Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), permanece en Estados Unidos acompañando a la Selección Nacional mientras la Cámara en lo Penal Económico confirmó su procesamiento por la apropiación indebida de aportes de la seguridad social.
La situación procesal del dirigente sanjuanino alcanzó un punto crítico este viernes, cuando la Justicia argentina lo dejó, junto al tesorero Pablo Toviggino, al borde del juicio oral. Según fuentes judiciales, la ratificación del procesamiento responde a irregularidades detectadas en el manejo de las contribuciones previsionales dentro de la entidad de la calle Viamonte. A pesar de la gravedad de los cargos, Tapia optó por una estrategia de comunicación desafiante a través de sus redes sociales, mostrándose en Dallas y Kansas City con una estética que sus allegados definen como provocadora. El dirigente debió tramitar un permiso especial ante los tribunales federales para poder salir del país y asistir a la cita mundialista en Norteamérica, donde la Selección busca defender el título obtenido en Qatar.
En el búnker argentino, Tapia se mueve con la soltura de un integrante más del plantel profesional. Durante la estadía en el hotel Origin de Misuri, el titular de la AFA participó activamente de los rituales internos del equipo, incluyendo tres asados organizados para fortalecer el grupo. En estas instancias, se lo vio junto al parrillero oficial, Diego Iacovone, y rodeado de figuras clave como Lionel Messi y Rodrigo De Paul. La relación con el capitán es, según analistas del entorno afista, el principal activo político de Tapia. El miércoles pasado, el dirigente formó parte del festejo íntimo por los 39 años de Messi, consolidando una imagen de unidad que utiliza como escudo ante las acusaciones de corrupción y persecución que denuncia desde su entorno. En sus publicaciones, musicalizadas con temas de La T y La M o Los Fabulosos Cadillacs, Tapia reafirma su autoridad con frases como “el presidente campeón del mundo se pone lo que quiere”, en referencia a su uso constante de lentes oscuros.
Mientras Toviggino permanece en Buenos Aires gestionando los frentes legales y administrativos, Tapia se apoya en una comitiva reducida integrada por Luciano Nakis, prosecretario de la AFA, y Jorge Miadosqui, secretario de Selecciones Nacionales. La estrategia del dirigente consiste en maximizar su exposición internacional junto a figuras de peso global para contrarrestar el desgaste doméstico. El pasado 11 de junio, en el partido inaugural en Ciudad de México, compartió palco con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol. Este respaldo institucional de los máximos organismos del fútbol mundial es interpretado por la dirigencia argentina como un aval implícito frente a las investigaciones que tramitan en los tribunales de Comodoro Py y el fuero Penal Económico.
Contexto
La causa que hoy asedia a la cúpula de la AFA no es un hecho aislado, sino el resultado de una serie de auditorías sobre los ejercicios contables de los últimos años. La investigación por la presunta apropiación indebida de aportes y contribuciones de la seguridad social se centra en montos millonarios que debieron ser derivados al Estado y que, según la acusación, permanecieron en las arcas de la asociación o fueron desviados. Este escenario judicial se produce en un momento de máxima tensión política entre la AFA y el Gobierno Nacional por la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), modelo al que Tapia se opone férreamente. Antes de partir hacia el Mundial, el dirigente cumplió con sus habituales cábalas, visitando el santuario de la Difunta Correa en Caucete, San Juan, un gesto que repite antes de cada compromiso relevante desde su asunción en 2017.
Históricamente, la gestión de Tapia ha estado marcada por una dualidad: el éxito deportivo sin precedentes, con la obtención de la Copa América 2021, la Finalissima y el Mundial 2022, frente a constantes cuestionamientos por la falta de transparencia en los contratos de patrocinio y la organización de los torneos locales. La actual Copa del Mundo, que se desarrolla en sedes de Estados Unidos, México y Canadá, representa para el sanjuanino la oportunidad de revalidar su liderazgo a través de los resultados de la Scaloneta. Sin embargo, a diferencia de torneos anteriores, Tapia ha reducido drásticamente su contacto con la prensa acreditada, evitando las zonas mixtas y los entrenamientos abiertos en el complejo Compass Minerals, optando por una comunicación directa y filtrada a través de sus propios canales digitales.
Impacto
El procesamiento firme de Tapia y Toviggino genera una incertidumbre institucional sin precedentes en el fútbol argentino. De elevarse la causa a juicio oral, el estatuto de la AFA y las normativas de ética de la FIFA podrían entrar en conflicto con la continuidad de las autoridades si se produjera una condena. En el corto plazo, el impacto se traduce en una mayor dependencia de los resultados deportivos; un traspié de la Selección en las fases eliminatorias dejaría al dirigente sin su principal capital político frente a la avanzada judicial. Además, la situación afecta las negociaciones comerciales de la AFA, ya que las empresas patrocinadoras internacionales suelen incluir cláusulas de cumplimiento y ética que se ven comprometidas ante procesos penales por delitos tributarios de sus máximos directivos.
Para el plantel profesional, la presencia constante de Tapia en la intimidad de la concentración busca blindar a los jugadores de las noticias provenientes de Argentina. No obstante, la exposición mediática del dirigente, con videos eufóricos y cruces con figuras como Oscar Ruggeri, genera un ruido externo que el cuerpo técnico de Lionel Scaloni intenta minimizar. La figura de Tapia hoy se sostiene sobre una arquitectura de lealtades internas y el éxito deportivo de Messi, pero el avance de los tribunales en Buenos Aires sugiere que el desenlace de su gestión no se definirá únicamente en los estadios, sino en los despachos judiciales una vez finalizado el certamen internacional.
Tras el encuentro de este sábado frente a Jordania en Dallas, que cierra la fase de grupos, la delegación argentina se trasladará a Miami para encarar la etapa de eliminación directa. El próximo jueves será una fecha clave para el futuro deportivo del equipo, mientras en Buenos Aires los abogados de la AFA preparan las apelaciones correspondientes para intentar frenar la elevación a juicio. La tensión entre el éxito en el campo de juego y la vulnerabilidad en los tribunales marcará el ritmo de la dirigencia argentina durante el resto de la competencia, con un Tapia que apuesta todo al bicampeonato como salvoconducto político.