Lionel Scaloni definirá este domingo la formación titular de la Selección Argentina para enfrentar a España en la final del Mundial en Nueva York, tras ensayar diversas variantes tácticas durante la última práctica a puertas cerradas en Nueva Jersey.
El cuerpo técnico nacional analiza realizar al menos dos modificaciones estructurales respecto al equipo que venció a Inglaterra en las semifinales. La principal preocupación del entrenador radica en el sector derecho de la defensa, donde debe decidir quién será el encargado de contener a Lamine Yamal, la joven figura del conjunto europeo. Según fuentes cercanas al predio de entrenamiento, Gonzalo Montiel cuenta con una ligera ventaja sobre Nahuel Molina debido a su perfil más defensivo y su capacidad de marca en el uno contra uno, una característica que Scaloni considera vital para frenar las transiciones rápidas del equipo dirigido por Luis de la Fuente.
En el mediocampo, la estructura de juego también presenta interrogantes significativos para el cuerpo técnico. Si bien Enzo Fernández y Alexis Mac Allister tienen su lugar asegurado como ejes de la distribución, la presencia de Leandro Paredes como volante central de contención parece ser la apuesta inicial para otorgar equilibrio. Sin embargo, la duda persiste sobre el cuarto integrante de esa línea: Rodrigo De Paul, quien mostró un alto nivel tras ingresar desde el banco ante los ingleses, pelea el puesto con Giuliano Simeone. La inclusión de Simeone respondería a una necesidad táctica de mayor despliegue físico por las bandas, buscando evitar que los laterales argentinos queden en inferioridad numérica ante las proyecciones de los extremos españoles.
La planificación de Scaloni contempla también una alternativa más conservadora que implicaría prescindir de un volante interno para utilizar dos carrileros definidos. En este esquema, Nicolás González y Giuliano Simeone ocuparían las bandas para retroceder junto a los laterales, formando una línea de cinco defensores encubierta durante las fases de ataque de España. Esta variante fue probada durante los ejercicios tácticos del viernes, aunque el esquema 4-4-2 sigue siendo la prioridad del entrenador. De acuerdo con operadores del entorno de la delegación, la dupla central conformada por Cristian “Cuti” Romero y Lisandro Martínez es inamovible, dada la necesidad de contar con defensores veloces para cubrir los espacios largos que propone el ataque directo de la Roja.
Contexto
La Selección Argentina llega a esta instancia decisiva tras superar una semifinal de alta intensidad contra Inglaterra, partido en el que Scaloni debió realizar cinco cambios en la zona media para revertir el resultado inicial. Aquella victoria consolidó la resiliencia del grupo, pero el cuerpo técnico entiende que España representa un desafío táctico diametralmente opuesto. El conjunto de De la Fuente utiliza un sistema 4-3-3 muy marcado, con tres volantes internos de gran pie y un centrodelantero moderno como Mikel Oyarzabal, quien se destaca por su movilidad y capacidad para asociarse fuera del área, obligando a los centrales a salir de su zona de confort.
Los antecedentes inmediatos muestran que Scaloni suele adaptar sus piezas en función del rival en los partidos de eliminación directa. En la Copa del Mundo de Qatar 2022, el entrenador modificó el esquema en casi todos los cruces de play-off, incluyendo la recordada línea de cinco frente a Países Bajos o la inclusión de Ángel Di María por la izquierda en la final contra Francia. Esta flexibilidad estratégica se ha convertido en el sello distintivo de su ciclo, permitiéndole neutralizar las virtudes del adversario sin perder la identidad de juego basada en la posesión y la presión tras pérdida. La final del domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey será el primer enfrentamiento oficial de esta magnitud entre ambas selecciones en la era moderna.
Impacto
El resultado de esta final no solo definirá al nuevo campeón del mundo, sino que también marcará el cierre de un ciclo para varios referentes del plantel argentino. La decisión de Scaloni sobre la titularidad de jugadores como Rodrigo De Paul o Gonzalo Montiel impactará directamente en la capacidad del equipo para controlar el ritmo del partido. Si Argentina logra imponer su mediocampo, obligará a España a saltar líneas, un escenario donde Romero y Martínez suelen imponerse. Por el contrario, si los extremos españoles como Lamine Yamal y Nico Williams logran aislar a los laterales argentinos, el equipo nacional podría sufrir en el retroceso, una faceta que fue crítica en los primeros minutos del duelo ante Inglaterra.
Desde el punto de vista institucional, una victoria argentina consolidaría la hegemonía del fútbol sudamericano en el plano global, mientras que para España significaría el regreso a la cima tras más de una década de sequía internacional. Los analistas del mercado deportivo señalan que este partido es el evento de mayor audiencia potencial del año, lo que aumenta la presión sobre las decisiones tácticas del entrenador. La gestión de los minutos de Lionel Messi, quien participó activamente de los eventos previos junto a Emiliano Martínez, será otro factor determinante en el desarrollo del juego, especialmente considerando el desgaste físico acumulado durante el torneo.
El plantel realizará este sábado su última sesión de entrenamiento, centrada exclusivamente en la pelota parada y los detalles estratégicos finales. Fiel a su costumbre, Lionel Scaloni no revelará la alineación titular hasta la charla técnica posterior al almuerzo del domingo, apenas tres horas antes del inicio del encuentro. La tensión en la concentración argentina es máxima, con la certeza de que cualquier detalle táctico en la contención de las bandas españolas podría inclinar la balanza en una final que se prevé cerrada y de alto vuelo técnico.