INTERNACIONAL

Trump endurece su postura contra Irán y advierte que su paciencia tiene un límite

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió a Teherán un acuerdo inmediato tras reunirse con Xi Jinping en Beijing, mientras crecen los incidentes marítimos en el estrecho de Ormuz.

Redacción El Capitán 24 de mayo de 2026 6 min de lectura
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Foto: Infobae

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este jueves que su paciencia con Irán no durará mucho más y exigió un acuerdo inmediato, tras mantener una reunión bilateral en Beijing con su par chino, Xi Jinping.

El endurecimiento del discurso de la Casa Blanca ocurre en un momento de máxima tensión en el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más críticas del planeta. Durante una entrevista concedida al programa “Hannity” de la cadena Fox News, el mandatario estadounidense fue tajante al señalar que el régimen de Teherán debe sentarse a negociar bajo las condiciones de Washington. Según informaron fuentes del Departamento de Estado, la administración Trump busca capitalizar el respaldo obtenido en China para presionar a Irán, luego de que se registraran nuevos incidentes marítimos frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos. La advertencia presidencial se produce mientras la agencia británica de seguridad marítima UKMTO reportaba que personal no autorizado abordó un buque anclado en el puerto de Fujairah para desviarlo hacia aguas iraníes, un hecho que la firma de seguridad Vanguard atribuyó directamente a fuerzas de la Guardia Revolucionaria.

La situación en el Golfo Pérsico se agravó tras el hundimiento de un buque de carga indio que transportaba ganado desde África hacia los Emiratos Árabes Unidos. El incidente, ocurrido cerca de la costa de Omán, fue condenado por el gobierno de la India, que confirmó el rescate de los 14 tripulantes por parte de la guardia costera omaní. Analistas de la consultora Vanguard indicaron que la embarcación habría sido impactada por un misil o un dron, lo que provocó una explosión devastadora. Este escenario de hostilidades ha modificado drásticamente el flujo comercial en una zona donde, antes del conflicto iniciado el 28 de febrero, circulaba una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. De acuerdo con operadores del mercado energético, la restricción de facto impuesta por Irán a la navegación ha generado una volatilidad sin precedentes en los precios internacionales del crudo.

Durante la cumbre en Beijing, Xi Jinping manifestó su oposición a la militarización del estrecho de Ormuz y a cualquier intento de imponer peajes arbitrarios para el tránsito de buques. Según detallaron voceros de la Casa Blanca, el líder chino se comprometió formalmente a no enviar equipamiento militar a Irán, una concesión que Trump calificó como una declaración de importancia estratégica. Además, el mandatario estadounidense reveló que China mostró interés en incrementar las compras de petróleo proveniente de Estados Unidos para diversificar sus fuentes de suministro y reducir su dependencia de la inestable ruta del Golfo. Ambos líderes coincidieron en la premisa de que Irán nunca debe obtener armas nucleares, aunque Teherán sostiene que su programa tiene fines estrictamente civiles y pacíficos.

Contexto

La escalada actual tiene sus raíces en el estancamiento de las negociaciones nucleares y los ataques recíprocos iniciados a finales de febrero entre fuerzas estadounidenses, israelíes e iraníes. Washington mantiene un bloqueo riguroso sobre los puertos de Irán y exige la entrega total de sus reservas de uranio enriquecido, además del cese definitivo de cualquier actividad de enriquecimiento. Por su parte, el gobierno iraní reclama el levantamiento inmediato de las sanciones económicas que asfixian su economía, compensaciones financieras por los daños sufridos durante los enfrentamientos y el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz. A pesar de que Estados Unidos suspendió los ataques directos el mes pasado, la parálisis diplomática persiste debido a que ambas administraciones han rechazado sistemáticamente las propuestas de mediación presentadas por terceros países.

En este marco de parálisis, Irán ha comenzado a implementar una estrategia de acuerdos selectivos para permitir el paso de embarcaciones específicas. Recientemente, un petrolero japonés logró atravesar el estrecho tras una gestión directa de la primera ministra de Japón ante el presidente iraní. Del mismo modo, la agencia de noticias Fars informó que Teherán autorizó el tránsito de barcos chinos, consolidando su alianza comercial con Beijing. Si bien la Guardia Revolucionaria aseguró que unas 30 embarcaciones cruzaron la zona desde la noche del miércoles, la cifra sigue siendo marginal en comparación con los niveles previos a la crisis, cuando el promedio diario alcanzaba los 140 buques. Datos de la consultora Kpler confirman una leve recuperación, registrando 10 barcos en las últimas 24 horas frente a los cinco que se contabilizaban en semanas previas.

Impacto

El impacto de esta crisis trasciende lo militar y afecta directamente la seguridad alimentaria y energética global. La interrupción del tránsito en Ormuz obliga a las navieras a buscar rutas alternativas más costosas y extensas, lo que encarece los fletes y, por consiguiente, el precio final de los productos básicos. Para Estados Unidos, el objetivo declarado por Trump es la destrucción del programa nuclear iraní y la reducción de la capacidad ofensiva de Teherán para forzar un cambio político interno. Según declaraciones del almirante Brad Cooper ante un comité del Senado, la capacidad militar de Irán ha sufrido un deterioro considerable desde el inicio de las hostilidades, perdiendo gran parte de su potencial de amenaza regional. Sin embargo, el control que aún ejerce Teherán sobre el cuello de botella marítimo le otorga una carta de negociación fundamental frente a las potencias occidentales.

Para la economía argentina y los mercados emergentes, la inestabilidad en el Golfo Pérsico representa un riesgo latente por el encarecimiento de la energía importada y la incertidumbre financiera. Mientras tanto, en el plano diplomático, funcionarios del Departamento de Estado calificaron como positivas las conversaciones mantenidas entre representantes de Israel y el Líbano para intentar desescalar el conflicto regional. Estas negociaciones, que continuarán en las próximas horas, son vistas como una de las pocas vías abiertas para evitar una conflagración de mayor escala. No obstante, la falta de una oposición organizada dentro de Irán, a pesar de las protestas internas y los ataques externos, sugiere que el régimen actual mantiene la cohesión necesaria para sostener un conflicto de desgaste prolongado.

El próximo paso decisivo se dará este viernes, cuando se retomen las mesas de diálogo técnico en un intento por destrabar el flujo comercial en el estrecho. La comunidad internacional observa con atención si la presión ejercida por Trump y el aparente alineamiento de China logran que Irán ceda en su postura respecto al uranio enriquecido. Por ahora, la tensión en las aguas del Golfo sigue siendo el termómetro de una crisis que amenaza con reconfigurar el orden geopolítico de Medio Oriente y el mercado energético mundial.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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