Lionel Messi y su familia visitaron la panadería artesanal La Mantequería en Fort Lauderdale, Florida, consolidando al local fundado por el argentino Agustín Alberti como el proveedor predilecto de facturas para el capitán y la delegación nacional.
El establecimiento, que nació originalmente en la ciudad de La Plata y se expandió a los Estados Unidos, experimentó un crecimiento exponencial en su demanda tras la visita presencial del astro del Inter Miami el 23 de agosto del año pasado. Según indicaron fuentes del sector comercial en Miami, la elección de la familia Messi no fue casual, sino producto de una cadena de recomendaciones iniciada por otros futbolistas argentinos del club, como Tomás Avilés, Facundo Farías, Marcelo Weigandt y Federico Redondo, quienes ya eran clientes frecuentes del local ubicado en el barrio de Doral. La cercanía geográfica resultó determinante, dado que la segunda sucursal de la firma se encuentra a escasos tres minutos de la residencia privada de los Messi en Fort Lauderdale, facilitando el acceso recurrente a productos tradicionales de la gastronomía rioplatense.
Agustín Alberti, ingeniero industrial platense radicado en Estados Unidos desde hace ocho años, detalló que la elaboración de los productos mantiene estrictos estándares de calidad para replicar el sabor original de Buenos Aires. Para lograr este objetivo, la empresa importa manteca directamente desde Argentina, insumo crítico para la confección de la masa de hojaldre. Durante su visita presencial un domingo al mediodía, coincidiendo con el clásico rosarino entre Rosario Central y Newell’s Old Boys, Messi optó por una selección específica: tres vigilantes con crema de membrillo y pastelera. Además, los registros de pedidos habituales de la familia incluyen cañoncitos rellenos de dulce de leche y Nutella, productos que se han convertido en los favoritos de Thiago, Mateo y Ciro Messi, según confirmaron empleados del establecimiento.
La logística de abastecimiento no se limitó al ámbito familiar, ya que la estructura de La Mantequería fue seleccionada para proveer de panificados a toda la delegación de la Selección Argentina durante su concentración en Miami. Este servicio se prestó en la antesala del viaje del equipo hacia Atlanta para disputar los cuartos de final del Mundial 2026. La producción artesanal debió escalar sus volúmenes habituales para cubrir las necesidades nutricionales y recreativas del plantel dirigido por Lionel Scaloni, manteniendo la oferta de medialunas dulces, saladas, vigilantes, cañoncitos y fosforitos, además de incorporar tendencias locales como el New York Roll para el público estadounidense que frecuenta las tiendas.
Contexto
El desembarco de La Mantequería en Florida se produjo en un escenario donde el producto panificado argentino no es considerado un bien de consumo cultural masivo, a diferencia de lo que ocurre en el mercado doméstico. Alberti inició el proyecto en la ciudad de Doral mientras Messi aún revistaba en las filas del Paris Saint-Germain (PSG), sin proyecciones de que el futbolista se mudara al sur de los Estados Unidos. La apertura del segundo local en Fort Lauderdale coincidió temporalmente con el arribo del capitán a la Major League Soccer (MLS), lo que transformó un desafío comercial de nicho en un fenómeno de popularidad global. Antes de establecerse en Miami, el propietario transitó por ciudades como Boston y Utah, buscando desarrollar un modelo de negocio que satisficiera la demanda de la comunidad expatriada.
Históricamente, la inserción de productos gastronómicos regionales en el mercado norteamericano enfrenta barreras de costos y logística de materias primas. La decisión de mantener la receta original argentina implicó una inversión superior en la cadena de suministros, especialmente en la importación de lácteos y dulces específicos. Este esfuerzo por la autenticidad fue lo que permitió que, tras la primera visita de Antonela Roccuzzo con sus hijos para comprar provisiones antes de un torneo juvenil en Orlando, la marca se posicionara como un referente de calidad. La validación de figuras de alto perfil como Messi ha servido como un catalizador para que el negocio sea viable en un entorno donde la cultura de “llevar dos docenas a la oficina” no está arraigada.
Impacto
La presencia de Messi en el local generó un efecto inmediato en la valoración de la marca, tanto en las sucursales de Miami como en las sedes originales en Argentina. La firma de una caja personalizada con los colores de la bandera nacional, que el jugador realizó durante su visita, se convirtió en un objeto de exhibición solicitado por los clientes, obligando a la gerencia a trasladar el artículo desde las oficinas privadas al salón de ventas. Este fenómeno de “marketing orgánico” permitió que la panadería diversificara su clientela, atrayendo no solo a argentinos nostálgicos, sino también a residentes locales y turistas que buscan consumir los mismos productos que el capitán de la Selección.
Desde el punto de vista operativo, el impacto se traduce en una estabilidad del flujo de pedidos a través de aplicaciones digitales y entregas directas a la residencia de los futbolistas. La consolidación de este vínculo comercial asegura una visibilidad constante para la gastronomía argentina en el marco de la Copa del Mundo 2026, donde Miami funciona como una de las sedes neurálgicas. La capacidad de respuesta ante pedidos de gran escala, como el realizado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para el plantel profesional, posiciona a la empresa en un nivel de competitividad superior dentro del rubro de servicios de catering deportivo y eventos de alto rendimiento.
El próximo paso para el emprendimiento radica en la consolidación de su oferta internacional sin perder la identidad artesanal que atrajo a la familia Messi. Con la Selección Argentina ya instalada en Atlanta para la fase eliminatoria del torneo mundialista, la panadería mantiene su esquema de producción reforzado ante la expectativa de nuevos pedidos para las etapas finales de la competencia. La tensión pendiente se centra en la capacidad de la marca para sostener este nivel de exposición una vez finalizado el evento deportivo, apostando a que el hábito de consumo instalado en la familia del 10 garantice la continuidad del negocio a largo plazo.