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Irán bloquea el estrecho de Ormuz y escala la tensión militar con

Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo iraní, afirmó que el control del estrecho de Ormuz supera en valor estratégico al programa nuclear, tras el cierre total de la vía marítima y ataques a bases regionales.

Redacción El Capitán 12 de julio de 2026 5 min de lectura
Irán bloquea el estrecho de Ormuz y escala la tensión militar con
Foto: Infobae

Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo iraní, declaró este domingo que el control del estrecho de Ormuz es prioritario para la seguridad nacional, tras el cierre de la vía marítima dispuesto por Teherán luego de bombardeos estadounidenses.

La declaración de Rezai, quien fuera jefe de los Guardianes de la Revolución, marca un punto de inflexión en la retórica de la República Islámica al colocar la soberanía sobre el paso marítimo por encima de su desarrollo atómico. Según fuentes del Ministerio de Defensa iraní, la decisión de clausurar el tránsito responde a la necesidad de establecer una zona de exclusión ante lo que consideran agresiones sistemáticas de Washington. El cierre, definido como por tiempo indeterminado, solo permite la navegación a través de un único corredor custodiado por fuerzas locales, eliminando el régimen de libre tránsito que regía hasta antes del inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Esta medida afecta directamente el flujo logístico global, dado que las autoridades navales iraníes advirtieron que no se permitirá el paso de ningún buque que no cuente con autorización expresa de sus mandos militares.

El recrudecimiento del conflicto se precipitó luego de que el Comando Central estadounidense (Centcom) confirmara una ofensiva contra 140 objetivos militares en territorio iraní. Esta operación fue una represalia directa al ataque sufrido por el portacontenedores M/V GFS Galaxy, de bandera chipriota, que resultó incendiado tras ser alcanzado por proyectiles mientras navegaba por el estrecho. De acuerdo con informes de la marina mercante internacional, la tripulación debió abandonar la nave en botes de salvamento, registrándose la desaparición de un marino de nacionalidad india. En respuesta, las fuerzas de los Guardianes de la Revolución ejecutaron lanzamientos de misiles y drones contra bases en Jordania, Kuwait, Catar y Baréin, además de atacar instalaciones de apoyo logístico en el puerto omaní de Duqm, acción que generó un fuerte repudio diplomático por parte del gobierno de Omán.

Contexto

La inestabilidad actual se remonta al 28 de febrero, fecha en la que se inició el presente ciclo de hostilidades que culminó con la muerte del anterior líder supremo, Alí Khamenei, durante ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos. Su sucesor e hijo, Mojtaba Khamenei, ratificó recientemente que la represalia contra las fuerzas occidentales es una política de Estado ineludible. Aunque el 17 de junio se había alcanzado un memorando de entendimiento para una tregua de 60 días, el presidente estadounidense Donald Trump dio por finalizado dicho pacto tras denunciar amenazas directas contra su integridad física. Por su parte, el negociador jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo que la era de las concesiones unilaterales ha concluido, reflejando el fracaso de los canales diplomáticos que intentaban evitar una guerra abierta en el Golfo Pérsico.

Históricamente, Irán ha utilizado su posición geográfica dominante en el estrecho de Ormuz como una herramienta de disuasión frente a las sanciones económicas. Sin embargo, la escala de la intervención actual no tiene precedentes cercanos. La planta nuclear de Bushehr y otras infraestructuras críticas en la costa sur iraní han sido blanco de explosiones en las últimas horas, lo que eleva el riesgo de un desastre ambiental o nuclear en la región. Mientras Teherán insiste en que su programa atómico tiene fines civiles, la comunidad internacional observa con preocupación cómo el foco del conflicto se desplaza desde los laboratorios de enriquecimiento de uranio hacia el control físico de las rutas de suministro energético, validando la tesis de Rezai sobre la importancia táctica de las aguas territoriales por sobre la capacidad de disuasión nuclear.

Impacto

La clausura del estrecho de Ormuz representa una amenaza crítica para la economía global, ya que por esta vía transita habitualmente el 20% del comercio mundial de hidrocarburos. Operadores del mercado energético en Londres y Nueva York advierten que la interrupción prolongada del flujo de crudo podría disparar los precios internacionales a niveles récord, afectando los costos de transporte y producción en todos los continentes. Para los países del Golfo que albergan bases estadounidenses, el impacto es doble: enfrentan la vulnerabilidad de su infraestructura ante los ataques de drones iraníes y ven bloqueada su principal salida comercial al Océano Índico. La decisión de Teherán de militarizar el paso marítimo obliga a las navieras a buscar rutas alternativas más costosas o a suspender operaciones, lo que ya se traduce en un incremento de las primas de seguros para buques de carga.

En el plano político, la postura de la Casa Blanca se ha endurecido significativamente. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, enfatizó que las capacidades navales y de comunicaciones de Irán han sido degradadas, pero la persistencia de los ataques contra activos estadounidenses sugiere que la capacidad de respuesta de los Guardianes de la Revolución permanece activa. La tensión interna en Irán también juega un rol determinante; la retórica de Rezai busca consolidar el apoyo de las facciones más duras del régimen, presentando la defensa del estrecho como una gesta de soberanía nacional frente a la presión externa. Este escenario reduce el margen de maniobra para los sectores moderados que aún abogaban por retomar el diálogo nuclear, dejando a la confrontación militar como el eje central de la relación bilateral.

El escenario a corto plazo depende de la capacidad de los actores internacionales para reabrir los canales de navegación sin desencadenar una guerra regional total. Se espera que en las próximas horas el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convoque a una sesión de emergencia para tratar la libertad de tránsito en aguas internacionales, mientras Estados Unidos refuerza su presencia naval en el Mar Arábigo. La tensión permanece en su punto más alto tras las advertencias de Donald Trump sobre una respuesta total ante cualquier intento de magnicidio, lo que coloca a la región en una situación de alerta permanente. La resolución de este conflicto no solo determinará el futuro político de Irán, sino también la estabilidad del sistema energético global en los meses venideros.

Fuente: Infobae

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