El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires subió un 0,8% este lunes, alcanzando los 3.220.000 puntos, mientras el riesgo país descendió a 415 unidades debido a la firmeza de los bonos soberanos argentinos.
La jornada financiera en la City porteña estuvo marcada por una reversión de tendencia. Tras un inicio de operaciones con sesgo negativo, los activos locales lograron acoplarse a la selectividad de los mercados internacionales. En Wall Street, los certificados de acciones argentinas (ADR) mostraron una tendencia mayoritariamente alcista, con Pampa Energía liderando las subas con un incremento del 2,1%. Según operadores del mercado local, la demanda de activos domésticos se mantuvo sostenida por la estabilidad de los títulos públicos en dólares —Globales y Bonares—, que registraron un avance promedio del 0,1%. Esta dinámica permitió que el indicador de riesgo país elaborado por el JP Morgan cediera dos unidades, consolidando una zona de precios que los analistas consideran clave para el acceso al crédito internacional en el mediano plazo.
En el plano internacional, el escenario fue de alta volatilidad y rotación de carteras. Las bolsas de Estados Unidos revirtieron gran parte de las ganancias obtenidas durante la mañana, afectadas por la incertidumbre geopolítica y la expectativa ante los resultados corporativos. El Dow Jones de Industriales retrocedió un 0,7% y el S&P 500 cayó un 0,2%, mientras que el Nasdaq logró sostener un avance del 0,2%. Este comportamiento dispar se explica por el posicionamiento de los inversores en el sector de semiconductores y tecnología de punta. De acuerdo con fuentes del mercado neoyorquino, las expectativas están centradas en los balances de Alphabet, que subió un 1,7%, Intel Corporation con un alza del 2,7%, e IBM que avanzó un 0,4%. En contrapartida, Tesla registró una caída del 2,8% antes de la publicación de sus resultados trimestrales, en un contexto donde el mercado busca confirmar si las inversiones masivas en inteligencia artificial están generando retornos concretos.
Contexto
La actual dinámica de los mercados se produce en un marco de extrema tensión en Oriente Medio, lo que ha impactado directamente en el precio de la energía. Durante el fin de semana, se registraron ataques recíprocos entre Estados Unidos e Irán, lo que incluyó la novena noche consecutiva de bombardeos estadounidenses y reportes de agresiones iraníes contra aliados de Washington como Kuwait y Baréin. Esta situación crítica en el Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte vital del suministro global de crudo, llevó al petróleo Brent a subir un 1,4%, situándose en USD 89,31 por barril, niveles no vistos desde mediados de junio. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 1,2% para cerrar en USD 82,78, tras haber tocado un pico intradía de 85,39 dólares. La inestabilidad se profundizó luego de que los hutíes de Yemen declararan un bloqueo naval contra Arabia Saudita, contrarrestando las esperanzas de una desescalada diplomática.
A pesar de los intentos de mediación para establecer un alto el fuego de diez días y reactivar acuerdos provisionales, la realidad en el terreno muestra una reducción drástica del tráfico marítimo. Según Crispus Nyaga, analista de investigación de Empire FX, solo un puñado de buques logró atravesar el Estrecho de Ormuz en las últimas horas. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán denunció que dos petroleros quedaron inmovilizados tras explosiones en rutas que calificaron como inseguras, acusando al ejército estadounidense de incentivar el tránsito por zonas de conflicto. Este trasfondo bélico ha generado una prima de riesgo sobre los commodities energéticos que, paradójicamente, suele beneficiar a las empresas del sector energético argentino en el exterior, explicando parte del comportamiento positivo de los ADR locales en la jornada de hoy.
Impacto
El impacto de esta jornada es doble para la economía argentina. Por un lado, la compresión del riesgo país, aunque leve, refuerza la estrategia del Ministerio de Economía de normalizar la curva de rendimientos de la deuda soberana. Si los bonos mantienen su paridad actual, el Gobierno podría encontrar una ventana de oportunidad para refinanciar vencimientos futuros sin recurrir exclusivamente a la emisión monetaria o al ajuste fiscal directo. Por otro lado, el alza en los precios internacionales del petróleo representa un desafío mixto: mientras favorece la valuación de compañías como YPF o Pampa Energía y potencia las proyecciones de exportación de Vaca Muerta, también presiona sobre los costos de importación de combustibles que el país todavía necesita para cubrir picos de demanda estacional, lo que podría tener un traslado a los precios internos si la tendencia alcista del Brent se consolida por encima de los 90 dólares.
Para el inversor minorista, la suba del Merval en pesos refleja una cobertura ante la inflación y la volatilidad cambiaria, aunque el volumen de negocios sigue concentrado en los papeles líderes. La firmeza de los bonos en dólares es interpretada por los operadores de las mesas de dinero como una señal de confianza cautelosa en el programa monetario vigente. No obstante, la dependencia de factores externos, como la política de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos y la evolución del conflicto en el Golfo Pérsico, mantiene un techo para las valuaciones locales. La correlación entre la estabilidad de los activos argentinos y el contexto global de aversión al riesgo será determinante en las próximas semanas, especialmente si los resultados de las grandes tecnológicas en Wall Street no cumplen con las elevadas expectativas de monetización de la inteligencia artificial.
Hacia adelante, la atención de los operadores locales estará puesta en la licitación de deuda del Tesoro y en los datos de liquidación de divisas del sector exportador. En el plano internacional, el mercado aguarda definiciones sobre el posible alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, lo que podría descomprimir la presión sobre el precio del crudo. Sin embargo, la persistencia de las hostilidades y el bloqueo en el Estrecho de Ormuz sugieren que la volatilidad seguirá siendo la norma. El próximo paso clave será la apertura de la rueda del martes, donde se verá si el Merval logra quebrar la resistencia de los 3.250.000 puntos o si se inicia una toma de ganancias tras el repunte de cierre de hoy.