La Selección Argentina aterrizó este lunes a las 18:21 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza tras obtener el segundo puesto en el Mundial 2026, donde fue recibida por una multitud bajo condiciones climáticas adversas.
El vuelo AR 1721 de Aerolíneas Argentinas tocó pista en una tarde marcada por la neblina y una persistente llovizna invernal. A pesar del frío, unos 3.000 hinchas se congregaron en las inmediaciones de la terminal Ministro Pistarini para saludar a los futbolistas. El operativo de seguridad, que contó con 5.000 efectivos policiales, custodió el traslado de la delegación desde la zona de vuelos chárter (FBO) hasta el predio Lionel Andrés Messi. La recepción incluyó un despliegue de drones que formaron el escudo de la aerolínea de bandera y la palabra “Gracias” en el cielo, mientras el cuerpo de granaderos aguardaba a los jugadores al pie de una alfombra roja extendida sobre la pista.
La delegación nacional presentó ausencias de peso que moderaron la convocatoria masiva esperada inicialmente. Lionel Messi, capitán del equipo, no regresó al país junto al grupo, al igual que Gerónimo Rulli, Cristian Romero, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Julián Álvarez. Los 20 futbolistas restantes, encabezados por el cuerpo técnico de Lionel Scaloni, descendieron de la aeronave al ritmo de “Muchachos”. Los primeros en aparecer fueron Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, seguido por Nicolás Otamendi y el propio Scaloni. También se sumaron figuras como Emiliano “Dibu” Martínez, quien bajó con sus hijos, Nicolás Tagliafico, Alexis Mac Allister, Marcos Senesi, Valentín Barco, Gonzalo Montiel y Facundo Medina. La emotividad del momento se centró en el contacto visual con los empleados del aeropuerto y los pocos afortunados que lograron obtener fotografías con Lisandro Martínez y Giovani Lo Celso antes de que los micros iniciaran su marcha.
El traslado hacia la concentración se realizó en dos unidades: un micro cubierto y otro descapotable, ambos ploteados con la leyenda “Bienvenida Selección Argentina” y las tres estrellas doradas. Aunque inicialmente se preveía una salida por la zona VIP, los vehículos cruzaron un portón directo hacia la Autopista Riccheri a las 19:06. En un gesto que encendió la euforia de los presentes, los jugadores decidieron pasarse al micro descapotable para saludar de cerca a los fanáticos que habían saltado los guardarraíles para correr a la par del transporte. El trayecto, escoltado por 40 motos policiales, duró apenas 20 minutos debido a la menor afluencia de público en comparación con festejos anteriores, permitiendo que el plantel ingresara al predio de la AFA a las 19:38 para reencontrarse con sus familiares.
Contexto
Esta recepción evoca antecedentes históricos de regresos tras finales perdidas, marcando un contraste con lo sucedido en Italia 1990 y Brasil 2014. El 9 de julio de 1990, bajo un clima primaveral y en pleno feriado nacional, entre 70.000 y 80.000 personas desbordaron la autopista y la Plaza de Mayo para recibir al equipo de Carlos Bilardo y Diego Maradona, en un trayecto que demandó más de cinco horas. En aquella oportunidad, el sentimiento de orgullo por el esfuerzo ante Alemania superó la frustración del resultado deportivo. Por el contrario, en 2014, la llegada fue más austera; apenas 500 personas se acercaron a Ezeiza y el equipo no se dirigió al Obelisco, lo que generó una serie de pedidos de disculpas públicos por parte de referentes como Javier Mascherano ante la falta de coordinación en los festejos.
El regreso de 2026 se produce en un escenario de consolidación del ciclo Scaloni, pero con la particularidad de un recambio generacional incipiente. La ausencia de Messi en el vuelo de regreso marca un punto de inflexión simbólico, ya que es la primera vez en más de una década que el plantel nacional retorna de una cita mundialista sin su máxima figura presente para el contacto directo con el público local. La decisión de los jugadores de permanecer en el exterior para iniciar sus vacaciones o reincorporarse a sus clubes europeos influyó directamente en la densidad de la convocatoria, que se mantuvo lejos de los récords históricos de movilización popular en Argentina.
Impacto
El impacto de este recibimiento ratifica el vínculo incondicional entre la sociedad argentina y el actual proceso de la Selección, independientemente del resultado en la final. Según fuentes del Ministerio de Seguridad, el despliegue de 5.000 agentes fue preventivo ante la posibilidad de un desborde similar al de diciembre de 2022, aunque la realidad climática y las bajas en el plantel derivaron en una jornada mucho más controlada. Para la AFA, este evento funciona como un cierre de ciclo competitivo y el inicio de una etapa de balance técnico. La continuidad de Lionel Scaloni, quien se mostró efusivo y agradecido durante todo el recorrido, es el dato político-deportivo más relevante para la dirigencia de la calle Viamonte, que busca asegurar la estabilidad del proyecto de cara a las próximas Eliminatorias Sudamericanas.
Desde el punto de vista social, la resistencia de los hinchas bajo la lluvia y el frío demuestra que la identidad del equipo nacional ha trascendido el éxito inmediato. Operadores del sector turístico y de transporte en la zona de Ezeiza indicaron que, si bien el flujo de personas fue menor al esperado, la logística funcionó con precisión quirúrgica, evitando los colapsos de tránsito que suelen afectar la operatividad del aeropuerto internacional. El mensaje proyectado en el cartel electrónico del micro, “Gracias Selección Argentina por dejarlo todo por estos colores”, resume el sentimiento de una gestión que ha logrado mantener el apoyo popular tras alcanzar su segunda final consecutiva en torneos de máxima jerarquía.
Tras el ingreso al predio de Ezeiza y el breve contacto con los familiares, los jugadores que regresaron al país quedarán licenciados para iniciar un período de descanso antes de retomar la actividad en sus respectivas ligas. Se espera que en los próximos días la Asociación del Fútbol Argentino emita un comunicado oficial detallando la agenda de partidos amistosos para el segundo semestre del año, mientras queda pendiente la definición sobre el futuro de los referentes que no viajaron en el vuelo chárter y su participación en los compromisos venideros de la Selección.