SALUD

Investigadores del MIT descubren cómo el cerebro organiza las conexiones neuronales para procesar imágenes

Un estudio del MIT, liderado por Mriganka Sur y publicado en iScience, describe patrones de organización en la corteza visual: neuronas agrupadas por orientación y reglas de proximidad que ajustan cómo se reconocen formas y movimientos, observado en ratones.

Redacción El Capitán 22 de mayo de 2026 5 min de lectura
Imagen editorial relacionada con: Investigadores del MIT descubren cómo el cerebro organiza las conexiones neuronales para procesar imágenes
Foto: Infobae
El Pulso editorial

Por qué importa

Aporta una base estructural sobre cómo el cerebro filtra y prioriza información visual. Si se valida y se replica en otros sistemas sensoriales, podría orientar diagnósticos de trastornos del neurodesarrollo y mejorar diseños de visión artificial más eficientes.

Investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) identificaron patrones de organización en la corteza visual que explican cómo el cerebro procesa imágenes y movimientos, según un estudio publicado recientemente en la revista científica especializada iScience.

El equipo de investigación, encabezado por el neurocientífico Mriganka Sur, logró determinar que el reconocimiento de rostros, objetos y trayectorias no es un proceso automático simple, sino el resultado de una coordinación eléctrica y química extremadamente sofisticada. Mediante el uso de técnicas avanzadas de imagen cerebral y modelos de análisis estadístico, los científicos observaron que las neuronas encargadas de la visión no operan de manera aleatoria. Por el contrario, el flujo de información sigue reglas de proximidad y especialización funcional que permiten al sistema nervioso central evitar el colapso ante el bombardeo constante de estímulos externos. Según indicaron fuentes académicas vinculadas al proyecto, este hallazgo redefine la comprensión actual sobre la arquitectura de la comunicación interneuronal en mamíferos.

Para alcanzar estos resultados, los especialistas del MIT trabajaron con ratones modificados genéticamente, lo que permitió visualizar en tiempo real los cambios químicos dentro de las células nerviosas. El foco del estudio estuvo puesto en la relación entre el soma —el cuerpo principal de la neurona— y las espinas dendríticas, que son pequeñas estructuras encargadas de recibir señales de otras células. Los datos recolectados demostraron que la distancia física entre estas espinas y el soma es un factor determinante para la sincronización de las respuestas. De acuerdo con los registros del laboratorio, cuanto menor es la distancia entre el punto de conexión y el centro neuronal, mayor es la precisión y la velocidad con la que el cerebro interpreta un estímulo visual específico, como un objeto que se desplaza rápidamente en el campo de visión.

Un aspecto central de la investigación fue el análisis de la “selectividad de orientación”, una capacidad biológica que permite a ciertas neuronas reaccionar con mayor intensidad ante ángulos o direcciones determinadas. Este mecanismo es el que facilita, por ejemplo, que un individuo distinga los bordes de una puerta o la silueta de un vehículo en movimiento. El equipo de Sur comprobó que las neuronas se agrupan en microbarrios o clústeres según el tipo de estímulo que procesan. Esta organización territorial dentro de la corteza visual funciona como un filtro de interferencias, permitiendo que las señales relevantes se procesen con prioridad sobre el ruido visual de fondo. Los analistas del MIT destacaron que esta preferencia visual tiene un peso estadístico superior a cualquier otro factor estructural previamente estudiado en la neurociencia moderna.

Contexto

Históricamente, la neurociencia operaba bajo la premisa de que las conexiones en la corteza cerebral se distribuían de una forma relativamente desordenada o basada en una plasticidad menos estructurada. Durante las últimas décadas, los estudios sobre la visión se centraron principalmente en la respuesta del soma neuronal, ignorando en gran medida el rol de las dendritas y sus espinas. Sin embargo, el avance de la tecnología de microscopía de dos fotones y la ingeniería genética permitió a los científicos del MIT observar procesos que antes eran invisibles. Este nuevo estudio se apoya en antecedentes de investigaciones sobre la corteza visual primaria (V1), pero aporta una capa de complejidad inédita al diferenciar las funciones de las dendritas basales y apicales.

Las dendritas basales son las encargadas de captar la información visual “cruda” que proviene directamente de los sentidos, mientras que las apicales actúan como receptoras de señales de integración provenientes de otras áreas del cerebro. La distinción es clave porque demuestra que una sola neurona puede realizar múltiples tareas de procesamiento de forma simultánea. En años anteriores, la falta de herramientas para medir la actividad en estas ramificaciones microscópicas había llevado a modelos teóricos incompletos. El trabajo actual de Mriganka Sur y su equipo llena ese vacío informativo, estableciendo un puente entre la estructura física de la célula y su función cognitiva superior, lo que representa un cambio de paradigma en la biología del desarrollo y la neurología computacional.

Impacto

El impacto de este descubrimiento trasciende el ámbito de la investigación básica y se proyecta hacia la medicina clínica y la inteligencia artificial. Al comprender las reglas exactas que rigen la organización de la corteza visual, los científicos pueden empezar a identificar con mayor precisión qué ocurre cuando estos patrones se rompen. Fuentes del sector salud indicaron que este conocimiento es fundamental para investigar el origen de trastornos neurológicos y mutaciones genéticas que afectan la percepción sensorial. Si la arquitectura de las conexiones neuronales falla, el cerebro pierde la capacidad de filtrar información, lo que podría estar vinculado a diversas patologías del neurodesarrollo que hoy carecen de una explicación estructural clara.

Por otro lado, en el campo de la tecnología, estos hallazgos ofrecen una hoja de ruta para mejorar los sistemas de visión artificial. Los modelos actuales de aprendizaje profundo (deep learning) intentan imitar el funcionamiento del cerebro humano, pero suelen ser ineficientes en comparación con la biología. La revelación de que el cerebro utiliza clústeres de neuronas organizados por orientación y proximidad física proporciona una base para diseñar algoritmos de procesamiento de imágenes más veloces y con menor consumo energético. La optimización de la información que realiza la corteza visual, reduciendo interferencias mediante la ubicación estratégica de sus conexiones, es un modelo de eficiencia que los ingenieros buscan replicar en la próxima generación de procesadores neuronales.

El próximo paso para el equipo del MIT será determinar si estos patrones de organización se repiten en otras áreas del cerebro encargadas de sentidos como el oído o el tacto. La tensión pendiente en la comunidad científica radica en verificar si esta arquitectura es una propiedad universal de la corteza cerebral o si es exclusiva del sistema visual debido a su alta demanda de procesamiento de datos en tiempo real. Se espera que nuevas publicaciones en los próximos meses profundicen en cómo la plasticidad cerebral puede modificar estos microbarrios neuronales ante lesiones o cambios en el entorno, lo que abriría la puerta a nuevas terapias de rehabilitación neurológica basadas en la reconfiguración de conexiones dendríticas.

Fuente: Infobae

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Contexto

La selectividad de orientación en la corteza visual es un fenómeno clásico en neurociencia. Según Infobae, el trabajo del MIT aprovecha microscopía de dos fotones y modelos estadísticos para observar actividad en espinas dendríticas y su relación con el soma en ratones modificados genéticamente. El estudio diferencia funciones de dendritas basales (entrada sensorial) y apicales (integración), y describe clústeres neuronales organizados por orientación y proximidad física, en contraste con visiones históricas más desordenadas de la conectividad cortical.

Fuente

Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias