SALUD

La ciencia revela por qué la pérdida de peso varía según el

Investigaciones de las clínicas Cleveland y Mayo determinaron que la genética y los umbrales biológicos individuales impiden una fórmula única para adelgazar, transformando la grasa principalmente en dióxido de carbono exhalado.

Redacción El Capitán 2 de junio de 2026 5 min de lectura
La ciencia revela por qué la pérdida de peso varía según el
Foto: Infobae

Especialistas de las clínicas Cleveland y Mayo confirmaron que la pérdida de peso depende de procesos biológicos complejos donde la grasa se transforma mayoritariamente en dióxido de carbono y agua, descartando la existencia de una solución universal para la obesidad.

El proceso fisiológico de adelgazamiento se activa cuando el organismo registra un déficit energético, obligando al cuerpo a recurrir a las reservas almacenadas en el hígado, los músculos y el tejido adiposo. Según explicó el Dr. Tom Rifai, especialista en nutrición metabólica de la Cleveland Clinic, el cuerpo utiliza oxígeno para romper los enlaces de hidrógeno, carbono y oxígeno de las células grasas. Esta reacción química libera energía y genera subproductos específicos: la mayor parte de la grasa se expulsa a través de los pulmones como dióxido de carbono, mientras que una proporción menor se elimina mediante fluidos como la orina y el sudor. Este mecanismo opera de forma constante, incluso en estado de reposo, para mantener funciones vitales como el latido cardíaco y la actividad cerebral, aunque se intensifica significativamente durante el ejercicio físico una vez que se agotan las reservas de glucógeno.

El metabolismo basal, que define la cantidad de calorías necesarias para la supervivencia básica, varía drásticamente entre individuos debido a factores como la masa muscular, la edad, el sexo y la predisposición genética. De acuerdo con datos de la Mayo Clinic, dos personas con el mismo peso pueden procesar la energía a ritmos totalmente diferentes, lo que explica por qué algunos sujetos enfrentan mayores dificultades para reducir su masa corporal. Si bien un metabolismo lento no es la causa única de la obesidad, los expertos señalan que el balance final depende de la interacción entre la ingesta calórica y el gasto energético total. Para optimizar este proceso, los especialistas recomiendan realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica, complementados con ejercicios de resistencia para preservar la masa muscular, que es el tejido metabólicamente más activo del cuerpo humano.

Contexto

La comprensión de la obesidad evolucionó desde una visión puramente conductual hacia un modelo multicausal. Históricamente, se creía que el peso era simplemente el resultado de la voluntad individual, pero investigaciones recientes de la Universidad de Brown, lideradas por Alison Field, jefa del Departamento de Epidemiología, identificaron al menos cuatro subgrupos distintos de pacientes con obesidad. El estudio, que analizó a más de 2.400 personas sometidas a cirugía bariátrica, demostró que los patrones de alimentación y los perfiles metabólicos difieren según el momento de inicio de la condición. Por ejemplo, un niño que desarrolla obesidad a los cinco años presenta una respuesta biológica y necesidades terapéuticas radicalmente distintas a las de un adulto que incrementa su peso de forma paulatina a lo largo de las décadas, lo que invalida los tratamientos estandarizados.

A este escenario se suman diversas teorías sobre la regulación del peso que ganaron peso en la comunidad científica internacional. La teoría del “peso de referencia” sugiere que el cerebro posee un termostato interno que ajusta el apetito y el gasto calórico para mantener un nivel de grasa específico. Por otro lado, el modelo del “punto de equilibrio” pone el foco en el entorno y los hábitos, mientras que el reciente modelo de “doble punto de intervención”, revelado en un estudio de 2023, plantea que existen umbrales biológicos mínimos y máximos. Entre estos límites, los factores ambientales y el comportamiento individual juegan un papel determinante, pero una vez que se alcanzan los extremos, la biología impone mecanismos de resistencia que dificultan tanto la pérdida como la ganancia de peso excesiva.

Impacto

Este cambio de paradigma tiene consecuencias directas en el abordaje clínico de la salud pública y el tratamiento de enfermedades metabólicas. Al reconocer que no existe una “solución milagrosa” aplicable a toda la población, la medicina se desplaza hacia la personalización absoluta de las dietas y los planes de entrenamiento. Para el sistema sanitario, esto implica que las recomendaciones genéricas pierden efectividad frente a intervenciones que consideran el perfil genético y psicológico del paciente. El impacto es notable en la reducción de la frustración de los pacientes que, a pesar de seguir pautas tradicionales, no logran resultados, permitiendo que los profesionales de la salud integren herramientas que van desde la terapia conductual hasta la intervención quirúrgica o farmacológica según el subgrupo metabólico al que pertenezca el individuo.

La evidencia científica actual subraya que la gestión del peso es una carrera de fondo donde la consistencia en el movimiento diario y la calidad nutricional superan a las dietas restrictivas de corto plazo. Los expertos coinciden en que el éxito sostenido se encuentra en la combinación de una alimentación equilibrada con el ejercicio regular, adaptado a las capacidades metabólicas de cada persona. El próximo paso en la investigación médica se centrará en perfeccionar la identificación de estos subgrupos poblacionales para prescribir tratamientos de precisión que logren hackear la resistencia biológica al cambio de peso, una tensión que sigue siendo el principal desafío para la ciencia nutricional moderna.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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