climático en la meseta. La escuela se encamina a convertirse en un nodo de innovación rural donde la educación secundaria y la producción industrial conviven para garantizar el arraigo de las nuevas generaciones en el territorio patagónico. El éxito de las próximas cosechas y la sostenibilidad del fondo de donantes serán determinantes para replicar este esquema en otras zonas aisladas de la provincia.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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