SALUD

Suplementos después de los 50: especialistas advierten sobre riesgos

Médicos nutricionistas alertan que el consumo de colágeno, magnesio y potasio sin supervisión profesional tras los 50 años puede generar complicaciones de salud y no reemplaza la actividad física de fuerza.

Redacción El Capitán 30 de mayo de 2026 5 min de lectura
Suplementos después de los 50: especialistas advierten sobre riesgos
Foto: La Nación

Especialistas en nutrición del Hospital Austral, el Hospital Italiano y el Hospital Alemán advirtieron esta semana que el consumo de suplementos dietarios en adultos mayores de 50 años requiere supervisión médica estricta para evitar riesgos cardíacos y renales.

El fenómeno de la suplementación con colágeno, magnesio y potasio ha experimentado un crecimiento exponencial en el mercado argentino, impulsado por promesas de soluciones rápidas contra el cansancio y la pérdida de masa muscular. Sin embargo, la doctora Daniela Bertelotti, médica especialista en nutrición del Hospital Universitario Austral (MN 90.819), sostiene que a partir de los 50 años el cuerpo manifiesta señales de desgaste que no pueden resolverse con “atajos”. Según la experta, la pérdida de rendimiento físico y la fatiga son indicadores de que el organismo necesita una adaptación basada en el entrenamiento de fuerza y una alimentación ajustada, más que en la ingesta de comprimidos o polvos que el marketing presenta como indispensables.

En el caso específico del magnesio, un micronutriente que interviene en más de 600 reacciones enzimáticas, la doctora Mónica Cristina, del Servicio de Clínica Médica del Hospital Italiano (MN 80.430), detalló que la ingesta diaria recomendada es de 420 mg para hombres y 320 mg para mujeres. Si bien este mineral es clave para la contracción muscular y la reparación del ADN, su exceso puede derivar en una hipermagnesemia. Esta condición clínica se manifiesta a través de cuadros de diarrea, somnolencia, náuseas, vómitos y, en estadios avanzados, una disminución peligrosa de los reflejos y la presión arterial. Las fuentes institucionales coinciden en que una dieta rica en vegetales de hoja verde, frutos secos y granos enteros suele ser suficiente para cubrir estos requerimientos sin necesidad de recurrir a fármacos.

Contexto

El auge de estos productos se enmarca en un cambio de época donde la expectativa de vida y la exigencia de productividad en la madurez han aumentado significativamente. Históricamente, el envejecimiento se aceptaba como un proceso de declive inevitable, pero la medicina moderna y la industria del bienestar han desplazado ese paradigma hacia una búsqueda de optimización constante. El colágeno, por ejemplo, es la proteína estructural más abundante del cuerpo, presente en huesos, tendones y vasos sanguíneos. Su síntesis natural disminuye con los años, proceso que se acelera por factores como el tabaquismo, el sedentarismo y el estrés crónico. Esta realidad biológica es la que aprovecha el mercado para posicionar suplementos que prometen regenerar tejidos de forma casi automática.

No obstante, la evidencia científica presentada por los profesionales indica que el colágeno ingerido no se traslada de forma directa a la piel o las articulaciones. Al ingresar al sistema digestivo, la proteína se descompone en aminoácidos que el metabolismo distribuye según prioridades biológicas generales. César Casávola, jefe del servicio de Nutrición del Hospital Alemán (MN 62047), señaló que aunque se han realizado numerosos estudios sobre la suplementación con colágeno, los efectos observados en tratamientos para el dolor articular suelen ser leves. El especialista sugiere que, en casos de adultos mayores con sintomatología específica, se puede realizar una prueba terapéutica controlada por un período máximo de 12 semanas, pero siempre bajo monitoreo clínico.

Impacto

La importancia de regular esta tendencia radica en los riesgos colaterales de la automedicación con minerales esenciales como el potasio. Este nutriente es vital para el equilibrio de líquidos y el funcionamiento del corazón, con requerimientos diarios de 3400 mg para hombres y 2600 mg para mujeres. El impacto de un consumo desmedido es crítico: niveles elevados de potasio en sangre pueden provocar arritmias graves, debilidad muscular extrema y complicaciones cardíacas que ponen en riesgo la vida. Esto afecta particularmente a pacientes con enfermedades renales preexistentes o a quienes consumen medicamentos antihipertensivos y diuréticos, un segmento muy amplio de la población mayor de 50 años en Argentina.

Por otro lado, la dependencia de los suplementos genera un impacto negativo en la adopción de hábitos saludables sostenibles. Al buscar una “solución en cucharadas”, muchos pacientes postergan la incorporación de actividad aeróbica y ejercicios de resistencia, que son los únicos métodos comprobados para revertir la sarcopenia (pérdida de masa muscular). Según indicaron desde el Ministerio de Salud en diversos boletines de prevención, la salud muscular es un predictor de longevidad y autonomía, y ningún suplemento puede replicar los beneficios metabólicos de la contracción muscular inducida por el ejercicio físico regular. La dependencia de polvos y pastillas puede crear una falsa sensación de seguridad que descuida la nutrición basada en alimentos reales.

Finalmente, los especialistas subrayan que la decisión de suplementar debe ser el resultado de una evaluación clínica, endocrinológica y nutricional completa. No se trata de prohibir estos recursos, sino de integrarlos solo cuando existe una deficiencia comprobada por análisis de laboratorio o una demanda especial, como ocurre en deportistas de alto rendimiento o personas con patologías de malabsorción como la celiaquía. El próximo paso para el sistema de salud será reforzar las campañas de concientización para que los consumidores comprendan que la suplementación no es una medida universal, sino una intervención terapéutica que debe ser personalizada para evitar efectos adversos sistémicos.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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