SOCIEDAD

López Rosetti vinculó el ejercicio físico con la salud emocional

El cardiólogo Daniel López Rosetti destacó que la actividad física aeróbica y de musculación funciona como un medicamento natural contra el estrés y la depresión, recomendando 150 minutos semanales para obtener resultados clínicos.

Redacción El Capitán 23 de junio de 2026 5 min de lectura
López Rosetti vinculó el ejercicio físico con la salud emocional
Foto: La Nación

El médico cardiólogo Daniel López Rosetti analizó el impacto del ejercicio físico en la salud mental y la gestión del estrés, destacando que la competencia personal y la actividad motriz son herramientas fundamentales para tratar cuadros de angustia.

Durante su intervención, el especialista profundizó en la relación entre la emocionalidad y el estrés cotidiano, señalando que el ser humano posee un “lado oscuro” que debe ser trabajado mediante un cambio en la percepción de la realidad. Según López Rosetti, la clave del bienestar emocional no reside en la comparación externa, sino en un proceso de superación individual. En este sentido, el profesional citó la filosofía de Jigorō Kanō para reforzar la idea de que el objetivo debe ser mejorar respecto al día anterior. Para el cardiólogo, el abordaje de las tensiones actuales requiere una revisión de la filosofía de vida personal antes que el recurso inmediato a los ansiolíticos, priorizando métodos naturales de regulación emocional.

En cuanto a la prescripción médica del movimiento, López Rosetti detalló que los beneficios del ejercicio sobre el cerebro no son instantáneos, sino que responden a un proceso de adaptación biológica que demanda entre cuatro y ocho semanas para consolidarse en pacientes con depresión. El especialista equiparó la eficacia de las actividades aeróbicas, como la caminata rápida o el jogging, con los ejercicios de resistencia y musculación. Según los datos técnicos aportados por el médico, ambos tipos de entrenamiento generan efectos equivalentes en el tratamiento de trastornos anímicos, siempre que se cumpla con la regularidad necesaria para activar los mecanismos neuroquímicos del organismo.

Respecto a la frecuencia necesaria para obtener resultados médicos verificables, el profesional se remitió a los estándares internacionales vigentes. La dosis recomendada, alineada con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), consiste en alcanzar los 150 minutos semanales de actividad física aeróbica. López Rosetti sugirió un esquema práctico de 30 minutos de caminata rápida, cinco veces por semana, como el umbral suficiente para considerar el ejercicio como una intervención terapéutica efectiva. Asimismo, subrayó la importancia de mantener el tono muscular mediante ejercicios de fuerza, calificando a esta práctica como una verdadera “dosis de medicación” para el sistema psicofísico.

Contexto

El análisis de López Rosetti se produce en un escenario global donde los trastornos de ansiedad y los cuadros depresivos han mostrado un incremento sostenido. Según datos del Ministerio de Salud y organismos internacionales, el estrés crónico se ha convertido en una de las principales causas de consulta médica en el siglo XXI, afectando no solo el rendimiento laboral sino también la salud cardiovascular. Históricamente, el tratamiento de estas patologías se centró en la farmacología, pero en la última década, la medicina basada en la evidencia ha comenzado a revalorizar el rol de la actividad física como un coadyuvante crítico. La mención a Jigorō Kanō, fundador del judo, no es casual; refleja una tendencia creciente en la medicina moderna de integrar principios de la filosofía oriental con la fisiología occidental para el manejo de las emociones.

Por otro lado, la distinción que realiza el médico entre la depresión clínica y el estado anímico deprimido es vital para entender el panorama actual de la salud pública en Argentina. Mientras que la depresión clínica es una enfermedad establecida que requiere un diagnóstico y tratamiento prolongado, el decaimiento emocional vivencial es una respuesta frecuente a las frustraciones económicas y sociales del entorno. En este último caso, la respuesta del organismo al ejercicio es significativamente más veloz. Fuentes del sector sanitario indican que la prevalencia de síntomas como la anhedonia —la incapacidad de disfrutar— ha crecido en los centros urbanos, lo que otorga a las recomendaciones de López Rosetti una relevancia inmediata para la población general.

Impacto

La validación del ejercicio de musculación como equivalente al aeróbico para la salud mental representa un cambio significativo en la percepción tradicional del entrenamiento. Para el ciudadano promedio, esto implica que el fortalecimiento muscular no es solo una cuestión estética, sino una herramienta de protección neurológica. El impacto de estas recomendaciones se traduce en una posible reducción de la dependencia de psicofármacos en casos de decaimiento leve, siempre bajo supervisión profesional. Al establecer una “dosis” clara de 150 minutos, se le otorga al paciente una meta tangible y medible que facilita la adherencia al tratamiento no farmacológico.

Además, la implementación de estas rutinas tiene un efecto directo en la productividad y en la reducción del ausentismo laboral vinculado al estrés. Según operadores del sistema de salud privado, fomentar hábitos de vida activos podría disminuir la carga sobre los servicios de salud mental, que actualmente se encuentran altamente demandados. La noción de que el movimiento actúa como un medicamento permite a las personas recuperar el control sobre su propio bienestar, transformando la percepción de la actividad física de una obligación recreativa a una necesidad biológica esencial para la estabilidad emocional y la prevención de patologías crónicas.

Hacia adelante, el desafío radica en la integración de estas pautas en la vida diaria de una sociedad marcada por el sedentarismo digital. La tensión pendiente se encuentra en la capacidad de los individuos para modificar su filosofía de vida frente a un entorno que fomenta la inmediatez y la competencia externa. El próximo paso para la medicina preventiva será consolidar estos programas de ejercicio dentro de los protocolos de atención primaria, asegurando que la prescripción de actividad física sea tan habitual como la de cualquier fármaco tradicional.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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