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Irán dio por terminados los esfuerzos de paz tras nuevos ataques de

La Cancillería iraní afirmó que los intentos de paz con Washington quedaron sin efecto tras nuevas operaciones de EE.UU. en territorio iraní. El ciclo de represalias reabre el riesgo en el estrecho de Ormuz y presiona al alza los precios del crudo.

Redacción El Capitán 12 de julio de 2026 6 min de lectura
Irán dio por terminados los esfuerzos de paz tras nuevos ataques de
Foto: Infobae
El Pulso editorial

Por qué importa

Ormuz concentra cerca del 20% del comercio global de petróleo; cualquier interrupción impacta precios, logística y seguridad energética. La escalada también tensa alianzas regionales y complica las mediaciones en curso.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán declaró este domingo que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar la paz con Estados Unidos quedaron sin efecto tras una nueva serie de ataques militares ordenados por la administración de Donald Trump en territorio iraní.

La diplomacia de Teherán acusó formalmente a Washington de haber anulado meses de gestiones destinadas a estabilizar la región, señalando que la Casa Blanca violó los términos del protocolo de acuerdo suscrito el pasado mes de junio. Según indicaron fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, la ofensiva estadounidense representa una ruptura definitiva del frágil equilibrio alcanzado, provocando el regreso de la inseguridad al estrecho de Ormuz. Este corredor marítimo es vital para la economía global, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 20% del petróleo negociado a nivel mundial. El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que las operaciones aéreas fueron ejecutadas por orden directa del presidente Trump, marcando la cuarta gran oleada de bombardeos en menos de una semana. Este ciclo de violencia erosiona el alto el fuego que se había pactado a mediados de junio, dejando a la región al borde de un conflicto de escala impredecible.

El detonante de esta última fase de hostilidades fue un incidente crítico en el estrecho de Ormuz, donde los Guardianes de la Revolución —la fuerza paramilitar del régimen iraní— atacaron un buque portacontenedores de bandera chipriota. La embarcación intentaba cruzar el paso por una ruta que Teherán considera no autorizada bajo sus protocolos de seguridad nacional. El ataque resultó en daños graves en la sala de máquinas del buque y obligó a la tripulación, integrada por ciudadanos indios, a abandonar la nave en alta mar. Operadores del mercado logístico internacional confirmaron que un marino continúa desaparecido tras el incidente. Como respuesta inmediata, las fuerzas estadounidenses golpearon más de 170 objetivos militares en territorio iraní durante los últimos dos días. Según datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad de Irán, el saldo de estas incursiones asciende a 17 muertos y 115 heridos, lo que profundiza la crisis humanitaria y militar en las zonas afectadas por los proyectiles.

Contexto

La crisis actual tiene su origen en el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, cuando fuerzas conjuntas de Estados Unidos e Israel lanzaron ataques masivos contra instalaciones militares y nucleares iraníes. En aquel enfrentamiento falleció el anterior líder supremo, lo que llevó a Mojtaba Khamenei a asumir el poder máximo en la República Islámica. Tras meses de combate, el 17 de junio se firmó un memorándum de entendimiento entre Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian. Este documento preveía una tregua de 60 días para negociar una salida pacífica, fundamentada en dos compromisos recíprocos: el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes y la reapertura total del estrecho de Ormuz al tránsito internacional de mercancías y crudo.

Sin embargo, la estabilidad duró poco menos de tres semanas. A pesar de que Washington había acordado suspender las sanciones sobre las exportaciones de petróleo iraní, el Departamento del Tesoro revocó dicha medida en menos de 20 días, reactivando la asfixia económica sobre Teherán. La semana previa a este domingo fue calificada por analistas internacionales como la más violenta desde la firma del acuerdo. El 7 de julio, los Guardianes de la Revolución intensificaron sus operaciones de sabotaje atacando un petrolero qatarí y un superpetrolero saudí en el estrecho, sumando un tercer buque en menos de 24 horas. Aunque ambas naciones mantuvieron formalmente el memorándum durante los primeros días de julio, el presidente Trump declaró el miércoles pasado que el alto el fuego había terminado de facto, lo que habilitó la reanudación de los bombardeos a gran escala sobre posiciones estratégicas en Irán.

Impacto

La ruptura de las negociaciones tiene consecuencias directas sobre la seguridad energética global y la estabilidad de las alianzas en Medio Oriente. Irán respondió a los recientes bombardeos lanzando drones y misiles contra objetivos en Kuwait, Bahréin, Qatar, Jordania y Omán. Esta represalia afectó incluso a naciones que actúan como mediadoras; Omán había acogido horas antes una reunión entre el canciller iraní Abbas Araghchi y diplomáticos regionales. Desde el gobierno de Qatar calificaron estas acciones como una violación flagrante de la soberanía, lo que complica la posición de los países árabes que intentan mantener un canal de diálogo abierto entre las potencias en conflicto. La Armada de Estados Unidos informó que, si bien la ruta sur del estrecho permanece operativa, el nivel de amenaza para la navegación comercial ha sido elevado a la categoría de severo.

En el plano político interno de Irán, la postura se ha radicalizado bajo el mando de Mojtaba Khamenei. El líder supremo afirmó este fin de semana que la venganza es una voluntad nacional inevitable, lo que cierra el margen de maniobra para los sectores moderados que buscaban sostener el pacto de junio. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a las partes a reanudar urgentemente las conversaciones para evitar una guerra total. El impacto económico ya se siente en los mercados de futuros de petróleo, donde la incertidumbre sobre el cierre definitivo de Ormuz presiona los precios al alza, afectando los costos de transporte y logística a nivel global. La mediación de Pakistán, Egipto y Qatar se encuentra bajo una presión extrema, sin que existan indicios de contactos directos entre los equipos de seguridad nacional de Washington y Teherán en las últimas 48 horas.

El escenario hacia adelante queda marcado por la inminente expiración del plazo de 60 días contemplado en el memorándum original, del cual restan pocas semanas. Con el proceso de paz al borde del colapso total, la tensión se traslada ahora a la capacidad de los mediadores internacionales para imponer una pausa operativa antes de que la escalada militar se vuelva irreversible. La comunidad internacional observa con atención los movimientos en el Golfo Pérsico, donde cualquier nuevo incidente naval podría disparar una respuesta de mayor envergadura por parte del CENTCOM, mientras el régimen iraní consolida su despliegue de misiles en la costa sur en preparación para un conflicto prolongado.

Fuente: Infobae

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Contexto

Según Infobae, la actual crisis se remonta al 28 de febrero, con ataques de EE.UU. e Israel contra objetivos iraníes. Luego se firmó un memorándum el 17 de junio entre Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian para una tregua de 60 días. En las últimas jornadas, acusaciones cruzadas y nuevas hostilidades habrían dinamitado ese esquema.

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Información publicada por Infobae.

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