El productor musical Benny Blanco reveló que su esposa, la artista Selena Gomez, mantiene una dieta basada estrictamente en comida rápida y golosinas durante una grabación del podcast de Gwyneth Paltrow realizada el martes 13 de mayo en West Hollywood.
Durante el encuentro frente a una audiencia en vivo de la marca Goop, Blanco, de 38 años, describió la conducta alimentaria de la cantante de 33 años con una definición tajante: aseguró que Gomez “tiene la dieta de una niña de cinco años”. Según indicaron fuentes presentes en la grabación del episodio, que se publicará íntegramente en septiembre, el productor detalló que la empresaria y actriz consume habitualmente hamburguesas y papas fritas, evitando casi por completo la ingesta de alimentos considerados saludables. El relato incluyó un episodio ocurrido esa misma mañana a las 6:45 a.m., cuando Blanco encontró a su esposa desayunando productos de la cadena Jack in the Box, conocida por sus tacos, sándwiches de pollo y papas rizadas. Esta revelación provocó una reacción inmediata de Paltrow, referente del estilo de vida saludable, quien manifestó su desaprobación ante los hábitos de la estrella pop.
La descripción de Blanco profundizó en la aversión de Gomez hacia los grupos alimenticios básicos como las frutas y las verduras. El músico explicó que, incluso cuando intentan consumir opciones de Goop Kitchen, la cadena de comida saludable de Paltrow, la artista suele desarmar los platos para evitar los vegetales. De acuerdo con el testimonio del productor, cuando piden la ensalada china de pollo, Gomez retira sistemáticamente todos los ingredientes que coronan el plato y le entrega a él la lechuga y el resto de los componentes verdes para que los termine solo. Blanco admitió ante la audiencia que este comportamiento es recurrente y que resulta extremadamente difícil lograr que la fundadora de Rare Beauty incorpore nutrientes esenciales en su rutina diaria, limitándose a consumir lo que él calificó como “todo lo que es malo para tu dieta”.
Los registros históricos de las declaraciones de Gomez confirman esta tendencia de larga data hacia la comida chatarra. En diversas intervenciones públicas, la artista ha detallado sus pedidos favoritos, que incluyen dos tacos, dos egg rolls, papas rizadas y un sándwich de pollo picante. En 2016, durante una entrevista con la publicación especializada Bon Appétit, la cantante enumeró los elementos indispensables en su bus de gira: Hot Cheetos, chocolate y pickles, además de manifestar su predilección por el pollo frito. En 2022, reafirmó estos gustos al detallar una orden que incluía cuatro tacos, tres egg rolls y aros de cebolla. Ante las críticas recurrentes sobre su imagen física y su peso, Gomez ha mantenido una postura firme, declarando que no le interesan los comentarios ajenos y que se siente conforme con su cuerpo tal como es, priorizando su bienestar emocional por sobre las exigencias estéticas de la industria.
Contexto
La relación de Selena Gomez con la alimentación ha estado marcada por episodios críticos de salud que se remontan a más de una década. En 2011, la artista debió ser hospitalizada de urgencia debido a un cuadro de desnutrición derivado de sus malos hábitos alimenticios. En aquel momento, la propia Gomez reconoció públicamente que, si bien ingería alimentos, no lo hacía de manera correcta, admitiendo una adicción a golosinas como M&M’s, Kit Kats, Snickers y Goobers durante sus visitas al cine. Este antecedente clínico cobró mayor relevancia años después, cuando su salud se vio seriamente comprometida por factores externos a su dieta pero que requerían un control nutricional estricto.
En 2017, la situación médica de la cantante alcanzó un punto de inflexión cuando fue diagnosticada con lupus, una enfermedad autoinmune crónica que ataca los tejidos sanos del cuerpo. La gravedad de la afección la llevó a someterse a un trasplante de riñón de emergencia. A partir de ese diagnóstico, Gomez comenzó a experimentar fluctuaciones constantes en su peso corporal, una consecuencia directa de la medicación necesaria para tratar el lupus. Según explicó en el podcast Giving Back Generation, estas variaciones físicas generaron una ola de críticas en redes sociales y medios de comunicación que afectaron profundamente su salud mental y su estabilidad emocional durante un período prolongado, lo que la llevó a alejarse temporalmente de la exposición pública.
Impacto
Las declaraciones de Benny Blanco ponen de manifiesto la tensión existente entre la imagen de bienestar que promueven las marcas asociadas a Gomez y su realidad cotidiana. El impacto de estos hábitos en una paciente con una enfermedad crónica como el lupus es un tema de preocupación para los especialistas en salud, ya que una dieta alta en sodio y grasas saturadas puede complicar el funcionamiento renal y exacerbar los procesos inflamatorios propios de la patología autoinmune. A pesar de que la artista ha incorporado rutinas de ejercicios de alta intensidad (HIIT), clases de barre y cuenta con un entrenador personal en su gimnasio privado, la persistencia de una dieta deficiente en micronutrientes plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su recuperación a largo plazo.
Por otro lado, la actitud de Gomez frente a su alimentación se ha convertido en un estandarte de resistencia contra los estándares de belleza de Hollywood. Al mostrarse auténtica respecto a sus gustos por la comida rápida, la artista conecta con una audiencia joven que valora la transparencia por encima de la perfección impostada. Sin embargo, el contraste con figuras como Gwyneth Paltrow subraya una brecha cultural en la industria del entretenimiento sobre qué constituye un estilo de vida saludable y equilibrado. La repercusión de estas revelaciones también afecta la percepción de su marca de cosméticos, Rare Beauty, que se posiciona bajo conceptos de autoaceptación y salud integral, generando un debate sobre la coherencia entre la vida privada de las celebridades y sus emprendimientos comerciales.
Se espera que la publicación del episodio completo del podcast en septiembre aporte más detalles sobre cómo la pareja gestiona estas diferencias de hábitos en su convivencia diaria. Mientras tanto, Gomez continúa enfocada en su carrera actoral y en la expansión de su imperio de belleza, manteniendo su postura de no ceder ante las presiones externas sobre su régimen alimenticio o su apariencia física. El próximo paso en su agenda pública será monitoreado de cerca por analistas de la industria, quienes observan si estas revelaciones impactarán en sus futuros contratos publicitarios relacionados con el bienestar.