La International Football Association Board (IFAB) aprobó una serie de modificaciones reglamentarias que amplían las facultades del VAR para intervenir en jugadas defensivas, medidas que ya comenzaron a implementarse en los partidos amistosos internacionales previos a la Copa del Mundo.
Las nuevas disposiciones técnicas representan un giro significativo en la gestión del tiempo y la justicia deportiva dentro del campo de juego. Según explicaron fuentes de la IFAB tras su última reunión plenaria, el objetivo primordial es reducir los errores manifiestos en la reanudación del juego, aunque la aplicación práctica ha generado un debate inmediato entre entrenadores y especialistas. La principal novedad radica en que el asistente de video ahora tiene la potestad oficial de corregir un tiro de esquina mal otorgado. Si el árbitro principal sanciona un córner cuando la pelota fue tocada en última instancia por un atacante, el VAR debe intervenir para señalar el saque de meta, siempre que la corrección pueda realizarse de manera ágil. Sin embargo, el protocolo mantiene una asimetría notable: no se contempla la intervención inversa, es decir, el VAR no avisará si un árbitro otorga erróneamente un saque de arco cuando en realidad correspondía un tiro de esquina a favor del equipo que ataca.
Otro de los puntos críticos de la reforma reglamentaria se centra en las infracciones cometidas antes de que la pelota sea puesta en movimiento. De acuerdo con los nuevos lineamientos técnicos, el VAR podrá convocar al juez principal si detecta una falta cometida por un atacante durante la preparación de una jugada de pelota parada, como un córner o un tiro libre, siempre que dicha acción tenga un impacto directo en la consecución de un gol posterior. En estos casos, el árbitro tiene la facultad de aplicar las medidas disciplinarias correspondientes —como tarjetas amarillas o rojas— y ordenar la repetición del lanzamiento. Esta normativa ha sido señalada por analistas arbitrales como una herramienta que otorga una ventaja táctica a las defensas, ya que el reglamento no especifica un procedimiento equivalente de revisión exhaustiva para las infracciones cometidas por los defensores en la misma instancia de preparación, dejando un vacío legal que podría perjudicar el volumen de goles en los torneos oficiales.
Contexto
La implementación de estas reglas ocurre en un momento de transición para el fútbol global, donde la FIFA busca un equilibrio entre la tecnología y la dinámica natural del deporte. Históricamente, las modificaciones en las Reglas de Juego han intentado fomentar el espectáculo y la cantidad de goles, como ocurrió con la prohibición de que el arquero tome la pelota con las manos tras un pase de un compañero en la década del 90. No obstante, la evolución del VAR desde su introducción oficial en el Mundial de Rusia 2018 ha llevado a una fragmentación del ritmo de juego. En la liga argentina, por ejemplo, los árbitros ya venían aplicando de manera informal algunas de estas correcciones sobre los tiros de esquina, operando fuera del protocolo estricto para evitar errores groseros. La decisión de la IFAB de oficializar estas prácticas responde a la necesidad de dar un marco legal a situaciones que ya ocurrían en la práctica, pero introduce una rigidez que, según los críticos, atenta contra la fluidez que el mismo organismo dice promover con otras medidas, como la agilización de los laterales y los saques de meta.
El escenario actual también está marcado por la introducción de las denominadas “pausas de rehidratación”, que detienen el cronómetro durante tres minutos en la mitad de cada período. Esta medida, diseñada originalmente para proteger la integridad física de los futbolistas en climas extremos, colisiona directamente con el discurso de la IFAB sobre la necesidad de “aligerar el juego”. Mientras que por un lado se busca que los saques de arco se conviertan rápidamente en córners o que los laterales se ejecuten con mayor celeridad para evitar la especulación con el tiempo, por otro lado se institucionalizan interrupciones prolongadas que cortan el ritmo de competencia. Esta contradicción técnica refleja las tensiones internas en los organismos de arbitraje, donde conviven la urgencia por la precisión tecnológica y el deseo de mantener un espectáculo dinámico para las audiencias globales. La figura de Jorge Mario Trasmonte y otros especialistas han subrayado que esta ambivalencia genera confusión tanto en los protagonistas como en los espectadores, quienes ven cómo el VAR adquiere un rol cada vez más protagónico en la definición de los resultados.
Impacto
El impacto más directo de estas reformas se sentirá en la efectividad de las jugadas de pelota parada, un recurso que representa aproximadamente el 30% de los goles en los torneos de élite. Al otorgar al VAR la capacidad de anular jugadas por faltas previas del ataque o de revocar córners en los minutos finales de un encuentro, se reduce drásticamente la posibilidad de que los equipos con menor posesión de pelota logren desequilibrar el marcador mediante acciones de laboratorio. Operadores del mercado deportivo y directores técnicos han manifestado su preocupación por lo que consideran una “defensivización” del reglamento. En un partido igualado, perder la oportunidad de un tiro de esquina a los 94 minutos debido a una corrección tecnológica puede significar la diferencia entre sumar puntos o irse con las manos vacías, alterando no solo el desarrollo de un juego individual sino también la clasificación en tablas de posiciones altamente competitivas.
Asimismo, la mayor injerencia del asistente de video en decisiones que antes eran exclusivas del criterio del árbitro de campo debilita la autoridad del juez principal y de los asistentes de línea. Según fuentes del Colegio de Árbitros, la instrucción actual es que los jueces de línea deben estar más atentos que nunca a la comunicación por el intercomunicador, ya que su decisión sobre un córner puede ser desautorizada en segundos desde la cabina técnica. Esto genera una presión adicional sobre el cuerpo arbitral y aumenta el tiempo de deliberación en jugadas que antes se resolvían de forma instintiva. El impacto psicológico en los delanteros también es un factor a considerar: la sensación de que cada movimiento previo a un centro está siendo escrutado por múltiples cámaras tiende a inhibir el contacto físico necesario para ganar una posición en el área, favoreciendo sistemáticamente a los defensores que ahora cuentan con un margen de error más amplio y una protección reglamentaria reforzada.
Finalmente, la implementación de estas reglas en los amistosos previos al Mundial sirve como un laboratorio para observar cómo reaccionarán las grandes figuras del fútbol internacional. Jugadores como el arquero Emiliano “Dibu” Martínez, quien ha desarrollado técnicas específicas para el manejo de los tiempos y la presión en pelotas paradas, deberán adaptar su comportamiento a un entorno donde el VAR tiene ojos en los forcejeos previos al silbato. La tendencia indica que el fútbol se encamina hacia una era de hiper-regulación donde la interpretación humana queda supeditada a la evidencia digital, lo que podría derivar en partidos con menos situaciones de riesgo en las áreas y una mayor prevalencia de las estrategias de contención sobre las de desborde ofensivo.
El próximo paso para la IFAB será evaluar los informes de los veedores técnicos tras la finalización de la presente ventana de partidos internacionales. Se espera que, de no mediar inconvenientes logísticos en la comunicación entre la cabina y el campo, estas reglas se apliquen con total rigurosidad en el inicio de las competencias oficiales. La tensión queda planteada entre la búsqueda de una justicia deportiva absoluta y la preservación de la emoción intrínseca del gol, un equilibrio que parece inclinarse, al menos por ahora, hacia la seguridad de las defensas.