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Messi y De la Fuente: el recuerdo de los cuatro goles en 15 minutos

Lionel Messi marcó cuatro goles en un cuarto de hora al Sevilla de Luis de la Fuente durante los octavos de final de la Copa del Rey juvenil de 2004.

Redacción El Capitán 18 de julio de 2026 6 min de lectura
Messi y De la Fuente: el recuerdo de los cuatro goles en 15 minutos
Foto: Infobae Deportes

Lionel Messi marcó cuatro goles en quince minutos al equipo juvenil del Sevilla, dirigido por Luis de la Fuente, durante un partido de la Copa del Rey disputado el 15 de mayo de 2004 en el Miniestadi de Barcelona.

El actual seleccionador de España recordó este episodio histórico durante una conferencia de prensa previa a la final de la Copa del Mundo en Nueva York. Según detalló el entrenador riojano, aquel encuentro de vuelta de los octavos de final se mantuvo igualado sin goles hasta el minuto 70, momento en el que la estructura defensiva del conjunto andaluz se desmoronó ante la irrupción del joven rosarino. De la Fuente explicó que, ante la peligrosidad del delantero que ya asomaba como la gran promesa de La Masia, había dispuesto un marcaje personal estricto que funcionó durante gran parte del juego. Sin embargo, la amonestación del futbolista encargado de seguir a Messi obligó al técnico a realizar una modificación táctica que resultó determinante para el desenlace del marcador. En apenas un cuarto de hora, el capitán argentino anotó cuatro tantos consecutivos que sellaron la eliminación del Sevilla y dejaron una huella imborrable en la trayectoria profesional del técnico español.

La efectividad de Messi en aquella jornada no fue un hecho aislado, sino el reflejo de una temporada 2003-2004 que los analistas deportivos califican como el despegue definitivo del astro. Durante ese ciclo, el futbolista de Rosario registró una marca de 35 goles en 37 partidos oficiales, una cifra inusual para un adolescente que alternaba participaciones en cuatro categorías distintas: Juvenil B, Juvenil A, Barça C y Barça B. De acuerdo con registros estadísticos de la entidad catalana, esa progresión meteórica incluyó también su debut en un partido amistoso con el primer equipo bajo la dirección de Frank Rijkaard. En la misma edición de la Copa del Rey juvenil, Messi continuó su racha goleadora con un doblete frente a Osasuna en las semifinales, consolidándose como el máximo referente ofensivo de las divisiones formativas antes de dar el salto definitivo al fútbol profesional y a la selección argentina sub-20, donde debutó poco después con tres goles en dos presentaciones.

Contexto

Para comprender la magnitud de aquel enfrentamiento en el Miniestadi, es necesario remontarse a la estructura del fútbol base español a principios de la década de 2000. Luis de la Fuente, quien hoy comanda los destinos de la selección absoluta de España, se encontraba en aquel entonces forjando su carrera como formador en la División de Honor juvenil del Sevilla Fútbol Club. El equipo sevillano llegó a Barcelona con la expectativa de neutralizar a un jugador del que ya se hablaba en todos los despachos de Europa, pero que todavía no gozaba de la fama global que alcanzaría años más tarde. Messi, con apenas 16 años, ya exhibía una velocidad de ejecución y una capacidad de lectura de juego que forzaba a los entrenadores rivales a diseñar planes de contingencia específicos, como el marcaje individual que De la Fuente implementó aquel 15 de mayo. La decisión de proteger al jugador amonestado y liberar a Messi de su marca personal terminó siendo, en palabras del propio entrenador, una lección táctica sobre la imposibilidad de contener el talento puro mediante esquemas rígidos.

Aquel año 2004 representó un punto de inflexión no solo para Messi, sino para la metodología de trabajo de las selecciones juveniles. Mientras el argentino comenzaba a atraer la atención de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para evitar que fuera convocado por España, De la Fuente iniciaba un camino que lo llevaría a dirigir todas las categorías inferiores de la Roja hasta llegar a la cima. La coincidencia de ambos protagonistas en una instancia definitoria dos décadas después resalta la longevidad competitiva de Messi y la evolución estratégica de De la Fuente. Según indicaron fuentes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el técnico siempre ha citado aquel partido como un ejemplo de la atención especial que requieren los futbolistas fuera de serie, aunque su filosofía actual priorice la vigilancia colectiva por sobre las persecuciones individuales en el campo de juego.

Impacto

El impacto de este recuerdo trasciende lo anecdótico y se instala en la planificación táctica de la final mundialista. La revelación de De la Fuente sobre su incapacidad para frenar a Messi hace veinte años plantea un interrogante sobre cómo abordará la defensa española el desafío de neutralizar al capitán argentino en la actualidad. A diferencia de aquel partido juvenil, donde el Sevilla optó por un hombre a hombre, el cuerpo técnico de España ha sugerido que la clave residirá en un sistema de ayudas permanentes y una presión coordinada. La importancia de este antecedente radica en el reconocimiento explícito de un entrenador de élite sobre la vigencia de un jugador que, a pesar del paso del tiempo, sigue obligando a los rivales a modificar sus estructuras básicas. Para el seleccionado argentino, contar con un líder que ya generaba temor táctico en sus inicios refuerza la confianza de un grupo que busca revalidar su dominio en el escenario internacional.

Desde el punto de vista institucional, el cruce entre estas dos figuras simboliza la conexión entre el fútbol formativo y la máxima exigencia profesional. Los datos de rendimiento de Messi en 2004, que incluyen su paso por cinco equipos diferentes en un solo año, son hoy estudiados en los cursos de entrenadores como el modelo de aceleración de procesos de un talento excepcional. Por su parte, la trayectoria de De la Fuente demuestra la importancia de la experiencia en divisiones inferiores para gestionar planteles de alta competencia. La repercusión de sus declaraciones en la previa del partido en Nueva York ha generado un clima de respeto mutuo, alejando la confrontación mediática y centrando el debate en la riqueza técnica de ambos seleccionados, que cuentan con figuras capaces de decidir un encuentro en acciones individuales, tal como ocurrió en aquella tarde de mayo en Barcelona.

El próximo paso para ambos protagonistas se dará en el césped del MetLife Stadium, donde se definirá si la historia vuelve a favorecer la capacidad goleadora de Messi o si la experiencia acumulada por De la Fuente le permite finalmente diseñar el cerrojo defensivo que le fue esquivo hace dos décadas. La tensión se mantiene alta mientras los cuerpos técnicos ultiman detalles de una final que promete ser el cierre de un ciclo histórico para el fútbol mundial. Con el recuerdo de los cuatro goles en 15 minutos como telón de fondo, el mundo del deporte aguarda por ver si el astro argentino puede repetir una exhibición de tal magnitud en el ocaso de su carrera o si el estratega español logrará su revancha personal en el escenario más importante de todos.

Fuente: Infobae Deportes

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Información publicada por Infobae Deportes.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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