Delincuentes ingresaron mediante un boquete a una planta de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) en Mendoza, donde sustrajeron computadoras y herramientas de trabajo esenciales, marcando el robo número 20 que sufre la firma durante el transcurso de 2026.
El hecho delictivo, que tuvo lugar en las instalaciones operativas de la compañía, fue confirmado por el gerente de la firma, Héctor Lescano, quien detalló que los asaltantes lograron vulnerar múltiples capas de seguridad física y electrónica. Según el reporte oficial, los atacantes realizaron una perforación precisa en la estructura edilicia para acceder directamente a la oficina de ingeniería, el núcleo administrativo del establecimiento. Entre los elementos robados se encuentran computadoras de alta complejidad técnica, un horno microondas y diversas herramientas manuales y eléctricas necesarias para las inspecciones vehiculares diarias. El botín representa una pérdida económica significativa, no solo por el valor de reposición de los activos, sino por la interrupción de los servicios de certificación que la planta brinda al parque automotor local.
De acuerdo con el análisis de las cámaras de seguridad internas, el ingreso se produjo de manera planificada. Los registros fílmicos muestran a un individuo que, tras atravesar el boquete, se desplazó arrastrándose por el suelo para evitar ser detectado por los sensores de movimiento y las cámaras con captación de sonido. Esta modalidad indica un conocimiento previo del sistema de vigilancia instalado. Lescano explicó que los delincuentes aprovecharon daños preexistentes en el sector de los sanitarios destinados a los clientes para iniciar la perforación. La precisión del ataque y la selección de los objetos sustraídos sugieren una inteligencia previa sobre la disposición de las oficinas y los horarios de menor vigilancia en la zona comercial donde se emplaza el taller.
La recurrencia de estos episodios ha generado un clima de fuerte malestar entre los trabajadores y propietarios de comercios aledaños. Fuentes de la policía provincial indicaron que se están analizando las huellas dactilares encontradas en el sitio del boquete y el material de video para identificar a los responsables. Sin embargo, desde la gerencia de la empresa manifestaron una profunda frustración ante lo que consideran un ciclo incesante de inseguridad. Héctor Lescano describió la situación como una competencia constante contra el delito, donde cada mejora en la infraestructura de seguridad es eventualmente superada por nuevas tácticas delictivas. La firma ha invertido en alarmas internas, sensores de última generación y barreras perimetrales reforzadas, pero estas medidas resultaron insuficientes para frenar la audacia de los asaltantes en este último episodio.
Contexto
La empresa afectada lleva operando casi seis años en la provincia de Mendoza, periodo durante el cual la naturaleza de los delitos en su contra ha evolucionado drásticamente. Durante el primer quinquenio de actividad, los incidentes se limitaban exclusivamente al perímetro exterior del predio. Según los registros históricos de la compañía, los robos previos consistían en la sustracción de cámaras de vigilancia externas, tanques de agua, tuberías de cobre y medidores de energía eléctrica. No obstante, el año 2026 ha marcado un punto de inflexión con una escalada en la violencia y la complejidad de los métodos utilizados por los delincuentes, culminando en el ingreso al taller y a las oficinas administrativas.
Este incremento en la actividad delictiva se da en un marco de creciente preocupación por la seguridad en los nodos comerciales de Mendoza. Operadores del mercado local señalan que la zona ha experimentado un aumento en los delitos contra la propiedad, lo que ha obligado a las pequeñas y medianas empresas a destinar una porción creciente de sus ingresos operativos a la contratación de servicios de seguridad privada y seguros contra robo. La planta de RTO, al ser un eslabón obligatorio para la circulación legal de vehículos, maneja un flujo constante de usuarios, lo que paradójicamente la convierte en un blanco visible para las bandas que operan en la región. La acumulación de 20 robos en menos de seis meses pone de manifiesto una vulnerabilidad estructural que las autoridades de seguridad pública no han logrado mitigar hasta el momento.
Impacto
El impacto de este robo trasciende la pérdida material inmediata y afecta directamente la capacidad operativa de la planta de Revisión Técnica Obligatoria. La sustracción de las computadoras de la oficina de ingeniería impide el procesamiento de datos y la emisión de certificados oficiales, lo que genera demoras para los usuarios que deben cumplir con la normativa vigente para circular. Desde el punto de vista económico, la empresa enfrenta un doble costo: la reposición de equipos tecnológicos dolarizados y la inversión necesaria para reparar los daños estructurales causados por el boquete. Además, el personal técnico manifiesta una creciente desmotivación y temor por la integridad física, dado que los delincuentes han demostrado capacidad para infiltrarse en el corazón mismo del lugar de trabajo.
Para el sector comercial de la zona, este evento funciona como una señal de alerta sobre la ineficacia de las medidas de prevención actuales. Analistas de seguridad institucional advierten que, cuando los delincuentes comienzan a utilizar técnicas como el boquete en zonas urbanas, se requiere una respuesta policial más sofisticada que el patrullaje preventivo convencional. El impacto también se siente en las primas de los seguros, que tienden a incrementarse ante la alta siniestralidad de la zona, encareciendo los costos fijos de las empresas que prestan servicios públicos delegados, como es el caso de la RTO. La situación plantea un interrogante sobre la sostenibilidad operativa de comercios que deben enfrentar pérdidas patrimoniales de forma mensual.
En las próximas semanas, se espera que la empresa presente un informe detallado ante el Ministerio de Seguridad de la provincia para solicitar un refuerzo en la vigilancia nocturna y la instalación de domos de seguridad adicionales en las inmediaciones. Mientras tanto, la firma ha comenzado las tareas de reparación del muro afectado y la reconfiguración de sus protocolos de cierre diario. La tensión permanece latente entre los comerciantes del sector, quienes no descartan realizar una presentación conjunta ante las autoridades provinciales para exigir soluciones de fondo ante la ola de robos que, según denuncian, excede la capacidad de respuesta de los efectivos policiales asignados actualmente al patrullaje de la cuadrícula.