SOCIEDAD

Tiroteo en comisaría de Luján deja un policía y un atacante muertos

Un sargento de la Policía Bonaerense y un hombre con pedido de captura fallecieron tras un enfrentamiento armado dentro de la Comisaría 3.ª de Open Door durante la tarde del martes.

Redacción El Capitán 3 de junio de 2026 6 min de lectura
Tiroteo en comisaría de Luján deja un policía y un atacante muertos
Foto: La Nación

Un sargento de 33 años y un delincuente murieron este martes tras un tiroteo iniciado dentro de la Comisaría 3.ª de Open Door, en Luján, cuando el sospechoso ingresó armado a la dependencia policial y abrió fuego contra el personal.

El episodio ocurrió aproximadamente a las 17:30 horas en la seccional ubicada en el partido bonaerense de Luján. El agresor, identificado como Alex Ezequiel Romero, arribó a la dependencia policial de manera imprevista. Según informaron fuentes del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Romero cargaba con un pedido de detención activo por el delito de amenazas, solicitado formalmente por el Juzgado de Garantías N.º 1 del Departamento Judicial de Mercedes. Al ingresar a la guardia, y sin mediar palabra, el hombre extrajo un arma de fuego que ocultaba entre sus prendas y comenzó a disparar contra los efectivos presentes en el lugar, desatando una escena de extrema violencia en un espacio que, paradójicamente, debería garantizar la seguridad pública. Los peritajes preliminares indican que el ataque fue directo y sorpresivo, impidiendo una reacción inmediata de los agentes que se encontraban realizando tareas administrativas y de vigilancia en ese momento.

Como consecuencia de la ráfaga de disparos, el sargento Neri Malcon Churquina, de 33 años, recibió un impacto de bala en la zona craneal. El efectivo fue asistido de urgencia y trasladado por una ambulancia del servicio local al Hospital Zonal Nuestra Señora de Luján. A pesar de que los profesionales médicos realizaron maniobras de estabilización, Churquina ingresó en estado crítico y falleció pocas horas después debido a la gravedad de la lesión encefálica. El sargento era oriundo de la localidad de Olivera, estaba casado y era padre de un niño de cinco años. En el mismo enfrentamiento, el subayudante Agustín Larravide, también de 33 años, resultó herido por un proyectil en su mano derecha. Pese a la herida, Larravide logró desenfundar su arma reglamentaria y repeler la agresión, abatiendo a Romero en el interior de la comisaría. Fuentes judiciales confirmaron que el atacante murió en el acto tras recibir múltiples impactos de bala durante el intercambio de disparos.

Contexto

Este hecho se inscribe en una preocupante escalada de violencia contra efectivos de las fuerzas de seguridad en el Conurbano y zonas aledañas de la provincia de Buenos Aires. El caso de Open Door no fue el único evento trágico registrado en las últimas horas; en el municipio de La Matanza, el comisario Fernando Ponce fue asesinado durante un intento de robo. Ponce, quien se encontraba de franco y vestido de civil junto a su hija, fue interceptado en la calle Apipe, entre Obligado y Zufriátegui, por cuatro delincuentes que se desplazaban en motocicletas. Los asaltantes intentaron sustraerle su camioneta Ford EcoSport, lo que derivó en un enfrentamiento armado donde el jefe policial logró herir a uno de los atacantes antes de recibir un disparo mortal en el abdomen. El comisario falleció antes de poder ser intervenido en la Unidad de Pronta Atención (UPA) del kilómetro 29.

La recurrencia de estos ataques pone de manifiesto la vulnerabilidad de los efectivos incluso dentro de las instituciones o en sus momentos de descanso. En el caso de La Matanza, la investigación posterior permitió la detención de uno de los sospechosos, quien se presentó en un centro de salud con una herida de bala compatible con el tiroteo. Un dato que agrava la situación es que el detenido contaba con una tobillera electrónica de monitoreo, lo que confirma que se encontraba bajo un proceso judicial previo y con restricciones de movimiento que no impidieron su participación en el crimen. Estos antecedentes reflejan fallas sistémicas en el control de procesados y una audacia creciente por parte de la criminalidad organizada que no duda en atacar dependencias oficiales o enfrentar a personal jerárquico de la fuerza bonaerense en plena vía pública.

Impacto

La muerte del sargento Churquina y el ataque directo a una comisaría generan un impacto profundo en la estructura de seguridad provincial y en la comunidad de Luján. El hecho de que un individuo con pedido de captura pueda ingresar armado a una seccional y abrir fuego evidencia la necesidad de revisar los protocolos de acceso y seguridad interna en las dependencias policiales de la provincia. Operadores del sistema judicial de Mercedes señalaron que este evento podría forzar una reestructuración en la vigilancia de las comisarías de la zona, que a menudo funcionan con personal reducido o sin medidas de detección de metales en sus ingresos. La pérdida de un efectivo joven, con familia a cargo, también reaviva el debate sobre las condiciones de equipamiento y protección con las que cuentan los agentes de calle en zonas de alta conflictividad.

Por otro lado, la intervención de la Gendarmería Nacional en los peritajes de la Comisaría 3.ª busca garantizar la transparencia en la investigación, al estar involucrada directamente la Policía Bonaerense en la muerte del civil atacante. La fiscalía en turno ha solicitado el secuestro de todas las armas reglamentarias presentes en la escena y las grabaciones de las cámaras de seguridad internas para reconstruir el minuto a minuto del tiroteo. Este procedimiento es estándar cuando se producen muertes en manos de fuerzas de seguridad, pero en este caso adquiere una relevancia política mayor debido a la osadía del ataque inicial. La comunidad de Olivera, donde residía Churquina, se encuentra en estado de conmoción, mientras que los gremios y círculos policiales exigen mayores garantías para el ejercicio de sus funciones ante el aumento de la agresividad en los encuentros con delincuentes.

La investigación judicial continuará durante los próximos días con el análisis de las pericias balísticas realizadas por Gendarmería y la toma de declaraciones testimoniales a los otros efectivos que se encontraban en la guardia al momento del ataque. Se espera que el subayudante Larravide sea citado a declarar una vez que reciba el alta médica por la herida en su mano, aunque inicialmente su accionar se encuadraría en la figura de legítima defensa en el cumplimiento del deber. Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad bonaerense evalúa medidas de refuerzo para las seccionales del interior de la provincia que han visto incrementados sus índices de violencia en el último semestre. La tensión permanece alta en la fuerza, que en menos de 24 horas perdió a dos de sus integrantes en situaciones de enfrentamiento directo.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias