SOCIEDAD

Una escuela de Hurlingham finalista por un premio de un millón de

El Instituto San José de Calasanz fue seleccionado entre las 50 mejores instituciones del mundo en el Global Schools Prize por su programa de cultura de paz y solidaridad.

Redacción El Capitán 2 de junio de 2026 6 min de lectura
Una escuela de Hurlingham finalista por un premio de un millón de
Foto: La Nación

El Instituto San José de Calasanz de Hurlingham fue seleccionado como uno de los 50 finalistas del Global Schools Prize, un certamen internacional que otorgará un millón de dólares en premios a instituciones educativas destacadas a finales de este año.

La institución bonaerense compite específicamente en la categoría “Ciudadanía global y Construcción de Paz”, tras superar un proceso de selección que incluyó más de 3.000 nominaciones provenientes de 113 países. Este reconocimiento, impulsado por la Fundación Varkey en colaboración con la UNESCO, busca visibilizar modelos pedagógicos que logren transformar sus comunidades locales mediante la innovación y la formación en valores. El colegio de Hurlingham, de gestión privada y con niveles que abarcan desde el inicial hasta el superior con la carrera de Psicopedagogía, se posiciona así como el único representante argentino en su categoría dentro de esta primera edición del galardón global. La estructura del premio contempla diez categorías distintas, entre las que se encuentran la transformación con Inteligencia Artificial, artes y cultura, educación inclusiva, y ciencia y tecnología (STEM), repartiendo el fondo total entre los ganadores de cada división hacia el cierre del calendario anual.

El programa que llevó al San José de Calasanz a la instancia final se centra en una currícula de Cultura de Paz y Solidaridad que se aplica de forma transversal desde los alumnos de 3 años hasta los adolescentes del nivel secundario. Según indicaron fuentes de la organización del premio, la evaluación destacó la capacidad de la escuela para involucrar a los estudiantes en problemáticas sociales urgentes y tangibles. Los alumnos han encabezado campañas de asistencia ante desastres naturales, programas de búsqueda de personas desaparecidas y acciones directas para asistir a personas en situación de calle. Estas iniciativas no se limitan a la teoría áulica, sino que se traducen en intervenciones territoriales coordinadas por el equipo docente y directivo. Agustín Porres, director regional de la Fundación Varkey, señaló que esta distinción intenta que la sociedad acompañe las expectativas de transformación que nacen en las aulas, subrayando que el objetivo es potenciar las sinergias entre las escuelas que integran la Global Schools Network para acelerar procesos de mejora educativa a escala internacional.

Contexto

La trayectoria del Instituto San José de Calasanz en el ámbito de la educación para la convivencia no es reciente, ya que la institución funciona desde 1990 en una zona de clase media trabajadora del conurbano bonaerense. Un hito fundamental en su historia institucional ocurrió en 2004, cuando el colegio fue designado sede de la Cátedra UNESCO en Educación para la Paz, un antecedente que cimentó su perfil pedagógico actual. Además, la escuela forma parte activa de la Red del Plan de Escuelas Asociadas de la UNESCO (PEA-UNESCO), un entramado global que vincula a más de 12.500 instituciones en 182 países con el fin de promover el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural. En el año 2021, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) declaró al establecimiento como Embajada de Paz, sumando un reconocimiento regional a su labor comunitaria. Este recorrido histórico permite comprender por qué la institución logró estandarizar procesos de enseñanza que hoy son validados por jurados internacionales en un contexto de alta competencia global.

El entorno socioeconómico de la escuela también juega un papel determinante en la relevancia de este reconocimiento. Al tratarse de una comunidad de familias trabajadoras que realizan un esfuerzo financiero sostenido para acceder a la enseñanza privada, el impacto de las campañas solidarias adquiere una dimensión de pertenencia y compromiso civil que excede lo estrictamente académico. La integración de la carrera de Psicopedagogía en su nivel superior permite, además, que la formación en valores y resolución de conflictos tenga un sustento técnico y profesional que se derrama sobre los niveles inicial y primario. La participación en el Global Schools Prize coloca a la educación argentina en el mapa de las mejores prácticas mundiales, en un momento donde la discusión sobre la calidad educativa y la formación ciudadana ocupa un lugar central en la agenda pública nacional e internacional, especialmente tras los desafíos pedagógicos impuestos por la postpandemia y la aceleración tecnológica.

Impacto

La inclusión del colegio de Hurlingham en el listado de las 50 mejores escuelas del mundo genera un efecto inmediato en el acceso a recursos pedagógicos de vanguardia y redes de financiamiento internacional. Al formar parte de la Global Schools Network, la institución accede a un ecosistema de intercambio con otros centros educativos de excelencia, lo que permite la transferencia de metodologías probadas en contextos diversos. El premio de un millón de dólares, que se distribuirá entre las categorías ganadoras, representa un incentivo económico que podría financiar la expansión de los programas de sostenibilidad y tecnología que la escuela ya desarrolla, como la plantación de árboles y la mitigación de problemas habitacionales en su zona de influencia. Para el sistema educativo argentino, este caso funciona como un modelo de gestión que demuestra que la excelencia y el reconocimiento internacional son alcanzables para instituciones insertas en contextos suburbanos y con presupuestos acotados, siempre que exista una planificación pedagógica de largo plazo.

Desde el punto de vista social, el impacto se traduce en una validación del rol de la escuela como agente de cambio frente a crisis sociales y ambientales. Las campañas lideradas por los estudiantes, que incluyen desde la respuesta ante emergencias climáticas hasta la concientización sobre la ciudadanía global, refuerzan el vínculo entre la institución y el municipio de Hurlingham. De acuerdo con analistas del sector educativo, este tipo de distinciones fomenta una mayor participación de las familias en la vida escolar y eleva el prestigio de la educación de gestión privada incorporada a la enseñanza oficial. La visibilidad que otorga la Fundación Varkey y la UNESCO coloca al San José de Calasanz en una posición de liderazgo para asesorar a otras instituciones de la región en la implementación de programas de resolución de conflictos y cultura de la paz, transformando una experiencia local en un estándar de referencia para la provincia de Buenos Aires.

El proceso de selección continuará durante los próximos meses, mientras el jurado internacional evalúa los resultados específicos de cada programa en competencia. Se espera que la ceremonia de premiación, donde se conocerán los ganadores de las diez categorías y el destino final del millón de dólares, se realice antes de que concluya el ciclo lectivo actual. Mientras tanto, el Instituto San José de Calasanz mantiene sus actividades regulares, integrando ahora el prestigio de ser finalista global en su planificación estratégica para el próximo año, con el objetivo de profundizar su alcance en la formación de ciudadanos comprometidos con la realidad social de su país.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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