ECONOMÍA

Murió Ramiro Agulla, el publicista que transformó la política

El creativo Ramiro Agulla falleció este jueves a los 62 años en Buenos Aires, dejando un legado marcado por campañas icónicas y su rol determinante en la elección presidencial de 1999.

Redacción El Capitán 9 de julio de 2026 5 min de lectura
Murió Ramiro Agulla, el publicista que transformó la política
Foto: Clarín

El publicista Ramiro Agulla falleció este jueves por la mañana en la Ciudad de Buenos Aires a los 62 años, según confirmaron allegados a su familia, tras una trayectoria que redefinió la comunicación política y comercial en Argentina.

La partida de Agulla representa el cierre de una etapa dorada para la industria publicitaria local, donde su figura emergió como un disruptor capaz de leer el pulso social en momentos de crisis. Junto a su socio histórico, Carlos Bacetti, fundó la agencia Agulla & Bacetti, firma que se convirtió en una usina de creatividad sin precedentes durante la década de 1990 y los primeros años del nuevo milenio. La dupla no solo acumuló premios internacionales, incluyendo el primer León de Oro de Cannes para la publicidad argentina y un codiciado Grand Prix, sino que logró que sus piezas se integraran al habla cotidiana de los ciudadanos. Desde el sector publicitario destacaron que su enfoque combinaba una audacia visual poco común con una redacción publicitaria que apelaba directamente a la identidad nacional, logrando éxitos masivos para marcas como Telecom, Cerveza Quilmes, Renault, YPF y Oca.

En el terreno de la consultoría política, Agulla alcanzó su punto máximo de influencia en 1999, cuando a los 35 años lideró la estrategia de comunicación de la Alianza. Su creación más recordada, el spot “Dicen que soy aburrido”, logró capitalizar la imagen de Fernando de la Rúa frente al estilo de gestión del menemismo saliente. Fuentes del ámbito de la consultoría política recordaron que el publicista redactó el guion durante un fin de semana en Punta del Este y, pese a las dudas iniciales del entorno radical, la pieza se convirtió en un fenómeno que facilitó el triunfo electoral. Su pericia para transformar debilidades percibidas en virtudes políticas lo llevó a trabajar posteriormente con figuras de la talla de Carlos Menem, Francisco de Narváez, Florencio Randazzo y líderes internacionales como Sebastián Piñera en Chile, Vicente Fox en México y el estadounidense John McCain.

Contexto

Nacido en 1964 en Río Gallegos, Santa Cruz, Agulla se trasladó a Buenos Aires a temprana edad, donde se formó en el Colegio Champagnat y posteriormente en la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. Su vocación estuvo marcada por una tragedia familiar profunda: en 1978, su padre, el abogado y periodista Horacio Agulla, fue asesinado por un grupo paramilitar en el barrio de Recoleta. Horacio había sido interventor de facto en Santa Cruz en 1962 y un activo dirigente del Partido Federal fundado por Francisco “Paco” Manrique. Este trasfondo político familiar moldeó la visión de Ramiro, quien desde los 14 años convivió con los círculos de poder y las tensiones institucionales del país. Su encuentro con Carlos Bacetti en la Universidad del Salvador fue el catalizador que lo alejó de la política partidaria directa para volcarse a la comunicación estratégica, tras un breve paso por la agencia Verdino.

Durante los años 90, la agencia Agulla & Bacetti se posicionó como la más requerida del mercado argentino, rompiendo moldes con campañas como “La llama que llama” para Telecom. Iniciada en 1999, esta serie de 28 capítulos se extendió por tres años y generó un ecosistema comercial propio que incluyó la venta de videocasetes y muñecos de los personajes. La capacidad de la agencia para generar contenido que trascendiera la tanda publicitaria se repitió con “En tu cabeza hay un gol” para Quilmes, consolidando un estilo que mezclaba humor, sarcasmo y una estética cinematográfica. Recientemente, el publicista había intentado revitalizar algunos de estos conceptos de la mano de plataformas digitales como Flow, adaptando sus personajes clásicos al contexto del Mundial 2026 y las nuevas audiencias de streaming.

Impacto

El fallecimiento de Agulla impacta directamente en la memoria colectiva de la industria creativa regional, donde se lo consideraba un mentor y un referente de la transgresión publicitaria. Según operadores del mercado publicitario, su desaparición física obliga a una revisión de los métodos de persuasión masiva en una era dominada por algoritmos, contrastando con la intuición casi antropológica que Agulla aplicaba a sus campañas. Su socio Carlos Bacetti lo despidió a través de redes sociales con un mensaje que subrayó la permanencia de su legado: “Solo cambia la ubicación del logo. Los amigos no desaparecen, solo mueren. Siempre vivo para mí”. Esta declaración refleja el peso de una sociedad creativa que definió la estética de una época y que influyó en generaciones de redactores y directores de arte en toda América Latina.

Asimismo, su rol en la política argentina dejó una huella indeleble en la forma en que se construyen las candidaturas modernas. Analistas políticos coinciden en que Agulla fue uno de los primeros en entender que la televisión y la síntesis publicitaria podían ser más determinantes que los actos partidarios tradicionales. Su trabajo con Francisco de Narváez en 2009, donde utilizó herramientas de marketing para derrotar a Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, reforzó la idea de que la comunicación es el eje central de la disputa por el poder. La industria hoy lamenta la pérdida de un profesional que, más allá de las controversias políticas, elevó el estándar de la producción local y posicionó a la Argentina como un polo de exportación de creatividad a nivel global.

Los restos del publicista serán velados este viernes a partir de las 13:30 en el cementerio Jardín de Paz, donde se espera la presencia de figuras del espectáculo, la política y el empresariado. La comunidad publicitaria aguarda ahora por los homenajes institucionales que realizarán las diversas cámaras del sector, mientras queda pendiente observar cómo evolucionarán los proyectos digitales que Agulla mantenía activos para el mercado regional. Su muerte marca el fin de una era en la que la publicidad argentina dominaba los festivales internacionales y dictaba la agenda de conversación en las mesas de los hogares del país.

Fuente: Clarín

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Información publicada por Clarín.

Redacción El Capitán

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