Ángel Di María regresará este sábado al Estadio Monumental para enfrentar a River Plate por las semifinales del Torneo Apertura, en lo que representa su retorno al escenario donde se despidió de la Selección Argentina.
El encuentro, programado para definir a uno de los finalistas del certamen local, sitúa al histórico extremo de Rosario Central en un terreno que conoce con precisión quirúrgica. Según indicaron fuentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la presencia de Di María genera una expectativa particular debido a la dualidad de su figura: un ídolo nacional que ahora busca eliminar al conjunto de Núñez en su propia casa. El futbolista rosarino, que recientemente se consagró bicampeón de América y campeón del mundo en Qatar 2022, llega a este compromiso tras haber cerrado su ciclo con la camiseta albiceleste el pasado 5 de septiembre de 2024, cuando recibió un homenaje oficial ante Chile por las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 2026. En aquella oportunidad, el Monumental fue el epicentro de una ovación unánime que incluyó mensajes grabados de Lionel Messi y de su hija, Mía Di María, consolidando una reconciliación definitiva con el público porteño.
La relación de Di María con el césped de Núñez ha sido un proceso de transformación profunda que se extendió por más de quince años. Su última participación activa como jugador en ese estadio con la Selección Argentina ocurrió el 7 de septiembre de 2023, en la victoria 1-0 frente a Ecuador con gol de Lionel Messi. De acuerdo con registros estadísticos de la Liga Profesional de Fútbol, el debut absoluto de “Fideo” en el Monumental data del 22 de octubre de 2006, cuando vestía la camiseta de Rosario Central y compartía equipo con Eduardo Coudet, en un duelo correspondiente a la fecha 12 del Torneo Apertura de aquel año. Con la Selección, su bautismo en ese campo se produjo en septiembre de 2008, durante un empate 1-1 contra Paraguay por las Eliminatorias hacia Sudáfrica 2010, encuentro recordado por el gol de Sergio Agüero y el infortunio de Gabriel Heinze en propia puerta.
El desarrollo de su carrera en este estadio estuvo marcado por hitos de alta tensión deportiva y emocional. Operadores del ámbito deportivo recuerdan especialmente la noche lluviosa de 2009 frente a Perú, el cuarto partido oficial de Di María con la mayor, donde el equipo dirigido por Diego Armando Maradona logró una victoria agónica con gol de Martín Palermo para mantener vivas las esperanzas de clasificación mundialista. Sin embargo, no todo fue celebración; el estadio de River también fue testigo de la eliminación por penales ante Uruguay en la Copa América 2011. Aquel evento marcó el inicio de una etapa de cuestionamientos hacia la generación integrada por Di María, Messi, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín, quienes debieron convivir con el murmullo de una tribuna que exigía resultados inmediatos ante la sequía de títulos que atravesaba el fútbol nacional en esa década.
Contexto
Para comprender la relevancia de este regreso, es necesario analizar la trayectoria de Di María bajo diferentes mandatos técnicos y climas sociales. Tras la salida de Maradona y el breve paso de Sergio Batista, la llegada de Alejandro Sabella trajo una estabilidad táctica que permitió a Di María brillar en las Eliminatorias hacia Brasil 2014. No obstante, la derrota en la final del mundo ante Alemania y las posteriores caídas en las finales de la Copa América 2015 y 2016 profundizaron una grieta entre los referentes y la opinión pública. Durante los ciclos de Gerardo Martino, Edgardo Bauza y Jorge Sampaoli, el Monumental fue a menudo un escenario de hostilidad donde los rendimientos colectivos no lograban satisfacer las expectativas, derivando en críticas feroces hacia la continuidad de los históricos en el plantel.
El punto de inflexión definitivo ocurrió con la asunción de Lionel Scaloni tras el Mundial de Rusia 2018. Bajo esta nueva conducción, Di María pasó de ser un jugador resistido a convertirse en el autor de los goles más importantes de la historia reciente, incluyendo el tanto en el Maracaná para la Copa América 2021 y su definición en la final de Qatar 2022. Esta evolución transformó las visitas al Monumental en rituales de agradecimiento. Según fuentes del cuerpo técnico de la Selección, la resiliencia del jugador fue el factor determinante para que su retiro se produjera en un clima de absoluta paz y reconocimiento, algo que parecía improbable durante los años de frustraciones deportivas consecutivas entre 2014 y 2018.
Impacto
El impacto de este partido trasciende lo estrictamente futbolístico para Rosario Central y River Plate. Para el club rosarino, contar con un jugador de la jerarquía de Di María en una instancia de eliminación directa representa una ventaja competitiva y psicológica significativa. De acuerdo con analistas del mercado deportivo, la presencia del extremo obliga al esquema defensivo de River a modificar sus coberturas habituales, considerando que Di María mantiene una vigencia física y técnica que lo posiciona como uno de los futbolistas más desequilibrantes del torneo local. Para el hincha de River, el desafío radica en separar la gratitud eterna hacia el ídolo de la Selección de la necesidad de avanzar a la final del Torneo Apertura.
Desde el punto de vista institucional, el operativo de seguridad y la logística del estadio se han reforzado ante la expectativa de un marco imponente. Fuentes del Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires confirmaron que se espera un estadio colmado, donde el recibimiento a Di María será observado con atención. Existe la incógnita de cómo reaccionará el público ante un jugador que les ha dado las mayores alegrías nacionales pero que hoy se presenta como el principal obstáculo para sus aspiraciones deportivas domésticas. Este duelo pone a prueba la madurez del espectador argentino en la gestión de sus ídolos cuando estos defienden intereses contrapuestos a los de su club.
El encuentro de este sábado definirá no solo a un finalista, sino también el tono de la relación futura entre Di María y el público de Buenos Aires en su faceta de jugador de club. Mientras Rosario Central busca dar el golpe en Núñez para acceder a la definición del campeonato, River Plate intentará hacer valer su localía y el proceso de renovación que atraviesa su plantel. El resultado final determinará si la última imagen de Di María en el Monumental será la de la gloria compartida con la Selección o la de un verdugo deportivo que frustró el sueño del conjunto millonario en una instancia decisiva.