INTERNACIONAL

Javier Tebas exigió la renuncia de Gianni Infantino al frente de la

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, criticó duramente la gestión de la FIFA tras el Mundial, denunció intereses comerciales encubiertos y solicitó el fin del mandato de Gianni Infantino por dañar la industria del fútbol.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 6 min de lectura
Javier Tebas exigió la renuncia de Gianni Infantino al frente de la
Foto: Marca

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, exigió la renuncia inmediata de Gianni Infantino a la presidencia de la FIFA tras el cierre del Mundial en Estados Unidos, acusando al organismo de priorizar intereses comerciales sobre la integridad del deporte.

Tras su regreso de Nueva York a Madrid, el dirigente español manifestó su profundo malestar por el desarrollo del torneo internacional y el manejo institucional de la entidad madre del fútbol mundial. Según fuentes cercanas a la dirigencia de LaLiga, Tebas considera que las decisiones tomadas durante la competencia, especialmente en las sedes de Dallas, Los Ángeles y Atlanta, respondieron a una lógica estrictamente publicitaria. El directivo denunció que las pausas para hidratación se implementaron en estadios con aire acondicionado donde la temperatura obligaba a los espectadores a usar abrigo, calificando estas interrupciones de 27 minutos como una “farsa” destinada a generar espacios para anunciantes. Para el titular de la patronal de clubes españoles, este tipo de medidas demuestra que la FIFA organiza el calendario y las reglas a su antojo, ignorando las necesidades reales de los futbolistas y las ligas nacionales.

La crítica de Tebas se extendió al plano reglamentario y ético, señalando el caso del jugador Folarin Balogun como un punto de inflexión que puso en riesgo la credibilidad de la competencia. De acuerdo con operadores del mercado deportivo internacional, el indulto al futbolista estadounidense fue interpretado por Tebas como un asunto de extrema gravedad que solo se mantuvo bajo control debido a la eliminación de Estados Unidos a manos de Bélgica. El dirigente sostuvo que, de haber avanzado el conjunto norteamericano, el escándalo administrativo habría sido suficiente para forzar la salida de Infantino. En sus declaraciones, Tebas apuntó contra la existencia de “cómplices activos” dentro del sistema federativo que colaboran con estas decisiones y “cómplices pasivos” que, aunque critican la gestión en ámbitos privados, no actúan formalmente para denunciar las irregularidades o proponer alternativas de liderazgo en el organismo con sede en Zúrich.

Contexto

El enfrentamiento entre Javier Tebas y la conducción de la FIFA no es un fenómeno reciente, sino que se ha intensificado a medida que el organismo internacional expandió su control sobre el calendario global. La tensión escaló significativamente tras el fallo judicial sobre la Superliga, que ratificó el monopolio de la FIFA y la UEFA sobre las competiciones, una posición de poder que, según Tebas, no ha sido utilizada con transparencia ni consenso. Históricamente, el presidente de LaLiga ha sido el principal opositor a la saturación de partidos, argumentando que el bienestar de los jugadores y la viabilidad económica de los clubes locales están en riesgo. Este conflicto alcanzó un nuevo pico con la propuesta de aumentar el número de selecciones en la Copa del Mundo a 64 equipos, una medida que Tebas rechaza tajantemente por considerarla una amenaza directa a la sustentabilidad de las ligas domésticas, que son las que proveen empleo y estabilidad financiera durante todo el año.

La estructura de poder en la FIFA ha permitido que Infantino mantenga un control casi total sin oposición interna visible, un factor que Tebas identifica como el principal defecto del sistema actual. Según analistas de la industria deportiva, la falta de candidatos alternativos en las elecciones de la FIFA responde a un temor generalizado de los dirigentes federativos a enfrentar al aparato oficialista y perder influencia política. Tebas subrayó que, durante su estancia en Estados Unidos, percibió un descontento generalizado entre diversos actores del fútbol contra la gestión de Infantino, pero lamentó que ese malestar no se traduzca en acciones concretas. Para el dirigente español, el silencio de las federaciones nacionales es tan dañino como la complicidad directa, ya que permite que se sigan tomando decisiones unilaterales que afectan a la industria global del fútbol, la cual genera decenas de miles de puestos de trabajo fuera del evento mundialista.

Impacto

La postura de Tebas impacta directamente en la relación entre las ligas europeas y la FIFA, profundizando una grieta que podría derivar en acciones legales conjuntas por la sobrecarga del calendario. El impacto económico es la principal preocupación: mientras que el Mundial es un evento de 40 días que beneficia a una minoría de jugadores y genera ingresos concentrados, las competiciones nacionales son el motor que sostiene la industria durante las 52 semanas del año. Si la FIFA continúa expandiendo sus torneos, las ligas locales advierten que el valor de sus derechos de televisión y la salud física de sus activos más valiosos —los jugadores— sufrirán un deterioro irreversible. La denuncia pública de Tebas busca movilizar a otros presidentes de ligas para formar un bloque de resistencia que exija una reforma en la gobernanza del fútbol mundial, buscando una distribución más equitativa del poder de decisión.

Además, el cuestionamiento a la transparencia regulatoria pone en duda la legitimidad de futuras sedes y formatos de competición. La mención específica a las pausas publicitarias encubiertas como medidas de salud (hidratación) abre un debate sobre la ética en la producción de eventos deportivos masivos. Según fuentes del sector de marketing deportivo, este tipo de denuncias podría alejar a ciertos patrocinadores que buscan asociarse con valores de integridad deportiva y no con escándalos administrativos. La presión de Tebas también coloca a las federaciones nacionales en una posición incómoda, obligándolas a definir si continuarán apoyando el modelo de expansión de Infantino o si se alinearán con las ligas que financian el día a día del deporte. La industria se enfrenta ahora a la posibilidad de una fragmentación mayor si no se establecen mecanismos de diálogo real entre los organizadores de torneos internacionales y los responsables de los campeonatos domésticos.

El futuro inmediato del fútbol internacional dependerá de la capacidad de la oposición para consolidar un candidato que desafíe el liderazgo de Infantino en el próximo ciclo electoral. Tebas ha dejado claro que el sistema está “defectuoso desde sus cimientos” y que la permanencia del actual presidente solo garantiza la destrucción progresiva de la industria. Con el Mundial de 64 equipos en el horizonte, la tensión entre los intereses comerciales de la FIFA y la estabilidad operativa de las ligas nacionales promete escalar a niveles judiciales. El próximo paso será observar si el reclamo de Tebas encuentra eco en otras potencias futbolísticas como Inglaterra, Italia o Alemania, lo que podría forzar una revisión integral de los estatutos del organismo rector antes de que el daño a las competiciones locales sea irreparable.

Fuente: Marca

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por Marca.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias