INTERNACIONAL

Irán amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz ante cambios de rutas

El régimen iraní advirtió que el uso de trayectorias alternativas en el estrecho de Ormuz incrementará las tensiones militares y retrasará la normalización del paso clave para el comercio mundial de energía.

Redacción El Capitán 28 de junio de 2026 5 min de lectura
Irán amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz ante cambios de rutas
Foto: Infobae

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, amenazó este domingo con represalias contra los buques comerciales que utilicen rutas de navegación distintas a las impuestas por Teherán en el estratégico estrecho de Ormuz.

La advertencia del jefe de la diplomacia iraní surge en un momento de máxima fricción operativa en el Golfo Pérsico. Según indicaron fuentes de la Guardia Revolucionaria, cualquier intento de adoptar mecanismos de tránsito diferentes a los establecidos por la República Islámica solo conducirá a situaciones de mayor complejidad y postergará la reapertura total del paso. Araghchi enfatizó que las embarcaciones deben ceñirse estrictamente al memorando de entendimiento firmado recientemente con Washington, instando a las partes involucradas a no permitir que el acuerdo se desvíe de su curso original. Esta declaración responde de forma directa a la decisión de varias navieras internacionales de desplazar sus trayectorias hacia la costa de Omán para evitar la proximidad con el litoral iraní, una maniobra que Teherán interpreta como un desafío a su soberanía jurisdiccional sobre el corredor.

El despliegue de fuerza no se limitó a la retórica diplomática. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó haber ejecutado ataques contra diez objetivos militares en territorio iraní, incluyendo depósitos de misiles, hangares de drones e instalaciones de radar costeras. De acuerdo con informes de inteligencia militar, estas acciones fueron una respuesta directa a las agresiones persistentes contra la navegación comercial en la zona. Por su parte, el régimen de Teherán respondió con ataques de represalia dirigidos hacia bases estadounidenses ubicadas en Kuwait y Bahréin. Mohammad Mokhber, asesor de la cúpula gobernante, reforzó la postura oficial al asegurar que el control iraní sobre el estrecho es la principal barrera contra lo que definió como las ambiciones hegemónicas de la administración de Joe Biden en la región, subrayando que la vigilancia sobre los buques que incumplan las normativas locales será tratada con una firmeza inédita hasta el momento.

Contexto

Para comprender la magnitud de esta crisis, es necesario remitirse al memorando de entendimiento que ambos países suscribieron meses atrás. Aquel pacto establecía un período de 60 días de libre tránsito para los buques comerciales entre el golfo Pérsico y el mar de Omán, eximiendo a las naves de cargos adicionales y garantizando un corredor seguro. Sin embargo, la fragilidad de este acuerdo se vio erosionada por denuncias cruzadas de incumplimiento y una creciente militarización de las aguas territoriales. Históricamente, el estrecho de Ormuz ha sido el punto de estrangulamiento más crítico de la economía global: por sus apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una quinta parte del gas natural licuado (GNL) que se comercializa a nivel internacional. Los antecedentes de incautaciones de petroleros y ataques con minas magnéticas en años anteriores han dejado una huella de desconfianza que hoy se traduce en primas de seguro más altas para el transporte marítimo.

La situación actual también se ve influenciada por la inestabilidad en otros frentes regionales que Irán considera interconectados. Los recientes ataques de Israel en el sur del Líbano han sido calificados por Teherán como una violación flagrante de los equilibrios de poder, lo que ha endurecido la posición de los grupos aliados como Hezbollah. Mientras el grupo libanés cuestiona los términos de su propio desarme, Irán utiliza su posición dominante en Ormuz como una herramienta de presión geopolítica. Operadores del mercado energético señalan que cada vez que la tensión escala en el frente libanés o sirio, las restricciones en el estrecho de Ormuz suelen intensificarse como una medida de respuesta asimétrica por parte del régimen de los ayatolás, afectando la estabilidad de los precios del crudo en las bolsas de Londres y Nueva York.

Impacto

El impacto de estas amenazas es inmediato y multidimensional. En términos económicos, cualquier alteración en el flujo regular de crudo a través de Ormuz genera una volatilidad instantánea en los mercados de futuros de petróleo. Analistas del sector energético advierten que un cierre parcial o un aumento en las hostilidades obligaría a las flotas comerciales a realizar desvíos costosos o, en el peor de los casos, a paralizar las exportaciones desde puertos clave en Irak, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Esto no solo encarece los costos logísticos por el aumento de los fletes, sino que pone en riesgo el abastecimiento de energía para las economías asiáticas y europeas, que dependen críticamente de este corredor para su funcionamiento industrial diario.

Desde una perspectiva de seguridad internacional, la advertencia de la Guardia Revolucionaria de tratar a los buques con “mayor firmeza” eleva el riesgo de errores de cálculo que podrían derivar en un conflicto abierto. La presencia de destructores estadounidenses y fragatas de coaliciones internacionales en la zona busca garantizar la libre navegación, pero la proximidad geográfica con las baterías de misiles iraníes crea un escenario de alta combustión. La comunidad internacional observa con preocupación cómo un corredor comercial se transforma nuevamente en un campo de batalla táctico, donde la seguridad de las tripulaciones civiles queda supeditada a las disputas de soberanía y las represalias militares entre potencias. La ruptura del diálogo técnico sobre las rutas de navegación representa un retroceso significativo en los esfuerzos diplomáticos por estabilizar el Golfo Pérsico.

El escenario para las próximas semanas se presenta incierto y dependerá de la capacidad de los mediadores internacionales para rescatar los términos del memorando de 60 días. Mientras Irán mantiene su postura de vigilancia extrema y Estados Unidos sostiene su política de respuesta ante ataques a la navegación, el foco se desplaza hacia la próxima reunión de los organismos de seguridad marítima. La tensión pendiente radica en si las navieras continuarán desafiando las rutas impuestas por Teherán o si el riesgo de incautaciones forzará un retorno a los canales controlados por la República Islámica, consolidando así el dominio de Irán sobre la arteria vital del comercio energético mundial.

Fuente: Infobae

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias